Secciones
  1. Cómo está armado este resumen
  2. El problema
  3. Análisis preliminar del caso
  4. Objetivos de la Unidad Problemática
  5. Hematopoyesis — repaso breve
  6. El hemograma en la edad pediátrica
  7. Nota sobre la bibliografía usada
  8. 1. Anemia — definición y generalidades
  9. 2. Clasificación de las anemias
  10. 3. Manifestaciones clínicas de la anemia
  11. 4. Algoritmo diagnóstico de la anemia
  12. 5. Anemia ferropénica
  13. 6. Prevención de la anemia ferropénica y promoción de la salud
  14. 7. Otras anemias en pediatría (breve)
  15. Cierre — los cinco mensajes del bloque
  16. 1. Recuerdo anatómico y fisiológico
  17. 2. Definiciones
  18. 3. Semiología del ganglio
  19. 4. Clasificación
  20. 5. Etiología
  21. 6. Adenopatía localizada — abordaje por región
  22. 7. Adenopatías generalizadas
  23. 8. Signos de alarma / banderas rojas
  24. 9. Exámenes complementarios
  25. 10. Tratamiento y seguimiento
  26. 11. Qué quedó sin cobertura en el material
  27. 1. Hemostasia normal — repaso breve
  28. 2. Síndrome purpúrico — definiciones y semiología
  29. 3. Clasificación de las púrpuras
  30. 4. Enfoque diagnóstico del niño con púrpura
  31. 5. Púrpura trombocitopénica inmune (PTI)
  32. 6. Vasculitis por IgA (púrpura de Schönlein-Henoch)
  33. 7. Tabla comparativa final: PTI vs. vasculitis por IgA
  34. 8. Lo que quedó sin cobertura en el material
  35. 1. Cáncer infantil — generalidades y epidemiología
  36. 2. Factores de riesgo asociados
  37. 3. Signos y síntomas de alerta — el corazón del tema
  38. 4. Rol del pediatra y derivación oportuna
  39. 5. Leucemia linfoblástica aguda (LLA)
  40. 6. Linfomas
  41. 7. Tumor de Wilms (nefroblastoma)
  42. 8. Neuroblastoma
  43. 9. Wilms vs. neuroblastoma — tabla comparativa
  44. 10. Urgencias oncológicas en pediatría
  45. 11. Psicooncología y abordaje integral
  46. 12. Prevención y promoción de la salud
  47. Cierre — las cinco ideas que hay que sacar de este bloque
  48. Vacíos de cobertura declarados

UP11 — Hematología y Oncología

Salud Integral del Niño y del Adolescente (SINA) · 4º año · Carrera de Medicina, FCS-UNER Ciclo IV — Diagnóstico, tratamiento y recuperación

Iván Andrés Gaitán Sittner · Comisión C / SubComisión C2


Cómo está armado este resumen

Bloque Contenido
0 Caso clínico, hematopoyesis y el hemograma en pediatría
1 Anemias: generalidades, clasificación y anemia ferropénica
2 Adenomegalias
3 Síndromes purpúricos: PTI y vasculitis por IgA
4 Oncología pediátrica: detección temprana, LLA, linfomas, Wilms, neuroblastoma

Cada afirmación va con su cita inline _(Fuente, Cap., p.)_. Lo que no proviene de la bibliografía recuperada está marcado como _(conocimiento general)_.


El problema

Leandro de 4 años es llevado por su mamá, Claudia, a Control al consultorio del Hospital. En la consulta le muestra a la Pediatra unos Laboratorios que le pidieron hace 2 meses en el CAPS porque lo vieron un poco pálido, pero por su trabajo, no se los pudo traer antes. También trae el carnet de vacunas que tampoco lo había llevado en aquel control.

Ahora está preocupada porque hace unos días cuando lo bañaba le encontró unas "pelotitas en el cuello" y le tocó "algo" en la panza.

Claudia cuenta, además, que Leandro tiene una prima, a la que hace un par de años tuvieron que internar por unas "manchitas rojas" que le habían salido, pero no supo qué fue. Ahora ella está preocupada por su hijo…


Análisis preliminar del caso

Los datos que importan

Dato del relato Traducción semiológica Por qué importa
"un poco pálido" hace 2 meses Palidez cutáneo-mucosa Signo cardinal de anemia; motivó el laboratorio
Laboratorio de hace 2 meses, sin ver Demora diagnóstica de 2 meses En oncología pediátrica el tiempo hasta la derivación cambia el pronóstico y las secuelas
"pelotitas en el cuello" Adenomegalias cervicales Puede ser reactivo (lo más frecuente) o expresión de enfermedad hemato-oncológica
"algo" en la panza Masa abdominal o visceromegalia Bandera roja. Obliga a descartar tumor abdominal e infiltración
Carnet de vacunas no presentado Controles de salud irregulares Oportunidad perdida de detección; hay que completar esquema
Prima internada por "manchitas rojas" Púrpura en familiar Genera la preocupación materna; hay que explorar el dato, no descartarlo de entrada

La combinación es lo que preocupa

Por separado, cada hallazgo es banal y frecuentísimo en pediatría: casi todos los chicos de 4 años tienen ganglios cervicales palpables, la palidez puede ser constitucional y una anemia leve a esta edad suele ser ferropénica. Lo que cambia la conducta es que los tres coexistan en el mismo paciente: palidez + adenomegalias + masa abdominal.

El PRONAP lo plantea justamente así: el desafío del pediatra no es reconocer un cáncer evidente, sino sostener un índice de sospecha alto frente a signos inespecíficos que se superponen con patología banal (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.1-2).

Hipótesis diagnósticas a plantear

Prioritarias — a descartar sin demora:

  1. Leucemia linfoblástica aguda (LLA). Explica los tres hallazgos a la vez: la palidez por anemia de insuficiencia medular, las adenomegalias y la masa abdominal por infiltración (hepatoesplenomegalia). Es el cáncer más frecuente del niño y su pico de incidencia es entre los 2 y los 6 años — Leandro tiene 4 (Meneghello T2, Cap. 297).
  2. Linfoma. Adenomegalias + masa abdominal.
  3. Neuroblastoma. Masa abdominal en un menor de 5 años, con posible infiltración medular que produce la anemia (Meneghello T2, Cap. 303).
  4. Tumor de Wilms. Masa abdominal a esta edad, aunque no explica bien las adenomegalias (Meneghello T2, Cap. 301).

Alternativas benignas — frecuentes, pero no eximen de descartar las anteriores:

  1. Anemia ferropénica + adenomegalias reactivas + organomegalia palpable no patológica. Es el escenario más probable en términos de frecuencia pura, y hay que tenerlo presente: la ferropenia es la causa más frecuente de anemia en nuestro país y en el mundo (PRONAP 2015, Mód. 2 Cap. 3, p.3).
  2. Síndrome mononucleósico (EBV, CMV, toxoplasmosis): adenomegalias + hepatoesplenomegalia.

Qué haría en la consulta

  1. Leer el laboratorio que la madre trae. Es el dato más rápido y más rendidor: un hemograma con citopenias, blastos o hiato leucémico cambia todo el manejo.
  2. Examen físico completo y dirigido, con el chico desvestido: palidez de piel y mucosas, todas las cadenas ganglionares, abdomen, hígado y bazo, piel (petequias, equimosis), fauces, testículos, y peso/talla comparados con los controles previos.
  3. Repetir el hemograma, porque el que trae tiene 2 meses.
  4. Completar el esquema de vacunación aprovechando la consulta.

Advertencia semiológica. Ante una masa abdominal en un niño, no palpar el abdomen de forma repetida ni enérgica: en el tumor de Wilms existe riesgo de ruptura de la cápsula y diseminación tumoral (conocimiento general).


Objetivos de la Unidad Problemática

Según la guía didáctica de la cátedra:

  • Recuperar contenido sobre tejido hematopoyético, crecimiento neoplásico y semiología del sistema linfático.
  • Reconocer valores normales y patológicos de un hemograma.
  • Reconocer la anemia ferropénica: causas, semiología, métodos diagnósticos, tratamiento farmacológico y no farmacológico.
  • Desarrollar estrategias de promoción de salud para la prevención de la anemia ferropénica.
  • Comprender el abordaje de las adenomegalias en niños y adolescentes.
  • Comprender el abordaje de los síndromes purpúricos.
  • Comprender la importancia del reconocimiento precoz de las patologías oncológicas.
  • Desarrollar estrategias de promoción y prevención del cáncer infantil.

Hematopoyesis — repaso breve

La hematopoyesis es el proceso de formación de los elementos figurados de la sangre a partir de una célula madre pluripotente. En la vida fetal ocurre sucesivamente en el saco vitelino, luego en hígado y bazo, y hacia el último trimestre se traslada a la médula ósea, que queda como sitio definitivo después del nacimiento. En el niño pequeño, prácticamente todo el esqueleto tiene médula roja hematopoyéticamente activa; con el crecimiento, esta se restringe progresivamente al esqueleto axial y a las metáfisis de los huesos largos (conocimiento general).

Dos consecuencias prácticas de esto en pediatría:

  • La reserva medular del niño es proporcionalmente menor, y frente a una demanda brusca (hemólisis, hemorragia) se agota antes que en el adulto.
  • La médula del niño responde a la agresión con reacciones leucemoides y con aparición de formas inmaduras en sangre periférica con más facilidad que la del adulto, lo que obliga a no confundir una respuesta reactiva con una leucemia (ver más abajo).

Cobertura del material: las queries de hematopoyesis devolvieron sobre todo fuentes de adulto y de biología del cáncer (DeVita, Robbins, Farreras), no material pediátrico específico. Para la ontogenia hematopoyética conviene ir directo a Meneghello o al capítulo correspondiente de tu material de Crecimiento y Desarrollo.


El hemograma en la edad pediátrica

Es objetivo explícito de la cátedra. La idea central: los parámetros hematológicos varían en función de la edad, del sexo y de las condiciones ambientales, de modo que un valor "normal de adulto" puede ser francamente patológico en un lactante y viceversa (Meneghello T2, Cap. 282).

Qué informa el hemograma

  • Serie roja: recuento de eritrocitos, hemoglobina (Hb), hematocrito (Hto) e índices eritrocitarios — VCM, HCM, CHCM y RDW (dispersión del tamaño eritrocitario, expresada en % como coeficiente de variación).
  • Serie blanca: recuento total y distribución porcentual.
  • Serie plaquetaria.
  • Y, muy importante, si la alteración afecta a una sola serie o a más de una (Meneghello T2, Cap. 282).

El frotis de sangre periférica no es reemplazable por el contador automático. La evaluación morfológica ayuda al diagnóstico diferencial de las anemias y muestra anormalidades de leucocitos y plaquetas que orientan el diagnóstico (Meneghello T2, Cap. 282).

Serie roja — valores normales por edad

Hemoglobina y hematocrito en los primeros 3 meses, según peso al nacer. Entre paréntesis, el límite inferior normal (media – 2 DE) (PRONAP 2015, Mód. 2 Cap. 3, p.1):

Edad < 1.000 g 1.001-1.500 g 1.501-2.000 g > 2.000 g
2 semanas 16,0 (13,6) 16,3 (11,3) 14,8 (11,8) 16,6 (13,4)
1 mes 10,0 (6,8) 10,9 (8,7) 11,5 (8,2) 13,9 (10,0)
2 meses 8,0 (7,1) 8,8 (7,1) 9,4 (8,0) 11,2 (9,4)
3 meses 8,9 (7,9) 9,8 (8,9) 10,2 (9,3) 11,5 (9,5)

Hemoglobina y hematocrito después de los 3 meses (PRONAP 2015, Mód. 2 Cap. 3, p.1):

Edad Hemoglobina (g/dL) Hematocrito (%)
3 meses 11,5 (9,5) 35 (28)
6 meses 11,5 (9,5) 35 (29)
12 meses 11,7 (10,0) 36 (31)
2 años 12,0 (10,5) 36 (33)
6 años 12,5 (11,5) 37 (34)
12 años 13,5 (11,5) 40 (35)
18 años — femenino 14,0 (12,0) 41 (36)
18 años — masculino 14,5 (13,0) 43 (37)

Corrección por altura: la Hb considerada normal aumenta 1,52 g/dL por cada 1.000 m de ascenso sobre el nivel del mar (PRONAP 2015, Mód. 2 Cap. 3, p.4-5).

Volumen corpuscular medio (VCM) durante la infancia (PRONAP 2015, Mód. 2 Cap. 3, p.2):

Edad VCM (fL)
Nacimiento 108 (98)
1 mes 104 (85)
2 meses 96 (77)
3-6 meses 91 (74)
6 meses - 2 años 78 (70)
2-6 años 81 (75)
6-12 años 86 (77)
12-18 años 88 (78)
Adulto 90 (80)

Lo que hay que retener: el VCM cae desde el nacimiento hasta los 2 años y después sube lentamente. El nadir fisiológico está entre los 6 meses y los 2 años. Por eso no se puede usar el corte del adulto (80 fL) para definir microcitosis en un lactante: a los 12 meses un VCM de 78 fL es normal.

Definiciones a partir de la serie roja

  • Anemia: descenso de la concentración de Hb > 2 DE respecto del promedio para la edad, aunque el recuento de eritrocitos sea normal o esté elevado. La Hb es el mejor parámetro para evaluar anemia (Meneghello T2, Cap. 282).
  • Policitemia: Hto y Hb aumentados. Primaria (policitemia vera, muy rara en la infancia) o secundaria — período neonatal con Hto > 65%, cardiopatía cianótica, tumores renales, cerebrales, hepatoblastoma (Meneghello T2, Cap. 282).
  • Falsos: un aumento del volumen plasmático genera falsa anemia por hemodilución; una disminución, falsa poliglobulia por hemoconcentración (Meneghello T2, Cap. 282).

VCM + RDW: la combinación que orienta

Rango normal de RDW en niños: 11,5-14,5 % (Meneghello T2, Cap. 282).

VCM RDW Orienta a
Bajo Alto Déficit de hierro
Bajo Normal Talasemia beta heterocigota
Normal Normal Pérdida aguda de sangre, infección, inflamación crónica, enfermedad renal crónica, neoplasia con invasión medular
Alto Normal Anemia aplásica, preleucemia
Alto Alto Déficit de folato o de B12, anemias hemolíticas inmunes

(Meneghello T2, Cap. 282, cuadro 282-2)

Ferropenia vs. talasemia es el diferencial clásico de microcítica. Además del RDW (aumentado en ferropenia, normal en talasemia), el frotis difiere: en el rasgo talasémico hay mayor poiquilocitosis y punteado basófilo que en el déficit de hierro (Meneghello T2, Cap. 282).

CHCM: rango 34 ± 2 g/dL. Es el mejor parámetro para detectar deshidratación del eritrocito. Aumenta cuando se pierde membrana celular — hemólisis inmunes y esferocitosis familiar (por encima de 36 g/dL en el 50 % de los casos) y en la anemia drepanocítica (Meneghello T2, Cap. 282).

Reticulocitos: miden la capacidad regenerativa de la médula, y son el otro gran eje de clasificación de las anemias. El índice reticulocitario corrige el porcentaje por el grado de anemia:

IR = % reticulocitos × (Hto del paciente / Hto normal) ÷ factor de corrección

El factor de corrección es 1 en condiciones normales y aumenta 0,5 por cada 10 puntos que desciende el Hto (Meneghello T2, Cap. 282).

Serie blanca — recuento leucocitario según edad

Este es el cuadro que hay que saber leer, porque contiene el entrecruzamiento neutrófilos/linfocitos, dato pediátrico puro que no figura en los textos de adulto. X = promedio, R = rango, en × 10⁹/L (Meneghello T2, Cap. 282, cuadro 282-4, p.1597):

Edad Leucocitos X (R) Neutrófilos X (R) N % Linfocitos X (R) L % Monocitos % Eosinófilos %
Recién nacido 18,1 (9,0-30,0) 11,0 (6,0-26,0) 61 5,5 (2,0-11,0) 31 6 2
2 semanas 11,4 (5,0-20,0) 4,5 (1,0-9,5) 40 5,5 (2,0-17,0) 48 9 3
6 meses 11,9 (6,0-17,5) 3,8 (1,0-8,5) 32 7,3 (4,0-13,5) 61 5 3
1 año 11,4 (6,0-17,5) 3,5 (1,5-8,5) 31 7,0 (4,0-10,5) 61 5 3
2 años 10,6 (6,0-17,5) 3,5 (1,5-8,5) 33 6,3 (3,0-9,5) 59 5 3
4 años 9,1 (5,5-15,5) 3,8 (1,5-8,5) 42 4,5 (2,0-8,0) 50 5 3
6 años 8,5 (5,0-14,5) 4,3 (1,5-8,0) 51 3,5 (1,5-7,0) 42 5 3
10 años 8,1 (4,5-13,5) 4,4 (1,8-8,0) 54 3,1 (1,2-6,5) 38 4 2
16 años 7,8 (4,5-13,0) 4,4 (1,8-8,0) 57 2,8 (1,2-5,2) 35 5 3

El entrecruzamiento. Al nacer predominan los neutrófilos (61 %). Hacia la primera o segunda semana se produce el primer cruce y pasan a predominar los linfocitos, que se mantienen dominantes durante toda la primera infancia (61 % entre los 6 meses y el año). Alrededor de los 4-6 años ocurre el segundo cruce y los neutrófilos vuelven a predominar, alcanzando el patrón adulto en la adolescencia.

Aplicado al caso: Leandro tiene 4 años, justo en el segundo entrecruzamiento — se espera aproximadamente 42 % de neutrófilos y 50 % de linfocitos. Una fórmula con predominio linfocitario marcado a esta edad no es por sí sola patológica.

En el apéndice de Meneghello hay tablas de referencia más finas, discriminadas por sexo y con rangos absolutos y relativos para leucocitos, neutrófilos, linfocitos, monocitos, eosinófilos y basófilos, además de VCM, HCM y CHCM por edad (Meneghello T2, Apéndices "Valores de referencia en Pediatría", p.2737-2739).

Alteraciones cuantitativas de la serie blanca

Leucocitosis — > 11.000/mm³. Puede ser fisiológica: en el recién nacido llega hasta 30.000/mm³; también por ejercicio, miedo o agitación. Patológica en infecciones, inflamación, neoplasias, estrés metabólico (acidosis, anoxia, convulsiones), sangrado agudo y enfermedades hematológicas (Meneghello T2, Cap. 282).

Neutrofilia — aumento de polimorfonucleares por encima de 6.000-10.000/mm³. Más frecuente en infecciones bacterianas agudas y, de forma pasajera, al comienzo de las virales. Dato fisiológico a recordar: el hemograma solo refleja los neutrófilos circulantes; cerca del 50 % permanece marginado en el endotelio vascular (Meneghello T2, Cap. 282).

Eosinofilia — > 500/mm³. En el niño, sobre todo parásitos con contacto hemático (áscaris, larva migrans de Toxocara, triquina, anquilostoma, Sarcoptes scabiei), enfermedades alérgicas (asma, urticaria, eccema), fármacos (penicilinas, aminoglucósidos, cefalosporinas, ferroterapia), granulomatosis, cirrosis, neoplasias y posradioterapia (Meneghello T2, Cap. 282).

Linfocitosis (Meneghello T2, Cap. 282): - Relativa: > 50 % de linfocitos con leucocitos normales, bajos o poco elevados. Típica de virosis respiratorias, digestivas y exantemáticas (sarampión, rubéola, varicela), con ~10 % o más de linfocitos atípicos. - Absoluta: > 10.000 linfocitos/mm³, con leucocitos que pueden superar 50.000/mm³. Coqueluche, adenovirus tipo 12, linfocitosis infecciosa y mononucleosis infecciosa — esta última con más del 20 % de linfocitos medianos o grandes hiperbasófilos hacia la 2ª semana. El síndrome mononucleósico también aparece en toxoplasmosis, CMV, hepatitis y por fármacos.

Monocitosis — > 1.000/mm³ hasta los 2 años, > 800/mm³ en preescolares y escolares. Suele acompañar a linfocitosis y eosinofilia moderada en la convalecencia de infecciones, en granulomatosis crónicas (TBC, Hodgkin) e infecciones por gérmenes intracelulares. Es signo de mal pronóstico en infecciones graves como la sepsis del lactante (Meneghello T2, Cap. 282).

Leucopenia — < 4.000 leucocitos/mm³.

Neutropenia — < 1.500 polimorfonucleares/mm³, clasificada por riesgo infeccioso (Meneghello T2, Cap. 282):

Grado Recuento Traducción clínica
Leve 1.000-1.500/mm³ Asintomática
Moderada 500-1.000/mm³ Infecciones cutáneas
Grave < 500/mm³ Infecciones bucofaríngeas, neumonías, sepsis

Por su origen: centrales (menor producción o alteración de la maduración) o periféricas (destrucción o secuestro). Causas: infecciones graves, fármacos, esplenomegalia, desnutrición grave, colagenopatías, inmunes, aplasias e invasión por células neoplásicas (Meneghello T2, Cap. 282).

Reacción leucemoide vs. leucemia — el diferencial que no se puede errar

Reacción leucemoide Leucemia aguda
Leucocitos > 50.000/mm³ Variable (puede haber leucopenia)
Formas inmaduras Mielocitos, promielocitos, raramente mieloblastos Blastos
Células intermedias Presentes (maduración completa) Ausentes → hiato leucémico
Otras series Sin anemia ni trombopenia Anemia y/o trombocitopenia frecuentes
Causa más frecuente en el niño Infecciones bacterianas (pulmonares, urinarias) —
Fosfatasa alcalina leucocitaria Intensamente positiva Débil o negativa (útil vs. LMC)

(Meneghello T2, Cap. 282)

Hiato leucémico: ausencia de las formas intermedias de maduración, de modo que en el frotis conviven formas maduras y blastos sin el escalón intermedio. Es el hallazgo que distingue la leucemia de una respuesta reactiva (Meneghello T2, Cap. 282 y Cap. 297).


Nota sobre la bibliografía usada

El corpus consultado incluye las fuentes de la cátedra para esta UP —PRONAP 2015 (abordaje de la anemia y valores hematimétricos), Consenso SAP 2017 de ferropenia, PRONAP 2002 y Arch Argent Pediatr 2007 de adenomegalias, Pediatría Integral 2021 de púrpuras, PRONAP 2014 de detección temprana del cáncer— más Meneghello Tomo 2 para los capítulos 282, 284, 289, 291, 297, 298, 301 y 303.

Donde el material recuperado resultó insuficiente o provino de bibliografía de adulto, está señalado en el texto en lugar de completarse de memoria.



Bloque 1 — Anemias


1. Anemia — definición y generalidades

1.1. Concepto

Se define anemia como el nivel de hemoglobina y/o hematocrito por debajo de los valores de referencia correspondientes a edad, sexo y medio ambiente (PRONAP 2015, Mód. 2 Cap. 3, p.4). El Consenso SAP 2017 lo formula como "disminución de la masa de glóbulos rojos y/o de la concentración de hemoglobina por debajo del segundo desvío estándar respecto de la media para edad y sexo" (Consenso SAP 2017, p.4).

Tres consecuencias prácticas de esa definición:

  • El límite inferior normal es la media menos 2 desvíos estándar (DE) (PRONAP 2015, p.4). Por definición estadística, el 2,5% de los niños normales van a ser rotulados como anémicos — es la "falsa anemia" (Consenso SAP 2017, p.4; Meneghello, Cap. 285, p.249).
  • No existe un valor único de corte: el valor de referencia cambia con la edad, el sexo, la edad gestacional y la altura sobre el nivel del mar (Consenso SAP 2017, p.4).
  • Corrección por altura: la concentración normal de hemoglobina aumenta 1,52 g/dL por cada 1.000 m de ascenso sobre el nivel del mar (PRONAP 2015, p.5; Consenso SAP 2017, p.4). Meneghello aclara que la corrección se aplica a partir de los 1.000 m de altitud (Meneghello, Cap. 285, p.249).

1.2. Por qué importa

"Las secuelas son especialmente graves si la anemia se produce en etapas tempranas de la vida, cuando el cerebro está todavía en crecimiento" (PRONAP 2015, p.4).

La anemia produce cansancio, decaimiento, fatiga, poca tolerancia al esfuerzo y mal rendimiento escolar; el valor de diagnosticarla temprano está en poder implementar las medidas terapéuticas y profilácticas antes de que aparezcan secuelas, algunas de ellas irreversibles (PRONAP 2015, p.4). El rol del pediatra es doble: detección precoz de manifestaciones que son inespecíficas y fácilmente atribuibles a otras patologías, y prevención de las anemias nutricionales mediante profilaxis con hierro y/o ácido fólico en poblaciones de riesgo (prematuros, gemelares, niños alimentados con leche de vaca) (PRONAP 2015, p.5).

1.3. Valores normales de hemoglobina y hematocrito por edad

Primeros 3 meses de vida, según peso de nacimiento (Hb en g/dL; entre paréntesis, límite inferior = media − 2 DE):

Edad < 1.000 g 1.001–1.500 g 1.501–2.000 g > 2.000 g
Nacimiento 16,5 (13,5) 16,5 (13,5) 16,5 (13,5) 16,5 (13,5)
24 horas 19,3 (15,4) 18,8 (14,6) 19,4 (15,6) 19,3 (14,9)
2 semanas 16,0 (13,6) 16,3 (11,3) 14,8 (11,8) 16,6 (13,4)
1 mes 10,0 (6,8) 10,9 (8,7) 11,5 (8,2) 13,9 (10,0)
2 meses 8,0 (7,1) 8,8 (7,1) 9,4 (8,0) 11,2 (9,4)
3 meses 8,9 (7,9) 9,8 (8,9) 10,2 (9,3) 11,5 (9,5)

(Consenso SAP 2017, Tabla 2, p.3; PRONAP 2015, Tabla 1, p.4; PRONAP 2015 Valores hematimétricos, p.1)

Lo que hay que leer en esta tabla: el descenso fisiológico es más precoz y más intenso cuanto más pretérmino y de menor peso es el recién nacido. Un prematuro de menos de 1.000 g puede tener 8,0 g/dL a los 2 meses y eso ser su valor esperable, no una patología (PRONAP 2015, p.9).

Luego de los 3 meses (tabla del PRONAP, la que pide la cátedra):

Edad Hemoglobina (g/dL) Hematocrito (%)
3 meses 11,5 (9,5) 35 (28)
6 meses 11,5 (9,5) 35 (29)
12 meses 11,7 (10,0) 36 (31)
2 años 12,0 (10,5) 36 (33)
6 años 12,5 (11,5) 37 (34)
12 años 13,5 (11,5) 40 (35)
18 años — femenino 14,0 (12,0) 41 (36)
18 años — masculino 14,5 (13,0) 43 (37)

(PRONAP 2015, Tabla 2, p.5; PRONAP 2015 Valores hematimétricos, p.1)

Advertencia sobre discordancia entre las dos fuentes de la cátedra: el Consenso SAP 2017 publica una tabla distinta, con valores más exigentes para el lactante y el preescolar: 6–23 meses 12,5 (11,0); 2–4 años 12,5 (11,0); 5–7 años 13,0 (11,5); 8–11 años 13,5 (12,0); 12–14 años mujer 13,5 (12,0) y varón 14,0 (12,5); 15–17 años mujer 14,0 (12,0) y varón 15,0 (13,0) (Consenso SAP 2017, Tabla 3, p.3). Es decir: según PRONAP el corte al año es 10,0 g/dL y según el Consenso SAP es 11,0 g/dL. Ambas están en el material de la cátedra y no se explicita cuál prevalece; conviene conocer las dos y, ante duda, usar el criterio más sensible (SAP 2017) para no subdiagnosticar.

1.4. Anemia fisiológica del recién nacido y fisiopatología de la adaptación a la hipoxia

Este es el mecanismo que explica por qué el lactante de 2-3 meses "está anémico" y no hay que hacer nada.

  1. Situación intrauterina. El feto vive en hipoxia relativa, lo que mantiene una eritropoyesis alta. Al nacer, la sangre de cordón tiene Hb 16,8 ± 1,1 g/dL y hematocrito 53 ± 0,4% (PRONAP 2015, p.9). El contenido total de hierro del feto es proporcional a su masa corporal (~75 mg/kg, con un 25% depositado en el hígado) (Meneghello, Cap. 285, p.247).
  2. Corte del cordón y salto de la pO₂. Al iniciar la respiración, el brusco aumento en la tensión de O₂ inhibe la secreción de eritropoyetina (Epo) y frena la eritropoyesis. La síntesis de hemoglobina cae al 50% a las 24 horas y a menos del 10% de la síntesis intrauterina al 10.º día (PRONAP 2015, p.9).
  3. Caída progresiva de la hemoglobina. A la frenada de producción se suma el envejecimiento y muerte de los hematíes (la semivida del GR neonatal es de 60–80 días, menor que la del adulto) (Meneghello, Cap. 283, p.234). El nadir se alcanza entre la 10.ª y 12.ª semana de vida, con valores promedio de ~11,0 g/dL en el RN de término, y de 7,0–8,0 g/dL en los de peso al nacer extremadamente bajo (PRONAP 2015, p.9).
  4. Cómo tolera el organismo esa hemoglobina tan baja (el punto clave de la adaptación): simultáneamente se produce una desviación a la derecha de la curva de disociación del O₂, por dos mecanismos que se suman — - reemplazo de la hemoglobina fetal por hemoglobina A, y - aumento del 2,3-difosfoglicerato (2,3-DPG) intraeritrocitario, que es un potente modificador de la función hemoglobínica: a mayor 2,3-DPG, menor afinidad de la Hb por el O₂ (PRONAP 2015, p.10; Meneghello, Cap. 283, p.234).

Resultado: con menos hemoglobina circulante se entrega más O₂ por gramo de Hb a los tejidos. La respuesta hemodinámica (aumento de la frecuencia cardíaca secundario al descenso de la tensión venosa central de O₂) tiene un rol secundario (PRONAP 2015, p.10). 5. Reactivación. Al llegar al nadir, estos mecanismos compensatorios dejan de ser suficientes, se produce hipoxia tisular, se estimula la síntesis de Epo y se reactiva la eritropoyesis, con un ascenso lento y sostenido de la hemoglobina que se mantiene durante toda la infancia (PRONAP 2015, p.10).

Consecuencia práctica: por ser un proceso fisiológico autolimitado, en un niño sano no se debe realizar ninguna intervención para evitar o corregir este descenso (PRONAP 2015, p.10).

Anemia del prematuro (la excepción). En los prematuros de muy bajo peso (< 1.500 g) los mecanismos reactivadores de la eritropoyesis no se ponen en marcha al llegar al nadir: el descenso no se detiene y lleva a mayor hipoxia y daño tisular. La causa de esta falla es desconocida (PRONAP 2015, p.10). Meneghello agrega que es multifactorial: pérdidas por extracciones repetidas (extraer 8–10 mL equivale al 8% de la volemia de un pretérmino de 1.500 g), síntesis inadecuada de Epo frente a la hipoxia, acortamiento de la semivida del GR y rápida expansión de la masa globular por crecimiento; los déficits de folato, vitamina B12 o vitamina E la agravan (Meneghello, Cap. 283, p.234).


2. Clasificación de las anemias

Las anemias se clasifican por dos ejes complementarios, y conviene usar los dos: el morfológico para orientar el diagnóstico diferencial y el fisiopatológico para entender el mecanismo (PRONAP 2015, p.11).

2.1. Clasificación fisiopatológica (por mecanismo de producción)

Se dividen según el defecto esté en la producción, la destrucción o la pérdida de eritrocitos. En muchas anemias coexisten dos o más mecanismos; la inclusión en un grupo se basa en cuál sea el predominante (PRONAP 2015, p.11).

Mecanismo Subgrupo Ejemplos
Trastornos de producción Producción disminuida Insuficiencia medular congénita (anemia de Fanconi, síndrome de Diamond-Blackfan) o adquirida (anemia aplásica). Reemplazo medular (tumores, mielofibrosis)
Respuesta eritropoyética inadecuada Insuficiencia renal, prematuros, inflamación
Eritropoyesis inefectiva y trastornos de maduración Maduración citoplasmática: ferropenia, talasemias. Maduración nuclear: anemias megaloblásticas. Anemias diseritropoyéticas congénitas. Protoporfiria eritropoyética
Aumento de la destrucción (hemólisis) Hemoglobina Talasemias, hemoglobinopatías
Membrana Esferocitosis hereditaria, eliptocitosis hereditaria
Enzimas Déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD), de piruvatoquinasa
Inmune Anemia hemolítica autoinmune
Mecánica / térmica / infecciosa Microangiopatía trombótica; injuria térmica; agentes infecciosos
Adquirida clonal Hemoglobinuria paroxística nocturna
Pérdidas Aguda Hemorragia aguda
Crónica Pérdidas digestivas, hipermenorrea, epistaxis a repetición

(PRONAP 2015, Tabla 6, p.12)

Meneghello ordena las causas de forma equivalente pero agrega dos categorías útiles a la cabecera: secuestro esplénico (esplenomegalia, hiperesplenismo) y hemodilución (Meneghello, Cap. 284, p.241).

2.2. Clasificación morfológica (por VCM)

El VCM a considerar debe ser siempre el valor de referencia para la edad, no el del adulto (PRONAP 2015, p.11). Este es probablemente el error más común en la interpretación del hemograma pediátrico.

Valores normales de VCM (fL) durante la infancia (entre paréntesis, límite inferior):

Edad VCM (PRONAP 2015) VCM (Consenso SAP 2017)
Nacimiento 108 (98) 108 (98)
1 mes 104 (85) 104 (85)
2 meses 96 (77) 96 (77)
3–6 meses 91 (74) 91 (74)
6 meses–2 años 78 (70) 77 (70)
2–6 años 81 (75) 2–4 a: 79 (73) · 5–7 a: 81 (75)
6–12 años 86 (77) 8–11 a: 83 (76)
12–18 años 88 (78) 12–14 a: M 85 (78) / V 84 (77) · 15–17 a: M 87 (79) / V 86 (78)
Adulto 90 (80) 90 (80)

(PRONAP 2015, Tabla 8, p.13 y Valores hematimétricos, p.2; Consenso SAP 2017, Tabla 9, p.7)

Punto de memoria: el límite inferior de VCM a los 6 meses–2 años es 70 fL. Un niño de 1 año con VCM 75 fL no es microcítico aunque lo sería para un adulto.

Causas de anemia según el VCM:

Macrocíticas Normocíticas Microcíticas
Megaloblásticas (deficiencia de ácido fólico o de vitamina B12) Anemias hemolíticas congénitas Ferropenia
No megaloblásticas (insuficiencias medulares, etc.) Anemias hemolíticas adquiridas Talasemias y hemoglobinopatías
Hemorragia aguda Anemia de la inflamación
Hiperesplenismo Trastornos hereditarios del metabolismo del hierro
Anemia de la inflamación Intoxicación plúmbica
Anemias secundarias

(PRONAP 2015, Tabla 7, p.12; PRONAP 2015 Valores hematimétricos, p.2)

Detalle de las microcíticas hipocrómicas (tabla del PRONAP, útil para el diferencial):

Grupo Subgrupo Entidades
Trastornos del hierro Adquiridos Deficiencia → anemia ferropénica. Mala utilización → anemia de la inflamación
Hereditarios Intracelular: anemia sideroblástica. Extracelular: IRIDA, atransferrinemia, aceruloplasminemia
Trastornos de la hemoglobina Talasemias Beta, alfa, etc.
Hemoglobinopatías estructurales Hb S, Hb C, etc.
Hemoglobinopatías estructurales con fenotipo talasémico Hb Lepore, Hb E, etc.

(PRONAP 2015, Tabla 9, p.15; Valores hematimétricos, p.3)

Frente a una anemia microcítica, el primer diagnóstico a plantear es el de deficiencia de hierro, porque es la causa más frecuente de anemia en nuestro país y en el mundo (PRONAP 2015, p.15).

2.3. Clasificación regenerativa / arregenerativa

El recuento de reticulocitos informa si la médula está respondiendo. Es la segunda pregunta después del VCM (Meneghello, Cap. 284, p.241):

  • Anemia regenerativa (reticulocitos aumentados): el origen es periférico — hemólisis o hemorragia.
  • Anemia arregenerativa (reticulocitos normales o disminuidos): el origen es central/medular — carencial, insuficiencia medular, anemia inflamatoria.

Ordenadas así: regenerativas = posthemorrágica, hemolíticas congénitas (membranopatías, hemoglobinopatías, enzimopatías) y adquiridas (inmunitaria, tóxica, mecánica, hiperesplenismo). Arregenerativas = insuficiencias medulares (aplasia, mielodisplasia, mielofibrosis, infiltración tumoral), carenciales (hierro, B12, folato), anemia inflamatoria, hipotiroidismo y otras deficiencias hormonales (Balcells, Cuadro 23.5, p.592) (fuente de adulto, pero la estructura es aplicable).


3. Manifestaciones clínicas de la anemia

Los síntomas de la anemia son una respuesta de adaptación del organismo a la hipoxia tisular, y por eso dependen de la edad del paciente, de la rapidez de instalación y de las enfermedades concomitantes (Sanguinetti, Semiología, p.175). Cuando la anemia es de larga data, la mayoría de las manifestaciones no está presente o lo está en forma muy atenuada — el organismo se adaptó (Consenso SAP 2017, p.6).

Grupo Manifestaciones
Síntomas generales Palidez de piel y mucosas · Decaimiento · Anorexia
Manifestaciones circulatorias Taquicardia · Hipotensión arterial
Manifestaciones neuromusculares Cefalea · Sensación de mareo y vértigo · Visión nublada · Disminución de la capacidad de concentración · Cansancio precoz · Dolor muscular
Manifestaciones respiratorias Disnea
Otras Hipersensibilidad al frío · Náuseas

(PRONAP 2015, Tabla 3, p.5; Consenso SAP 2017, Tabla 7, p.6)

Manifestaciones digestivas. Las tablas de la cátedra listan anorexia y náuseas. El Consenso agrega, dentro de las manifestaciones no hematológicas de la deficiencia de hierro (no de la anemia en sí), los trastornos gastrointestinales y la alteración de tejidos epiteliales (Consenso SAP 2017, Tabla 8, p.6). Meneghello menciona inapetencia e irritabilidad en el niño con ferropenia (Meneghello, Cap. 285, p.247). No hay en el material pediátrico de esta UP una descripción sistemática de manifestaciones digestivas de la anemia más allá de estas.

Nota semiológica: el signo principal es la palidez cutáneo-mucosa, y puede acompañarse de retardo del desarrollo pondoestatural, esplenomegalia leve, telangiectasias, alteración de tejidos epiteliales (uñas, lengua, cabello) y alteraciones óseas (Consenso SAP 2017, p.7).

Las manifestaciones de anemia generalmente son inespecíficas y pueden ser atribuidas a otras patologías — de ahí que el rol del pediatra en la detección precoz sea clave (PRONAP 2015, p.5).


4. Algoritmo diagnóstico de la anemia

"La forma más conveniente de abordar el diagnóstico diferencial de una anemia es basándose en la clasificación morfológica" (PRONAP 2015, p.13).

Paso 0 — ¿Existe realmente anemia?

Comparar la Hb/Hto contra el valor de referencia para esa edad, sexo, edad gestacional y altura. Descartar artefactos de laboratorio (problemas de extracción, dilución, aglutinación) ante cualquier anemia de novo sin causa evidente (Balcells, p.591) (fuente de adulto). Y recordar la falsa anemia del 2,5% de la población normal (Meneghello, Cap. 285, p.249).

Paso 1 — Interrogatorio y examen físico

En pediatría el interrogatorio orienta más que cualquier estudio. Puntos obligados (Consenso SAP 2017, p.7):

  • Tipo de dieta: duración de la lactancia materna, ingesta de otras leches o fórmulas, ingesta de carne y alimentos ricos en hierro, aporte de vitaminas C, A, B12, ácido fólico y zinc, volumen de ingesta diaria de leche, exceso de carbohidratos.
  • Antecedentes de prematurez, embarazos múltiples y déficit de hierro en la madre.
  • Antecedentes de patología perinatal.
  • Pérdidas de sangre: color de heces, epistaxis, hematuria, hemoptisis.
  • Trastornos gastrointestinales: diarrea, esteatorrea.
  • Procedencia geográfica: zonas de parasitosis (uncinariasis) endémicas.
  • Hábito de pica.
  • Suplemento con hierro previo: cantidad, tiempo y compuesto.
  • Trastornos cognitivos: bajo rendimiento escolar, déficit de atención.

A esto el PRONAP agrega el punto que más se olvida: no minimizar los antecedentes de anemia en familiares directos (padres, hermanos, abuelos, tíos, primos), porque son la puerta de entrada al diagnóstico de una anemia hereditaria (PRONAP 2015, p.5, p.27).

Paso 2 — Hemograma completo con índices, frotis y reticulocitos

Los tres datos que se piden primero y juntos: VCM (comparado con el valor para la edad), recuento de reticulocitos y extendido de sangre periférica. El extendido es imprescindible porque permite ver alteraciones morfológicas (esferocitos, eliptocitos, hematíes crenados, dianocitos, punteado basófilo) que no son detectadas por los contadores automáticos (PRONAP 2015, p.14).

Paso 3 — Ramificar por VCM

A. Anemia macrocítica (las menos frecuentes en pediatría) (PRONAP 2015, p.13-14):

  1. Primer paso: ¿es megaloblástica o no? — evaluar morfología en sangre periférica y, eventualmente, médula ósea.
  2. Si es megaloblástica: macrocitos y megalocitos, hipersegmentación nuclear de los neutrófilos, trombocitopenia variable con macro y megaplaquetas. En médula ósea, asincronismo madurativo núcleo-citoplasma en todas las líneas ("hemopoyesis megaloblástica") y metamielocitos gigantes.
  3. Si no es megaloblástica, decide el recuento reticulocitario: elevado → la macrocitosis se debe a los reticulocitos (hemorragia o hemólisis); normal → pensar en hepatopatía, hipotiroidismo o mielodisplasia.

B. Anemia normocítica (PRONAP 2015, p.14):

  1. Reticulocitos normales o disminuidos → completar con ferremia y búsqueda de enfermedad sistémica: generalmente son anemias secundarias.
  2. Reticulocitos elevados → sospechar hemólisis o hemorragia. Acá dos determinaciones simples orientan mucho: - Extendido de sangre periférica (esferocitos, eliptocitos, esquistocitos…). - Prueba de Coombs directa, que separa las hemólisis de causa inmune de las no inmunes.

C. Anemia microcítica (las más frecuentes en pediatría) (PRONAP 2015, p.15):

  1. Plantear primero ferropenia.
  2. Si el contexto es claro (edad de riesgo, historia alimentaria compatible, sin causa alternativa), se puede iniciar directamente la prueba terapéutica sin confirmación de laboratorio previa (Consenso SAP 2017, p.8; Meneghello, Cap. 285, p.248).
  3. Si no responde o el cuadro es atípico → ver el diferencial de microcíticas (sección 5.6).

Paso 4 — Cuándo pedir el estudio del hierro

No siempre hace falta. El Consenso es explícito: "por lo general, no es necesario recurrir a las [pruebas] que evalúan el estado del hierro, ya que, con el extendido de sangre periférica y los índices hematimétricos, se llega a una fuerte presunción diagnóstica de ferropenia, por lo que se puede intentar una prueba terapéutica". Si igual se quiere confirmar, las pruebas más recomendables son porcentaje de saturación, ferritina sérica y protoporfirina libre eritrocitaria. Y: no se recomienda realizar medulograma con la única finalidad de evaluar reservas de hierro (Consenso SAP 2017, p.8).


5. Anemia ferropénica

Es la entidad central de esta UP: la causa más frecuente de anemia en el niño, y la primera hipótesis frente a toda anemia microcítica (Consenso SAP 2017, p.1; PRONAP 2015, p.15).

5.1. Epidemiología

En el mundo (PRONAP 2015, p.6; Consenso SAP 2017, p.1):

  • Más de 1,6 billones de personas anémicas ≈ 25% de la población mundial (OMS).
  • Más de 2 billones de personas con deficiencia de hierro (OMS 2011).
  • ~50% de los menores de 5 años y ~25% de los de 6-12 años de la población mundial.
  • La incidencia de deficiencia de hierro en países en vías de desarrollo es 2,5 veces mayor que en países desarrollados (Consenso SAP 2017, p.1).
  • Se presenta especialmente entre los 6 y los 24 meses de edad (Consenso SAP 2017, p.1).
Grupo poblacional Prevalencia de anemia (%) Afectados (millones)
Niños en edad preescolar 47,4 ± 0,85 293
Niños en edad escolar 25,4 ± 2,75 305
Mujeres embarazadas 41,8 ± 0,95 56
Mujeres en edad fértil 30,2 ± 0,72 468
Hombres 12,7 ± 2,15 260
Ancianos (> 60 años) 23,9 ± 2,75 164
Total 24,8 ± 0,95 1.620

(PRONAP 2015, Tabla 5, p.7; Consenso SAP 2017, Tabla 1, p.2)

Por región, Latinoamérica y el Caribe tienen 39,5% ± 1,75 de anemia en menores de 5 años, frente a 3,4% en Norteamérica y 16,7% en Europa (PRONAP 2015, Tabla 4, p.7).

En Argentina — Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNyS) (PRONAP 2015, p.7; Consenso SAP 2017, p.1-2):

Grupo Prevalencia de anemia
Menores de 5 años 16%
Niños de 6 a 24 meses 34–35% (el Consenso 2017 dice > 35%)
Mujeres en edad fértil 19–20%
Menores de 2 años en el NEA casi 46%

La prevalencia es mayor cuanto peores son las condiciones socioeconómicas de la región geográfica (PRONAP 2015, p.7). Estudios de los años noventa mostraron cifras aún más altas: 60% de deficiencia de hierro y 47% de anemia en niños de 6-24 meses del Gran Buenos Aires, y 66% de anemia en Chaco (Consenso SAP 2017, p.2).

Medidas de salud pública argentinas con eficacia demostrada (Consenso SAP 2017, p.2):

  • Recomendación de ligadura tardía del cordón umbilical.
  • Leyes 25.459/01 y 25.630/02 de fortificación de alimentos con hierro, zinc y vitaminas (Ley argentina vigente).
  • Acceso gratuito al sulfato ferroso para embarazadas y menores de 5 años en atención primaria a través del Programa REMEDIAR.

Sin embargo, se documenta insuficiente indicación médica del sulfato ferroso como preventivo: un estudio señala que el 32% de los niños de 6-24 meses no lo recibió por falta de indicación médica (Consenso SAP 2017, p.2-3). Es un dato para tener a mano: la herramienta existe y es gratuita; lo que falla es la prescripción.

5.2. Metabolismo del hierro

Balance general. El estado nutricional de hierro depende del balance entre los nutrientes de la dieta, la biodisponibilidad, las pérdidas y los requerimientos por crecimiento (Consenso SAP 2017, p.4). El mecanismo más importante de regulación del contenido de hierro corporal es la absorción intestinal; la excreción casi no varía (Meneghello, t.1, p.223).

Absorción. Depende de (Consenso SAP 2017, p.4-5; Meneghello, t.1, p.223):

  • Estado químico del hierro: hemo (de origen animal, se absorbe sin sufrir modificaciones y sin interrelacionar con otros componentes de la dieta → el de mejor biodisponibilidad) vs no hemo.
  • Facilitadores: ácido ascórbico (vitamina C), fructosa, ácido cítrico, ácido láctico, factor cárneo.
  • Inhibidores: fosfatos, fitatos, calcio, fibras, oxalatos, tanatos (té, café, infusiones de hierbas), polifenoles, antiácidos, yema de huevo.
  • Regulación fisiológica: la absorción por la mucosa intestinal está regulada por la cantidad de hierro corporal y el ritmo de eritropoyesis (Consenso SAP 2017, p.5). Cuando el aporte es insuficiente, la absorción aumenta 2 a 3 veces (Meneghello, t.1, p.223).

Meneghello categoriza la dieta según biodisponibilidad: baja (absorción 5%) = bajo contenido de carnes y de vitamina C; intermedia (10%) = pobre en carnes pero con alto contenido de vitamina C; alta (15%) = rica en carnes y vitamina C (Meneghello, Cap. 285, p.247). El Consenso, más simple, calcula que de la ingesta total se absorbe aproximadamente el 10% (Consenso SAP 2017, Tabla 4, p.5).

Biodisponibilidad por alimento. El PRONAP ordena los alimentos de menor a mayor porcentaje de absorción: arroz < espinaca < cereales < soja < pescado < pollo < hígado < carne vacuna (PRONAP 2015, Figura 8, p.19). (Los porcentajes numéricos de la figura no se extrajeron de forma legible del PDF; el orden sí.)

Biodisponibilidad en las leches. La leche materna, con el menor contenido de hierro, presenta la máxima absorción — alrededor del 50%. Los niños alimentados a pecho o con fórmulas tienen cubierto su requerimiento diario mínimo; no así los alimentados con leche de vaca no fortificada (Consenso SAP 2017, p.5). Meneghello coincide: la utilización del hierro de la leche humana es óptima a pesar del bajo aporte, siempre y cuando no se introduzcan otros alimentos en la dieta (Meneghello, t.1, p.223). (Los valores numéricos exactos de la Figura 3 del Consenso —contenido en mg/L y % de absorción de cada tipo de leche— no se extrajeron de forma legible del PDF.)

Transporte y depósitos.

  • El feto adquiere el hierro activamente a través de la placenta, principalmente durante el tercer trimestre; por eso el pretérmino nace con reservas disminuidas (Consenso SAP 2017, p.3; Meneghello, Cap. 285, p.247).
  • La alta masa de hemoglobina del recién nacido (fenómeno adaptativo al ambiente intrauterino hipóxico) constituye una verdadera reserva de hierro para el período posnatal: el hierro proveniente del catabolismo de esa hemoglobina queda depositado en el sistema reticuloendotelial y en las células parenquimatosas hepáticas, y se reutiliza al reactivarse la eritropoyesis (Meneghello, Cap. 285, p.247).
  • El RN normal de término tiene reservas adecuadas hasta los 4-6 meses de edad (Consenso SAP 2017, p.3). Meneghello dice "durante los 4 primeros meses posnatales"; el RN de bajo peso, por menor reserva y mayor velocidad de crecimiento, puede agotar depósitos antes de los 2 meses (Meneghello, Cap. 285, p.247).
  • A partir de los 4-6 meses, el niño depende en gran medida de la ingesta dietética para mantener el balance (Consenso SAP 2017, p.3). Ese es el punto de inflexión que explica toda la epidemiología de la ferropenia del lactante.
  • Regulación molecular: la hepcidina actúa sobre la ferroportina (responsable en el enterocito del transporte del hierro desde la luz intestinal a la circulación, y en el macrófago del transporte desde y hacia la circulación), regulando tanto la absorción intestinal como la liberación del hierro de depósito hacia la médula ósea (PRONAP 2015, p.22).

Pérdidas. Son bastante fijas (~1 mg/día). Ocurren principalmente a nivel intestinal por sangrado fisiológico y descamación celular; en menor medida por descamación de piel y faneras, sudoración y orina. En la mujer en edad fértil se agrega la pérdida menstrual (Meneghello, Cap. 285, p.247; Meneghello, t.1, p.223).

Requerimientos por edad — balance negativo en tres períodos críticos:

Edad Pérdidas Crecimiento Menstruación Total (mg/día) Ingesta (mg/día)
1 año 0,25 0,80 — 1,05 6
3 años 0,33 0,30 — 0,63 9
13 años (varón) 0,80 0,50 — 1,30 17
13 años (mujer) 0,80 0,50 0,60 1,90 15
Adulto (varón) 1,00 — — 1,00 18
Adulto (mujer) 1,00 — 0,60 1,60 16
Embarazada 1,00 0,50 — 1,50 15

(Consenso SAP 2017, Tabla 4, p.5. Se absorbe aproximadamente el 10% de la ingesta.)

Los tres períodos críticos de balance negativo (Consenso SAP 2017, p.5):

  1. Primer año de vida: los requerimientos por crecimiento son máximos y la ingesta es relativamente pobre.
  2. Adolescencia: en varones, requerimientos altos por crecimiento con dieta que puede no alcanzar; en mujeres, a los requerimientos por crecimiento se suman las pérdidas menstruales, y como agravante la dieta suele ser marcadamente deficiente en hierro por motivos socioculturales.
  3. Embarazo: los requerimientos van de 1 mg/kg/día al comienzo a 6 mg/kg/día en el tercer trimestre.

Ingestas dietéticas de referencia (DRI) (Consenso SAP 2017, Tabla 5, p.5):

Grupo etario Ingesta recomendada (mg/día) Ingesta máxima tolerable (mg/día)
Lactantes 0–6 meses 0,27 40
Lactantes 7–12 meses 11 40
Niños 1–3 años 7 40
Niños 4–8 años 10 40
Niños 9–13 años 8 40
Adolescentes varones 11 45
Adolescentes mujeres 15 45
Embarazadas 27 45
Lactancia 10 45

Meneghello da cifras algo distintas (6-7 mg/día en el segundo semestre, 3 mg entre 1 y 3 años, 4,1 mg entre 4 y 8 años, 6-8 mg en la adolescencia) (Meneghello, t.1, p.223) y también la tabla FAO/OMS que ajusta la recomendación según la biodisponibilidad de la dieta (p. ej., mujeres de 11-14 años posmenarca: 65,4 mg/día con dieta de baja biodisponibilidad vs 21,8 mg/día con dieta de alta biodisponibilidad) (Meneghello, Cuadro 285-1, p.247). Para el examen conviene manejar la tabla del Consenso SAP.

5.3. Etiología — causas de deficiencia de hierro en la infancia

Grupo Subgrupo Causas
a. Absorción insuficiente Ingesta dietética insuficiente o inadecuada Por causas socioeconómicas · Por causas personales (bulimia/anorexia)
Síndrome de malabsorción Enfermedad celíaca · Resección intestinal · Otras patologías del tubo digestivo
b. Pérdidas aumentadas Evidentes Parasitosis intestinales (uncinariasis) · Pérdidas menstruales excesivas · Epistaxis reiteradas · Hemorragias digestivas · Pérdidas de sangre por otros órganos · Hemorragias perinatales (placenta previa, desprendimiento normoplacentario)
Ocultas Parasitosis intestinales · Patologías del tubo digestivo (reflujo, gastritis, úlcera, pólipos, divertículos) o renales
c. Depósitos disminuidos Prematuros · Gemelares · Hemorragia intrauterina (transfusión feto-materna o gemelo-gemelar)
d. Aumento de requerimientos Crecimiento acelerado Lactantes · Adolescentes
Embarazo · Lactancia

(Consenso SAP 2017, Tabla 6, p.6; PRONAP 2015, Tabla 12, p.18)

Meneghello agrega a "depósitos disminuidos al nacer" la ligadura temprana del cordón y la deficiencia de hierro materna grave (Meneghello, Cuadro 285-2, p.247).

La causa más frecuente en la niñez es nutricional, por la dificultad de cubrir con la dieta habitual los mayores requerimientos (Meneghello, Cap. 285, p.247). Los patrones alimentarios concretos que producen ferropenia en el lactante argentino (Consenso SAP 2017, p.3):

  • Introducción tardía de alimentos ricos en hierro de alta biodisponibilidad (carnes).
  • Incorporación temprana de leche de vaca, antes de los 6 meses.
  • Papillas a base de tubérculos o cereales no fortificados.
  • En niños mayores: exceso de ingesta de leche y/o carbohidratos.

Un dato clínico importante: ese tipo de alimentación, aunque pobre en hierro, suele ser adecuada en calorías. El resultado es "un niño con deficiencia de hierro o anemia ferropénica, pero con peso normal u ocasionalmente sobrepeso para su edad" (Consenso SAP 2017, p.3). Es decir: la ferropenia no se descarta porque el niño esté bien nutrido de aspecto.

Otras causas puntuales de sangrado oculto en el lactante: el consumo de leche de vaca fresca (no tratada con calor) antes de los 6 meses aumenta el sangrado oculto intestinal, y la alergia a la proteína de la leche es otra causa de sangrado intestinal. Causa iatrogénica: extracciones de sangre múltiples en recién nacidos y lactantes (Meneghello, Cap. 285, p.247).

En zonas tropicales/subtropicales investigar parásitos hematófagos: anquilostomiasis, infestación masiva por Trichuris trichiura, Schistosoma haematobium (pérdida por vejiga) y S. mansoni (por intestino) (Meneghello, Cap. 285, p.247).

Y una asociación que hay que tener siempre presente: la anemia ferropriva puede ser la primera manifestación de una enfermedad celíaca oligosintomática (Meneghello, Cap. 285, p.247).

5.4. Manifestaciones clínicas

"La deficiencia de hierro es una enfermedad sistémica que afecta a múltiples órganos y tejidos, lo que hace que sus manifestaciones clínicas puedan ser muy variadas" (Consenso SAP 2017, p.6).

Dos conceptos que separan la ferropenia de "solo una anemia":

  1. Las manifestaciones no hematológicas pueden ser causadas por la deficiencia de hierro en sí, sin necesidad de que se haya producido anemia (Consenso SAP 2017, p.6).
  2. Algunas son transitorias y reversibles; otras son permanentes e irreversibles a pesar del tratamiento, si se producen en etapas precoces de la vida (Consenso SAP 2017, p.6).

Manifestaciones no hematológicas de la deficiencia de hierro (Consenso SAP 2017, Tabla 8, p.6):

Rol causal de la ferropenia confirmado Rol causal controvertido
Trastornos psicomotores y cognitivos Retardo del crecimiento corporal
Trastornos de tolerancia al esfuerzo y de rendimiento laboral Trastornos de la inmunidad y de la resistencia a infecciones
Trastornos gastrointestinales Espasmo del sollozo
Alteración de tejidos epiteliales Predisposición a accidente cardiovascular isquémico
Trastornos óseos
Hábito de pica
Predisposición a intoxicación plúmbica

Pica. Es una alteración particular del apetito consistente en la ingesta de sustancias no alimenticias: hielo (pagofagia), almidón, tierra (geofagia), tiza, cal de las paredes, granos de café, piedritas, pintura. Es infrecuente en caucásicos pero muy característica (Farreras, Cap. 204, p.1686) (fuente de adulto). Robbins lo explica por la falta de hierro en el sistema nervioso central, que produce "un deseo irrefrenable de ingerir sustancias no alimenticias" y movimientos periódicos de las extremidades durante el sueño (Robbins-Cotran, Cap. 14, p.672) (fuente de adulto). En el material pediátrico, la pica figura como manifestación con rol causal confirmado de la ferropenia y como punto obligado del interrogatorio (Consenso SAP 2017, Tabla 8, p.6 y p.7).

Impacto en el desarrollo psicomotor — el punto más importante. Meneghello es contundente:

"En los lactantes con anemia ferropriva se ha observado una reducción leve de los coeficientes de desarrollo motor y mental que no es recuperable con la terapia con hierro; más aún, en estos niños existe una disminución leve del coeficiente intelectual que persiste hasta incluso el período escolar" (Meneghello, Cap. 285, p.247-248).

Esto se alinea con el enunciado del PRONAP de que las secuelas son especialmente graves cuando la anemia ocurre con el cerebro en crecimiento, y con que algunas son irreversibles (PRONAP 2015, p.4). Es el argumento central que justifica la profilaxis universal en los grupos de riesgo.

En el niño concreto, qué se ve (Meneghello, Cap. 285, p.247-248):

  • Como la anemia ferropénica nutricional suele ser leve, la sintomatología es poco aparente; en la anemia leve no suelen constatarse signos ni síntomas.
  • Puede haber palidez de piel y mucosas, inapetencia, irritabilidad, menor ganancia ponderal y ocasionalmente pica.
  • Alteraciones de la inmunidad celular y de la capacidad bactericida de los neutrófilos, posible mayor frecuencia de infecciones (sobre todo respiratorias) y disminución de la termogénesis.

En adultos se describen además coiloniquia (uñas en cuchara), glositis, rágades, fragilidad y caída del cabello, disfagia y síndrome de Plummer-Vinson (Farreras, Cap. 204, p.1686; Robbins-Cotran, Cap. 14, p.672) (fuentes de adulto).

5.5. Diagnóstico

Secuencia fisiopatológica de la deficiencia (importante para entender qué se altera primero)

La ferropenia ocurre en etapas de gravedad creciente (Meneghello, Cap. 285, p.248):

  1. Deficiencia latente — se agotan los depósitos: ↓ ferritina sérica.
  2. Eritropoyesis deficiente en hierro — se compromete el aporte tisular: ↑ receptores de transferrina séricos, luego ↓ hierro sérico, ↑ TIBC, ↓ transferrina y ↑ protoporfirina libre eritrocitaria.
  3. Anemia microcítica hipocrómica — la etapa más severa.

Hemograma

Parámetro Hallazgo en ferropenia
Hemoglobina y hematocrito Disminuidos (el Hto es menos sensible que la Hb)
Recuento de reticulocitos Normal. Si está aumentado → investigar pérdidas por hemorragia o replantear el diagnóstico
Recuento de plaquetas Normal o elevado (trombocitosis)
Recuento leucocitario Normal
VCM Disminuido (siempre contra el valor de referencia para la edad)
CHCM Disminuida
ADE / RDW Elevada
Morfología eritrocitaria Hipocromía, microcitosis, ovalocitosis, policromatofilia, punteado basófilo (eventualmente)

(Consenso SAP 2017, p.7; Meneghello, Cap. 285, p.248)

En etapas iniciales la microcitosis y la hipocromía pueden ser poco evidentes (Meneghello, Cap. 285, p.248).

Pruebas que evalúan el estado del hierro

Compartimiento funcional (Consenso SAP 2017, p.8): - Ferremia: disminuida (< 60 µg/L) - Capacidad total de saturación de hierro (CTSH/TIBC): aumentada - Porcentaje de saturación de transferrina: disminuido (< 16%) - Protoporfirina libre eritrocitaria: aumentada - Receptores solubles de transferrina: aumentados (> 30 nMol/L)

Compartimiento de depósito: - Ferritina sérica: disminuida (< 12 ng/mL) - Hemosiderina en médula ósea: disminuida/ausente

(PRONAP 2015, p.16; Consenso SAP 2017, p.8)

Valores de corte por edad — la tabla que hay que memorizar

Edad Ferremia (µg/L) Saturación de transferrina (%) Ferritina sérica (ng/mL) Protoporfirina libre eritrocitaria (µg/dL GR) Receptores solubles (nMol/L)
6 meses – 2 años — — < 10 > 80 > 30
2 – 4 años < 60 < 12 < 10 > 80 > 30
5 – 10 años < 60 < 14 < 10 > 70 > 30
11 – 14 años < 60 < 16 < 10 > 70 > 30
> 15 años < 60 < 16 < 12 > 70 > 30

(PRONAP 2015, Tabla 10, p.16; Consenso SAP 2017, Tabla 10, p.8; PRONAP 2015 Valores hematimétricos, p.4)

Dos aclaraciones que suelen preguntarse:

  • Antes de los 2 años no se recomienda dosar ferremia ni saturación de transferrina, por el amplio rango de distribución de los valores normales a esa edad (Consenso SAP 2017, Tabla 10, p.8). En ese grupo el marcador es la ferritina < 10 ng/mL.
  • Con un solo valor alterado alcanza para el diagnóstico de ferropenia, pero hay factores que modifican los resultados (PRONAP 2015, p.16; Consenso SAP 2017, p.8).

Condiciones que alteran las pruebas (fuentes de error)

Prueba Se eleva con Se reduce con
Ferremia Extracción por la tarde · Ingesta reciente de alimentos ricos en hierro · Ingesta reciente de suplemento de hierro Infección / inflamación
Saturación de transferrina Anticonceptivos Infección / inflamación
Ferritina sérica Infección / inflamación · Hepatopatía Hipotiroidismo · Hipovitaminosis C
Protoporfirina libre eritrocitaria Intoxicación plúmbica · Anemia hemolítica · Infección/inflamación · Protoporfiria eritropoyética —

(PRONAP 2015, Tabla 11, p.16; Consenso SAP 2017, Tabla 11, p.8)

La trampa clásica: un niño cursando una infección tiene ferritina falsamente elevada (reactante de fase aguda) y ferremia falsamente baja → puede simular anemia de la inflamación y enmascarar la ferropenia. En infecciones agudas estas alteraciones pueden persistir hasta 3 semanas después de resuelta la infección (Meneghello, Cap. 285, p.248). En ese escenario, el receptor de transferrina sérico es el parámetro más útil porque no se ve afectado por infecciones ni inflamación (Meneghello, Cap. 285, p.248). Y una ferritina normal no descarta ferropenia, porque existe superposición entre valores normales y anormales (Meneghello, Cap. 285, caso clínico, p.250).

Prueba terapéutica

Cuando el laboratorio no está disponible, no es concluyente, o el contexto clínico ya es fuertemente sugestivo:

  • Consiste en administrar sulfato ferroso a dosis terapéuticas (3-6 mg/kg/día) y evaluar la respuesta eritropoyética (Consenso SAP 2017, p.8).
  • Se considera positiva si:
  • pico reticulocitario (recuento ≥ 2%) a los 5-10 días, o
  • aumento de hemoglobina ≥ 1 g/dL a los 30 días (Consenso SAP 2017, p.8; PRONAP 2015, p.17).
  • Es en definitiva la prueba terapéutica la que confirma la etiología ferropriva de la anemia (Meneghello, Cap. 285, p.248).

Detección / pesquisa sistemática

Por la alta prevalencia en Argentina, se debe pesquisar la anemia ferropénica con hemograma + ferritina (Consenso SAP 2017, p.8-9):

Población Momento de la pesquisa
Recién nacidos de término Entre los 9 y 12 meses de edad
Prematuros Entre los 6 y 9 meses de edad
Adolescentes mujeres Luego de la menarca — hemograma, ferremia, TIBC, % de saturación y ferritina

5.6. Diagnóstico diferencial de las anemias microcíticas

En Argentina, las causas más frecuentes de anemia microcítica son ferropenia, talasemia menor y anemia de la inflamación, y algunas pueden coexistir (p. ej., ferropenia + talasemia menor) (Consenso SAP 2017, p.8).

Tabla comparativa (la que pide la cátedra):

Prueba Anemia ferropénica Anemia de la inflamación Beta talasemia heterocigota Alfa talasemia IRIDA
Ferremia ↓ N / ↓ N N ↓
Capacidad total de saturación (CTSH) ↑ N / ↓ N N N / ↑
% Saturación ↓ N / ↓ N N ↓
Ferritina ↓ ↑ N N N
Receptores solubles ↑ N ↑ ↑ N / ↑
Hemoglobina A2 N / ↓ N ↑ N / ↓ N
Hemoglobina F N N N / ↑ N N
Hemosiderina (MO) ↓ N / ↑ N N ↓

(PRONAP 2015, Tabla 16, p.30; PRONAP 2015 Valores hematimétricos, p.4)

Cómo usar la tabla — las tres discriminaciones clave:

1. Ferropenia vs. anemia de la inflamación. Ambas cursan con ferremia disminuida. La diferencia está en la CTSH: en condiciones normales la ferremia representa aproximadamente el 33% de la CTSH; en la ferropenia la CTSH aumenta (por eso el % de saturación siempre baja), mientras que en la anemia de la inflamación la CTSH disminuye, por lo que el % de saturación puede ser normal o disminuido (Consenso SAP 2017, Figura 5, p.11; PRONAP 2015, p.29). Además, la ferritina está alta en la inflamación y baja en la ferropenia (Meneghello, Cap. 285, p.248). La anemia de la inflamación se debe a mala utilización del hierro y la hepcidina juega un rol preponderante en su fisiopatogenia; puede ser el síntoma único y/o inicial de una colagenopatía, un tumor o una infección crónica (PRONAP 2015, p.29). Los receptores solubles de transferrina permiten diferenciarlas, pero no se usan de rutina por su elevado costo (PRONAP 2015, p.29).

2. Ferropenia vs. beta talasemia menor. Diferencias del hemograma (Meneghello, Cap. 285, p.248; Cap. 284, p.243):

Ferropenia Talasemia
RDW / ADE Aumentada Normal
Microcitosis Menos pronunciada Más pronunciada (especialmente en niños)
Recuento de eritrocitos Normal o bajo Muy aumentado (seudopoliglobulia)
Índice de Mentzer (VCM / n.º eritrocitos) < 13 > 13
Estudio del hierro Alterado Normal
HbA2 Normal o baja > 3,5% = diagnóstica de beta talasemia

Dos advertencias importantes: - La ferropenia causa disminución de la HbA2 y puede dar dosajes falsamente normales. Por eso el estudio de hemoglobinas debe incluir siempre la evaluación del estado del hierro, y valores de HbA2 entre 3,5% y 3,8% deben reconfirmarse una vez normalizado el VCM (PRONAP 2015, p.27; Meneghello, Cap. 284, p.243). - En alfa talasemia la electroforesis de hemoglobina es normal y la HbA2 es normal o baja; el diagnóstico se realiza exclusivamente por estudio molecular (PRONAP 2015, p.27).

Epidemiología argentina: se estima que 1,5–2% de nuestra población es heterocigota para beta talasemia (PRONAP 2015, p.24).

3. IRIDA (Iron Refractory Iron Deficiency Anemia). Anemia por deficiencia de hierro refractaria al tratamiento con hierro, de transmisión recesiva. Se caracteriza por (PRONAP 2015, p.22-23):

  • Anemia microcítica hipocrómica (generalmente Hb < 9 g/dL)
  • VCM muy bajo (generalmente < 65 fL)
  • Ferremia disminuida y % de saturación bajo (generalmente < 12%)
  • Ferritina normal ← el dato que la distingue de la ferropenia común
  • Absorción anormal de hierro (falta de mejoría con hierro oral) y utilización anormal (respuesta lenta e incompleta al hierro parenteral)
  • Niveles de hepcidina normales o elevados
  • Diagnóstico: confirmación de la mutación en TMPRSS6, que codifica la matriptasa-2

Mecanismo: sobreexpresión de hepcidina → la ferroportina no se externaliza y queda retenida dentro de la célula → el hierro no pasa a la circulación (PRONAP 2015, p.22).

Otros diferenciales de microcítica a tener en cuenta (Meneghello, Cap. 285, p.248-249):

  • Intoxicación plúmbica: anemia microcítica con punteado basófilo de los eritrocitos y protoporfirina libre eritrocitaria muy elevada.
  • Anemias sideroblásticas: microcítica hipocroma severa con nutrición de hierro normal o con sobrecarga; en el mielograma, sideroblastos en anillo.
  • Deficiencia severa de cobre: anemia normocítica o microcítica, frecuentemente con neutropenia o trombocitopenia, con estudio del hierro normal y cobre y ceruloplasmina bajos.
  • Atransferrinemia congénita (autosómica recesiva, muy infrecuente): hierro sérico y saturación muy bajos pero con evidencias de sobrecarga de hierro.

5.7. Tratamiento

El tratamiento debe ser integral y dirigido a tres objetivos (PRONAP 2015, p.17; Consenso SAP 2017, p.9):

  1. Tratar la causa primaria
  2. Corregir la anemia
  3. Almacenar hierro en depósitos

"Las principales causas de la deficiencia de hierro deben ser corregidas simultáneamente con la instauración del tratamiento con hierro" (PRONAP 2015, p.18).

Corrección de la causa primaria: administración de la dieta adecuada, tratamiento de las parasitosis, control del reflujo gastroesofágico, manejo del síndrome de malabsorción, control de pérdidas ocultas (Consenso SAP 2017, p.9).

a) Hierro oral — es el de elección

Aspecto Indicación
Preparado de elección Sulfato ferroso
Dosis 3–6 mg/kg/día de hierro elemental (la cantidad siempre se calcula en mg de hierro elemental, cualquiera sea la formulación)
Fraccionamiento En 1 a 3 tomas diarias
Cómo se toma Alejado de las comidas: media hora antes o 2 horas después, porque muchos alimentos disminuyen la absorción hasta un 40–50%
Duración Una vez alcanzados valores normales de Hb y Hto, continuar con igual dosis durante un tiempo igual al que fue necesario para alcanzar la normalización (para reponer depósitos). En la práctica: generalmente 4-6 meses en total
Alternativa si hay intolerancia Hierro polimaltosa (mejor tolerancia)

(PRONAP 2015, p.18 y p.35; Consenso SAP 2017, p.9)

Efectos adversos (PRONAP 2015, p.18; Consenso SAP 2017, p.9):

  • Intolerancia digestiva: constipación, náuseas, vómitos, diarrea, dolor abdominal. Se maneja fraccionando y disminuyendo la dosis, por lo que "es muy poco frecuente tener que llegar a cambiar el sulfato por otro preparado".
  • Coloración negruzca de los dientes: transitoria y reversible con la suspensión del tratamiento. (Vale advertirlo a los padres de entrada, porque es motivo frecuente de abandono.)

Meneghello propone dosis y duración levemente distintas: 3 a 5 mg/kg/día fraccionado en 2-3 tomas, manteniendo la terapia hasta 3 meses después de normalizada la hemoglobina. Señala que la intolerancia gastrointestinal tiene relación directa con la dosis y aumenta cuando el hierro se administra junto con ácido ascórbico (Meneghello, Cap. 285, p.249). Para el examen usar los valores de la SAP/PRONAP: 3-6 mg/kg/día.

El tratamiento no se limita al fármaco: se debe indicar aumento de la ingesta de alimentos ricos en hierro de alta biodisponibilidad (PRONAP 2015, p.19).

b) Criterios de respuesta y control del tratamiento

Situación al diagnóstico Frecuencia de control
Hemoglobina < 8 g/dL Cada 7 días hasta alcanzar 8 g/dL, luego cada 30 días hasta valores normales para la edad
Hemoglobina ≥ 8 g/dL Cada 30 días hasta valores normales para la edad

(PRONAP 2015, p.20; Consenso SAP 2017, p.9-10)

Criterios de respuesta:

  • A los 5-10 días: pico reticulocitario (≥ 2%) (Consenso SAP 2017, p.8; PRONAP 2015, p.17).
  • A los 30 días: ascenso de hemoglobina ≥ 1 g/dL → el tratamiento se considera efectivo (PRONAP 2015, p.20).
  • Meneghello: la normalización de la hemoglobina se constata entre 1 y 2 meses de iniciada la terapia (Meneghello, Cap. 285, p.249).

Alta hematológica (PRONAP 2015, p.20; Consenso SAP 2017, p.10):

  • Suspender el hierro tras completar un período de tratamiento igual al que se empleó para normalizar la hemoglobina.
  • Evaluar dejar al paciente con dosis profilácticas según edad, tipo de dieta o patología de base.
  • Hemograma de control a los 3 meses de suspendido el tratamiento, para detectar recaídas.
  • En dietas vegetarianas: monitoreo periódico estricto con hemograma y estudio del hierro, y estimular el consumo de alimentos fortificados.

c) Hierro parenteral — cuándo

Indicaciones (PRONAP 2015, p.18; Consenso SAP 2017, p.9):

  • Intolerancia digestiva severa al hierro oral
  • Patología digestiva que contraindique la vía oral
  • Presunción firme de tratamiento oral insuficiente o inadecuado
  • Paciente en nutrición parenteral total

La indicación de hierro parenteral deberá ser dada por el médico hematólogo (Consenso SAP 2017, p.9).

Cálculo de la dosis total (PRONAP 2015, p.19; Consenso SAP 2017, p.9):

(Hb teórica − Hb real) / 100 × volemia (mL) × 3,4 × 1,5 = mg de hierro donde 3,4 = factor de conversión de g de hemoglobina a mg de hierro, y 1,5 = hierro de depósitos.

Ejemplo del PRONAP: paciente de 2 años, 10 kg, Hb 8,0 g/dL → (11,5 − 8,0)/100 × 3,4 × 1,5 × 600 = 107,1 mg de hierro. Máximo por dosis IM: 1,5 × 10 = 15 mg → 7 dosis (PRONAP 2015, p.19).

Vía Preparado Fraccionamiento
Intramuscular Hierro dextrano Dosis que no excedan 1,5 mg/kg, cada 2-3 días
Endovenosa Hierro sacarato — el paciente debe estar internado Dosis que no excedan 2-3 mg/kg, cada 2 días. Diluir 100 mg en máximo 100 mL de solución fisiológica, infusión lenta en 15-30 minutos (1 mL/min). Detener la infusión ante parestesias o dolor torácico. Dosis de prueba en la primera administración: 1 mL y esperar 15 minutos

(Consenso SAP 2017, p.9)

Complicaciones del hierro parenteral: dolor en el sitio de inyección, linfadenitis regional, hipotensión arterial, shock anafiláctico, cefalea, malestar general, urticaria, fiebre, mialgias, artralgias (Consenso SAP 2017, p.9). Meneghello lo llama de uso excepcional por el riesgo de reacciones adversas severas (Meneghello, Cap. 285, p.249).

d) Transfusión de glóbulos rojos — cuándo

Es una decisión clínica, no un valor de laboratorio (Consenso SAP 2017, p.11):

Hemoglobina Conducta
≥ 7 g/dL No transfundir, excepto para corregir hipoxemia en pacientes con insuficiencia respiratoria
< 7 g/dL Transfundir si hay: descompensación hemodinámica · insuficiencia respiratoria coexistente · factores agravantes (desnutrición, infección, diarrea crónica) · Hb inferior a 5 g/dL

Meneghello coincide en que la transfusión de glóbulos rojos concentrados es excepcional y debe considerarse solo en anemia grave con compromiso cardiovascular (Meneghello, Cap. 285, p.249).

5.8. Falta de respuesta al tratamiento — causas a repasar

La falta de respuesta o la respuesta incompleta puede evidenciarse en distintas etapas del tratamiento (PRONAP 2015, p.21; Consenso SAP 2017, p.10). Frente a esa situación, la checklist es:

1. Incumplimiento del tratamiento. Verificar que el niño haya recibido el preparado recetado, a la dosis indicada, fraccionada según lo indicado, alejado de los alimentos y durante el tiempo adecuado (PRONAP 2015, p.21).

2. Prescripción inadecuada. Repasar: sulfato ferroso, 3-6 mg/kg/día, fraccionado, alejado de las comidas (½ hora antes o 2 h después), durante el tiempo necesario (Consenso SAP 2017, p.10). Meneghello agrega: uso de preparados de baja biodisponibilidad, o medicamentos que interfieren con la absorción (p. ej., grandes dosis de antiácidos) (Meneghello, Cap. 285, p.249).

3. Falta de resolución de la causa. En la mayoría de los casos la causa es evidente desde el interrogatorio (parasitosis, hipermenorrea, epistaxis a repetición, prematurez, gemelaridad) y el fracaso se debe simplemente a no haber actuado sobre ella. Si no hay causa evidente, solicitar como mínimo:

  • Sangre oculta en materia fecal
  • Examen parasitológico de materia fecal
  • Orina completa
  • Anticuerpos para celiaquía

(PRONAP 2015, p.22; Consenso SAP 2017, p.10-11)

La asociación entre anemia ferropénica y enfermedad celíaca es muy estrecha. En el mayor estudio pediátrico publicado, sobre 434 niños con enfermedad celíaca, 365 (84%) presentaban deficiencia de hierro, y en 169 (39%) la anemia ferropénica había sido la forma de presentación de la enfermedad (Consenso SAP 2017, p.11). En adultos, 2-5% de las anemias ferropénicas refractarias tienen enfermedad celíaca (PRONAP 2015, p.22).

4. Error diagnóstico. Replantear alternativas: talasemia, anemia sideroblástica, intoxicación plúmbica (Consenso SAP 2017, p.11).

5. Coexistencia con otra patología hematológica. Las asociaciones más frecuentes en pediatría son con talasemia menor o con deficiencia de folatos (Consenso SAP 2017, p.11). El PRONAP describe el mecanismo de la deficiencia mixta: el hierro revierte parcialmente la anemia al corregir la ferropenia, y recién entonces se hacen evidentes las manifestaciones de anemia megaloblástica (PRONAP 2015, p.28).

6. Enfermedad coexistente — anemia de la inflamación. Suele acompañar enfermedades crónicas (colagenopatías, tumores, infecciones) y puede ser el síntoma único y/o inicial. Es indistinguible de la ferropénica por estudios habituales; la ferremia + CTSH + % de saturación permiten diferenciarlas (Consenso SAP 2017, p.11).

7. IRIDA. El diagnóstico de exclusión final entre las hereditarias (ver 5.6). Sospechar cuando hay ferritina normal con ferremia y % de saturación persistentemente bajos y VCM muy bajo, con falta de respuesta al hierro oral (PRONAP 2015, p.22-23).

8. Persistencia de pérdidas. Meneghello lo agrega como causa independiente: pérdidas aumentadas que superan la cantidad de hierro absorbida (Meneghello, Cap. 285, p.249).


6. Prevención de la anemia ferropénica y promoción de la salud

"Se debe promover..." — la guía de la cátedra pide desarrollar estrategias de promoción, y el material las organiza en tres bloques: perinatales, alimentarias y farmacológicas (Consenso SAP 2017, p.11-12).

Las conductas preventivas están en relación con las condiciones biológicas, ambientales y socioeconómicas de la madre y el niño (Consenso SAP 2017, p.11) — es decir, la estrategia no es solo médica.

6.1. Conductas perinatales

a) Sostén de la adecuación del hierro corporal en la embarazada — tratar la anemia de la embarazada (Consenso SAP 2017, p.11; PRONAP 2015, p.20). La evidencia mayoritaria muestra que los hijos de madres con anemia ferropénica nacen con depósitos disminuidos de hierro (Consenso SAP 2017, p.3).

b) Ligadura oportuna (tardía) del cordón umbilical.

Se recomienda la ligadura tardía del cordón umbilical, 1 a 3 minutos luego del nacimiento, con lo cual se logra aumentar los depósitos de hierro corporal en aproximadamente un 30% y disminuir la incidencia de anemia ferropénica (Consenso SAP 2017, p.11; PRONAP 2015, p.20).

Salvedad honesta del Consenso: los riesgos de hiperbilirrubinemia y de síndrome de policitemia/hiperviscosidad en el neonato, así como el de hemorragia posparto grave en la madre, no han sido aún suficientemente evaluados (Consenso SAP 2017, p.11).

Meneghello, del lado inverso, lista la ligadura temprana del cordón entre las causas de depósitos disminuidos al nacer (Meneghello, Cuadro 285-2, p.247).

6.2. Conductas alimentarias

a) Lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida (Consenso SAP 2017, p.11). El fundamento fisiológico: la leche materna, aun con el menor contenido de hierro, tiene la máxima absorción (~50%) y su utilización es óptima en la medida en que no se introduzcan otros alimentos en la dieta (Consenso SAP 2017, p.5; Meneghello, t.1, p.223).

b) Alimentación complementaria oportuna y adecuada. A los 6 meses, introducción de papillas junto con alimentos de consistencia similar ricos en hierro de alta biodisponibilidad. Se debe enfatizar la introducción precoz de alimentos ricos en hierro: 30 g/día, equivalentes a aproximadamente 2 cucharadas soperas (Consenso SAP 2017, p.11). Priorizar los de origen animal (carne vacuna, hígado, pollo, pescado) y acompañar con facilitadores de la absorción, en especial alimentos ricos en ácido ascórbico (frutas, jugos), evitando en la misma comida los inhibidores (té, café, infusiones de hierbas, yema de huevo) (PRONAP 2015, p.19; Meneghello, Cap. 285, p.249).

c) Evitar la leche de vaca antes de los 12 meses. "Se debe tratar de evitar el uso de leche de vaca en menores de 12 meses" (Consenso SAP 2017, p.11). Los niños alimentados con leche de vaca no fortificada no tienen cubierto su requerimiento diario mínimo (Consenso SAP 2017, p.5), y la leche de vaca fresca antes de los 6 meses aumenta el sangrado oculto intestinal (Meneghello, Cap. 285, p.247).

d) Fortificación de alimentos. Es "la forma más práctica de prevenir la carencia de hierro", porque su consumo no requiere una conducta activa del sujeto (Meneghello, Cap. 285, p.249). En el lactante se recomiendan alimentos fortificados a partir de los 6 meses: cereales fortificados en los alimentados con leche materna y fórmulas lácteas fortificadas en los destetados; en niños mayores, fortificación de harina de trigo o maíz y azúcar (Meneghello, Cap. 285, p.249).

Dos advertencias del Consenso (Consenso SAP 2017, p.11): - Los estudios a gran escala no han podido establecer claramente su utilidad, aunque programas focalizados y controlados sí mostraron efectividad. - La ingesta indiscriminada de alimentos fortificados en niños no carenciados conlleva el riesgo potencial de desencadenar enfermedad por sobrecarga de hierro (hemocromatosis).

6.3. Conductas farmacológicas — profilaxis con hierro

¿A quiénes? Grupos de riesgo que deben recibir suplemento con hierro medicinal (Consenso SAP 2017, p.12):

  • Prematuros
  • Gemelares
  • Niños con bajo peso de nacimiento
  • Niños que hayan sufrido hemorragias en el período perinatal
  • Niños de término alimentados con leche de vaca sin fortificación
  • Niños de término alimentados a pecho que reciben alimentación complementaria inadecuada con bajo contenido de hierro
  • Niños con patologías que impliquen malabsorción o pérdida crónica de hierro
  • Adolescentes con pérdidas menstruales excesivas
  • Adolescentes embarazadas

¿Con qué dosis, desde cuándo y hasta cuándo? — tabla para memorizar:

Grupo Dosis Inicio Duración
RN de término 1 mg/kg/día 2 meses Hasta los 12 meses
RN pretérmino (1.500–2.000 g) 2 mg/kg/día 1 mes Hasta los 18 meses
RN pretérmino (750–1.500 g) 3–4 mg/kg/día Durante el primer mes Hasta los 18 meses
RN pretérmino (< 750 g) 5–6 mg/kg/día Durante el primer mes Hasta los 18 meses
RN con bajo peso de nacimiento 1–2 mg/kg/día Durante el primer mes Hasta los 12–18 meses
Mujeres adolescentes 60–80 mg/día — 3 meses consecutivos por año
Adolescentes embarazadas 60 mg/día Al comienzo del 2.º trimestre Hasta el final del embarazo

(Consenso SAP 2017, Tabla 12, p.12)

Reglas complementarias (Consenso SAP 2017, p.12):

  • El preparado de elección es el sulfato ferroso.
  • No deben recibir suplementos de hierro los niños de término, eutróficos, alimentados con fórmulas en forma regular (100 g de polvo/día ≈ 600 mL/día).

Nota sobre el PRONAP, que expresa lo mismo en el marco de la "prevención de la anemia fisiológica": profilaxis con sulfato ferroso de elección, continuando hasta los 12-18 meses en todos los casos, con dosis de 1 mg/kg/día para el RN de término; y suplementar a prematuros, gemelares, RN de término alimentados con leche de vaca, RN de término alimentados a pecho a partir de los 6 meses, y niños con patologías que impliquen malabsorción o pérdida (PRONAP 2015, p.20).

Nota sobre Meneghello, que aporta el criterio OMS: suplementar durante el primer año cuando no se reciben alimentos fortificados, comenzando a los 4 meses (o cuando duplique el peso de nacimiento) en el RN de término y antes de los 2 meses en el pretérmino, con 1 mg/kg/día en el término y 2 mg/kg en el pretérmino de 1.500-2.500 g, con un máximo diario de 15 mg. La OMS recomienda prolongar la suplementación hasta los 23 meses cuando la prevalencia de anemia es mayor del 40%, y en edades posteriores un suplemento diario de 2 mg/kg durante 3 meses al año en esas mismas poblaciones. La suplementación supervisada una o dos veces por semana podría ser igualmente eficaz que la diaria, con menos intolerancia gastrointestinal (Meneghello, Cap. 285, p.249).

6.4. Desparasitación y saneamiento ambiental

  • La OMS recomienda la desparasitación masiva en zonas de alta prevalencia de uncinariasis, como el Noreste Argentino. Según norma del Ministerio de Salud de la Nación (2005), se deben administrar 2 dosis de mebendazol por año a niños de 2 a 14 años (Consenso SAP 2017, p.12) (norma nacional vigente al momento del consenso).
  • Meneghello incluye el saneamiento ambiental (control de enteroparásitos hematófagos y de diarreas) entre las medidas de prevención primaria, y remarca que ninguna de estas medidas es excluyente de las otras (Meneghello, Cap. 285, p.249).

6.5. Prevención secundaria (detección precoz)

En grupos poblacionales con alta prevalencia de deficiencia de hierro y en los que no se implementaron medidas de prevención primaria, se recomienda determinar hemoglobina o hematocrito, habitualmente entre los 9 y 12 meses de edad. En edades posteriores, cuando existan factores de riesgo (ingesta insuficiente, pérdidas como el sangrado menstrual excesivo) (Meneghello, Cap. 285, p.249). Coincide con la pesquisa del Consenso SAP (ver 5.5).

6.6. Mensajes de promoción para el consultorio

Sintetizando lo anterior en lo que se le dice a la familia:

  1. Pecho exclusivo hasta los 6 meses.
  2. A los 6 meses, carne todos los días — 2 cucharadas soperas (30 g).
  3. Nada de leche de vaca antes del año; si se usa, que sea fortificada.
  4. El jugo de fruta (vitamina C) con la comida ayuda; el té y el mate cocido con la comida, no.
  5. El hierro en gotas se da lejos de la comida y aunque el chico esté bien.
  6. Los dientes negros son pasajeros — no suspender por eso.
  7. Ligadura del cordón a los 1-3 minutos (mensaje para la sala de partos y para la embarazada).

(Síntesis operativa de las recomendaciones citadas arriba — conocimiento general aplicado al material.)


7. Otras anemias en pediatría (breve)

7.1. Anemias hemolíticas

Definición. La hemólisis es el acortamiento de la semivida del eritrocito (normalmente ~120 días). Su denominador común es una lesión intrínseca o extrínseca del eritrocito, que se destruye en el sistema circulatorio (hemólisis intravascular) o es eliminado por el sistema macrofágico (hemólisis extravascular) (Meneghello, Cap. 286, p.250).

Concepto clave — hemólisis compensada. Una médula ósea normal puede aumentar entre 6 y 8 veces la producción de eritrocitos, por lo que en teoría puede evitar la anemia incluso con semivida eritrocitaria inferior a 20 días. Por eso hay pacientes con hemólisis demostrada sin anemia, en situación de hemólisis compensada, cuya manifestación característica es la reticulocitosis.

Una reticulocitosis sin anemia ni hemorragia crónica es altamente orientativa de hemólisis (Meneghello, Cap. 286, p.250).

Clasificación (cuatro ejes) (Meneghello, Cap. 286, p.250):

Eje Categorías
Etiológico Intracorpusculares (defecto del propio eritrocito; casi todas congénitas) vs extracorpusculares (siempre adquiridas)
Fisiopatológico Extravasculares (aumento de la eliminación fisiológica por el sistema macrofágico → hierro macrofágico aumentado + bilirrubina no conjugada → ictericia) vs intravasculares (hemoglobina libre en plasma → hemoglobinuria y hemosiderinuria)
Clínico Aguda vs crónica
Genético Hereditarias (hemoglobinopatías, membranopatías, enzimopatías) vs adquiridas

Causas (Meneghello, Cuadro 286-1, p.251):

  • Hereditarias: hemoglobinopatías · membranopatías · enzimopatías.
  • Adquiridas: anticuerpos antieritrocitarios · medicamentos · tóxicos · sepsis · hemoglobinuria paroxística nocturna · microangiopáticas (síndrome urémico hemolítico, púrpura trombótica trombocitopénica) · mecánicas · quemaduras, congelaciones, aplastamientos · hiperesplenismo.

En Argentina, las más frecuentes (PRONAP 2015, p.14):

Las anemias hemolíticas hereditarias más frecuentes en nuestro país son la esferocitosis hereditaria y la deficiencia de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa. Dentro de las adquiridas, la anemia hemolítica autoinmune es la que se observa con mayor frecuencia.

Cuadro clínico (síndrome hemolítico) (Meneghello, Cap. 286, p.251):

  • Aguda: aparición brusca en un sujeto previamente sano — fiebre, malestar general, mareo, dolor abdominal, ictericia o palidez intensa, fatiga muscular, taquicardia con palpitaciones y eventualmente hemoglobinuria (que no debe confundirse con coluria). Si es muy intensa: pérdida del conocimiento, insuficiencia renal y shock hipovolémico.
  • En un niño o adulto joven, el antecedente de ingesta de un medicamento es muy sugestivo de déficit de G6PD, anemia hemolítica medicamentosa o hemoglobinopatía inestable.
  • Crónica: astenia, dolor abdominal, palidez cérea y/o ictericia (a veces limitada a la conjuntiva: subictericia conjuntival) y esplenomegalia palpable. La ictericia es a expensas de bilirrubina no conjugada (prehepática), lo que la diferencia de las enfermedades hepatobiliares.
  • Dato de orientación etaria: cuando la hemólisis crónica aparece en niños y jóvenes, lo más probable es que sea hereditaria; en adultos, adquirida. En el primer caso, el estudio familiar es útil, sobre todo si hay antecedentes de anemia, ictericia neonatal o "hepatitis" frecuentes.
  • Complicaciones de la hemólisis crónica: retraso del desarrollo óseo y gonadal, úlceras maleolares, deformaciones esqueléticas por hiperplasia eritropoyética (turricefalia, facies mongoloide, "cráneo en cepillo" en la radiografía), sobrecarga de hierro (hemocromatosis) por transfusiones repetidas y mayor absorción intestinal, y litiasis biliar en las formas leves o moderadas.
  • Crisis de descompensación (caída brusca de la Hb a 2-4 g/dL):
  • Crisis de eritroblastopenia — secundaria a parvovirus B19
  • Crisis hemolítica — hiperesplenismo
  • Crisis megaloblástica — agotamiento de las reservas de folato

Diagnóstico — dos fases (Meneghello, Cap. 286, p.252):

  1. Demostrar la hemólisis: hemograma (VCM normal o ligeramente aumentado, 98-105 fL, por los reticulocitos; CHCM > 350 g/L hace sospechar esferocitosis hereditaria o xerocitosis congénita), recuento de reticulocitos (prueba obligada), morfología eritrocitaria e indicadores plasmáticos y urinarios (bilirrubina indirecta elevada — requiere hemólisis ~3 veces superior a la fisiológica —, LDH, haptoglobina, hemosiderinuria).
  2. Investigar la causa: pruebas específicas. La prueba de Coombs directa es la determinación simple que separa las causas inmunes de las no inmunes (PRONAP 2015, p.14).

Morfología que hace el diagnóstico (Meneghello, Cap. 286, p.252):

Hallazgo en el frotis Orienta a
Esferocitos Esferocitosis hereditaria (enfermedad de Minkowski-Chauffard)
Ovalocitos y eliptocitos > 25% Eliptocitosis hereditaria
Esquistocitos (eritrocitos fragmentados) Anemias hemolíticas mecánicas o microangiopáticas (SUH, PTT)
Cuerpos de Heinz espontáneos Déficit de G6PD (favismo), hemoglobinas inestables
Punteado basófilo intenso Déficit de pirimidina-5'-nucleotidasa
Hematíes en diana Hemoglobinopatías y talasemias, hipocromía intensa
Hematíes falciformes Anemia drepanocítica

Esferocitosis hereditaria

Membranopatía. La esplenectomía tiene eficacia en casi el 100% de las esferocitosis hereditarias, pero está contraindicada en otras membranopatías (estomatocitosis) por facilitar la trombosis. En niños menores de 5 años la esplenectomía conlleva siempre riesgo de septicemia fulminante, que puede prevenirse con gran eficacia mediante vacunas y antibióticos (Meneghello, Cap. 286, p.255).

Farreras resume que el diagnóstico se sustenta en cuatro pilares: anemia regenerativa, ictericia, esplenomegalia y esferocitosis (Farreras, Cap. 206, p.1715) (fuente de adulto).

Déficit de glucosa-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD)

  • Es la eritroenzimopatía más frecuente (Farreras, p.1715) (fuente de adulto).
  • Clínicamente: generalmente un varón asintomático; el único tratamiento eficaz es evitar el contacto con medicamentos oxidantes o potencialmente oxidantes y ciertos alimentos como las habas (Meneghello, Cap. 286, p.255).
  • Mecanismo: los oxidantes generan enlaces entre grupos sulfhidrilo de las cadenas de globina, que se desnaturalizan y precipitan como cuerpos de Heinz; el daño de membrana produce hemólisis intravascular, y los macrófagos esplénicos "muerden" los cuerpos de Heinz generando células mordidas y esferocitos. La hemólisis intravascular aguda comienza 2 o 3 días después de la exposición al desencadenante (Robbins-Cotran, Cap. 14, p.654) (fuente de adulto).

Anemia hemolítica autoinmune (AHAI) — la Coombs

  • La prueba de Coombs directa detecta anticuerpos unidos a los hematíes del paciente y es positiva en AHAI, hemólisis inducida por fármacos, enfermedad hemolítica del recién nacido y reacciones transfusionales inmunes. La Coombs indirecta detecta anticuerpos libres en el suero (Balcells, p.32-33) (fuente de adulto).
  • Tratamiento: corticoides. Si la respuesta no es favorable, esplenectomía o inmunosupresores (último recurso) (Meneghello, Cap. 286, p.255).
  • Dato pediátrico útil: en el estudio de una PTI se pide grupo sanguíneo y test de Coombs directo para descartar síndrome de Evans (PTI + anemia hemolítica autoinmune asociada) (Púrpuras, Pediatría Integral 2021, p.4).

Tratamiento general de las hemolíticas

  • Hereditarias: carecen de tratamiento específico; la única opción suele ser la transfusión (como en talasemia mayor). Esplenectomía en esferocitosis. En anemia hemolítica crónica muy intensa de inicio neonatal se evalúa trasplante de progenitores hematopoyéticos (Meneghello, Cap. 286, p.255).
  • Adquiridas: corticoides en AHAI; eculizumab (anticuerpo monoclonal anti-C5) en la hemoglobinuria paroxística nocturna; plasmaféresis de urgencia en la hemólisis microangiopática (Meneghello, Cap. 286, p.255).

Nota sobre lo que no cubre el material: el corpus disponible para esta UP no trae una descripción pediátrica detallada de la clínica, el laboratorio confirmatorio ni el manejo específico de la esferocitosis hereditaria y del déficit de G6PD en el niño (fragilidad osmótica, EMA binding, dosaje enzimático, desencadenantes concretos, manejo de la crisis). Lo consignado arriba proviene de la generalidad del capítulo de Meneghello y de fuentes de adulto. Para estudiar esas dos entidades a fondo hay que ir a Meneghello Cap. 286 completo o a Anemias en Pediatría (Donato, Rapetti y Crisp).

7.2. Anemias megaloblásticas

  • Son las de observación menos frecuente en pediatría (dentro del grupo de las macrocíticas) (PRONAP 2015, p.13).

La causa principal de anemia megaloblástica en los niños es la deficiencia de ácido fólico; la deficiencia de vitamina B12 es de observación muy poco frecuente (PRONAP 2015, p.14).

  • Hallazgos en sangre periférica: macrocitos y eventualmente megalocitos, hipersegmentación nuclear de los neutrófilos, trombocitopenia de grado variable con macro y megaplaquetas (PRONAP 2015, p.13).
  • Médula ósea: asincronismo madurativo entre núcleo y citoplasma en todas las líneas celulares ("hemopoyesis megaloblástica"), cambios megaloblásticos en los progenitores eritropoyéticos y metamielocitos gigantes (PRONAP 2015, p.13).
  • Mecanismo: alteración de la maduración nuclear por defecto en la síntesis de DNA (PRONAP 2015, Tabla 6, p.12).
  • Fisiopatología del déficit de cada vitamina (Meneghello, Cap. 284, p.244):
  • Folato: el déficit obedece casi siempre a aporte insuficiente (alimentación inadecuada) o a exceso de consumo (embarazo, crecimiento o hemólisis).
  • Cobalamina (B12): nunca obedece a un problema nutricional, excepto en el vegetarianismo estricto; se asocia a un trastorno de la absorción intestinal. El depósito hepático permite mantener eritropoyesis normal durante ~4 años antes de que aparezca la anemia. La causa más habitual es el déficit de factor intrínseco (anemia perniciosa, manifestación de la gastritis atrófica autoinmune). Entre el 20% y el 35% de los pacientes con déficit de cobalamina no tratados presentan trastornos neurológicos por desmielinización de los cordones laterales y posteriores (mielosis funicular), potencialmente irreversibles.
  • Macrocitosis no megaloblástica — causas: reticulocitosis, hábitos tóxicos (alcohol, tabaco), hepatopatías crónicas, trastornos de médula ósea (aplasia, hemopatías malignas, metástasis) y artefactos del análisis electrónico (crioaglutininas, hiperglucemia, hiponatremia, envejecimiento de la muestra) (Meneghello, Cuadro 284-5, p.244).

Nota: el material de esta UP no incluye dosis ni esquemas de tratamiento pediátrico del déficit de folato o de B12. No los completo de memoria.


Cierre — los cinco mensajes del bloque

  1. El corte de hemoglobina y de VCM es por edad, y en pediatría la tabla del adulto no sirve. A los 6-24 meses el límite inferior de VCM es 70 fL.
  2. Toda anemia microcítica es ferropénica hasta que se demuestre lo contrario — es la causa más frecuente de anemia en Argentina y en el mundo (PRONAP 2015, p.15).
  3. La secuencia diagnóstica es VCM → reticulocitos → frotis, y muchas veces la prueba terapéutica reemplaza al estudio del hierro (Consenso SAP 2017, p.8).
  4. La dosis terapéutica es 3-6 mg/kg/día de hierro elemental, lejos de las comidas, y se continúa un tiempo igual al que llevó normalizar la hemoglobina. La profilaxis es 1 mg/kg/día desde los 2 meses hasta los 12 en el RN de término (PRONAP 2015, p.18 y p.20; Consenso SAP 2017, Tabla 12, p.12).
  5. Las secuelas cognitivas de la ferropenia del lactante pueden ser irreversibles — por eso la prevención (pecho, carne a los 6 meses, no leche de vaca antes del año, ligadura tardía del cordón, sulfato ferroso profiláctico) no es un detalle sino la intervención principal (PRONAP 2015, p.4; Meneghello, Cap. 285, p.247-248).


Bloque 2 — Adenomegalias

Nota de nomenclatura. En este bloque se usan como sinónimos adenomegalia, adenopatía y linfoadenopatía; y también ganglio, ganglio linfático y nódulo linfático, siguiendo el criterio explícito de la fuente principal de la cátedra (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.1).


1. Recuerdo anatómico y fisiológico

1.1. El ganglio linfático: estructura y función

El ganglio linfático es una formación ovalada con una cápsula fibrosa exterior. Histológicamente se divide en dos regiones: cortical, con folículos germinales y una zona interfolicular, y medular, con cordones de células plasmáticas y linfocitos B pequeños (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1-2).

El antígeno que atraviesa una brecha en piel o mucosa es captado por una célula presentadora y transportado por conductos linfáticos hasta el ganglio más próximo; estos conductos recorren todo el cuerpo excepto cerebro y huesos. La linfa entra por el vaso aferente y sale por el eferente. Los linfocitos B pueblan los folículos linfoides de la corteza y los linfocitos T las regiones paracorticales. El linfocito B que reconoce su antígeno permanece en el folículo, forma un centro germinal donde el gen de la inmunoglobulina muta buscando mayor afinidad, migra a la médula, se diferencia en célula plasmática y secreta anticuerpo hacia la linfa eferente (Harrison Manual, Cap. 44, p.206-207) (fuente de adulto; el mecanismo es universal).

Ese dato de fisiología tiene una consecuencia semiológica directa: la linfa de casi todo el cuerpo llega al conducto torácico y desemboca en la vena subclavia izquierda, mientras que la de cabeza, cuello y brazo derecho drena en la subclavia derecha (Harrison Manual, Cap. 44, p.206-207) (fuente de adulto). De ahí que un ganglio supraclavicular izquierdo obligue a mirar el abdomen y uno derecho, el tórax (ver 6.4).

La particular estructura histológica de los ganglios, con áreas de flujo lento de linfa y sangre, los hace extraordinariamente adecuados para brindar la primera línea de defensa contra agentes patógenos (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.7).

Fisiopatología del aumento de tamaño — tres mecanismos, en orden de frecuencia (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.7; Meneghello, Cap. 289, p.1631):

  1. Proliferación de linfocitos e histiocitos intrínsecos en respuesta a la estimulación antigénica → es la causa más frecuente. Es un hecho fisiológico transitorio: cesa cuando el antígeno es removido. Si el antígeno persiste (p. ej. un parásito intracelular de larga sobrevida), el ganglio se mantiene crónicamente agrandado.
  2. Proliferación patológica de las células ganglionares, neoplásica o no. La proliferación de histiocitos se ve en las histiocitosis, el linfoma de Hodgkin y las enfermedades de depósito de lípidos.
  3. Infiltración por células extrínsecas: neutrófilos en las adenitis infecciosas, y células malignas en leucemias, neuroblastoma, rabdomiosarcoma y otras metástasis.

1.2. Distribución de los ganglios periféricos

Los ganglios linfáticos periféricos están concentrados en cinco regiones: la de la cabeza y el cuello, las dos axilares y las dos inguinales; además hay ganglios en las zonas epitrocleares y en los huecos poplíteos. La gran mayoría de los ganglios toracoabdominales están en el mediastino, los hilios pulmonares, cerca de los grandes vasos del abdomen y en los hilios viscerales (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.4).

1.3. Cabeza y cuello: la anatomía que hay que saber

El músculo esternocleidomastoideo (ECM) divide el cuello en dos triángulos, anterior y posterior (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.4).

  • Grupos horizontales (en la unión cabeza-cuello): submentonianos, submaxilares, mandíbulo-faciales o bucales, parotídeos-preauriculares, mastoideos y occipitales. Drenan los tejidos superficiales de la cabeza, la mucosa oral, los tejidos endo y periodontales, las glándulas salivales y las mucosas oculares. Sus eferentes drenan en los ganglios cervicales profundos.
  • Grupos verticales, dos:
  • Cervical superficial o yugular externo (menor): sobre el ECM, a lo largo de la vena yugular externa. Drenan las parótidas y parte del pabellón auricular.
  • Cadena cervical profunda (el conjunto más importante de la región): sigue el curso de la vena yugular interna; la mayoría está oculta por el ECM y se palpa en el triángulo posterior, a lo largo del borde posterior del músculo.
  • Dentro de la cadena profunda, dos grupos anteriores:
  • Ganglios tonsilares, amigdalinos o yugulodigástricos (subángulo-mandibulares), que reciben el drenaje directo de orofaringe y amígdalas palatinas y linguales. El PRONAP los llama "amígdalas externas" por lo constante de su participación en la patología orofaríngea (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13).
  • Ganglios yúgulo-omohioideos o escalénicos, inferiores y ocultos por el ECM.
  • Supraclaviculares: pertenecen a las cadenas profundas, en la base del cuello por detrás de las clavículas. De notable importancia clínico-patológica (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.4).
  • Retrofaríngeos de Gillette: pueden ser asiento de procesos infecciosos severos en los primeros años de vida (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.6).

Truco semiológico: comparar el espesor de ambos ECM visualmente o con palpación en pinza entre pulgar e índice flexionado, porque las adenomegalias profundas dan una clara sensación de "músculo engrosado" que no se aprecia del lado sano (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.4).

El PRONAP divide el cuello en tres zonas con distinta implicancia patológica: cervical anterior superior (mayoritariamente cadenas superficiales), cervical posterior superior y cervical inferior + hueco supraclavicular (estas dos últimas, cadenas profundas donde se resume la linfa de toda la cabeza y el cuello) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.4-6).

1.4. Tabla de drenaje — qué ganglio drena qué

Grupo ganglionar Áreas que drena
Occipitales Cuero cabelludo
Mastoideos / retroauriculares Cuero cabelludo, parte posterior del pabellón auricular y del CAE
Parotídeos y preauriculares Parótidas, región temporal, párpados, conjuntiva, parte anterior del pabellón y del CAE
Retrofaríngeos Rinofaringe, trompas de Eustaquio, partes de la nariz
Bucales / mandíbulo-faciales Piel vecina, mejillas, mucosa oral y gingival, parte de dentadura inferior, labio inferior
Submaxilares Piel vecina, labios, mucosas nasales y endo-orales, dentadura, glándulas submaxilar y sublingual, porciones laterales de la lengua
Submentonianos Mejillas, mentón, porción central del labio inferior, parte anterior de lengua, dentadura y piso de boca
Infrahioideos Hipofaringe, laringe, tiroides
Cervicales superficiales Piel vecina, parte de la parótida, porción inferior del pabellón auricular
Tonsilares / yúgulo-digástricos Amígdalas palatinas y linguales, orofaringe
Cervicales profundos Piel detrás del ECM, estructuras profundas de cabeza y cuello (centro y parte posterior de lengua, dentadura superior posterior, senos maxilares, paladar). Reciben los aferentes de todos los grupos superficiales
Supraclaviculares Piel vecina, parte de tiroides, estructuras profundas del cuello. Reciben aferentes de cervicales profundos superiores, mediastino superior y vísceras torácicas y abdominales
Escalénicos / yúgulo-omohioideos Aferentes de submaxilares, submentonianos, cervicales profundos y mediastinales superiores
Axilares Miembros superiores, mamas, piel del pecho y de la espalda
Inguino-femorales Miembros inferiores y todo lo que está por debajo del plano horizontal que pasa por el ombligo: piel y tejidos superficiales del tronco, nalgas, perineo, escroto (no los testículos) y pene, o vagina inferior y vulva. Sus eferentes van a las cadenas ilíacas externas
Epitrocleares y poplíteos Zonas de miembro superior e inferior respectivamente; son tributarios de las regiones axilar e inguinal

(PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, Cuadro 1, p.6-7)

Complementan este mapa dos precisiones semiológicas: los cervicales posteriores (borde posterior del ECM, por delante del trapecio) reciben aferencias del cuero cabelludo, el cuello, los ganglios axilares, los miembros superiores y la región pectoral; y los supraclaviculares reciben aferencias de cabeza, miembro superior, pared torácica, mama y cavidades torácica y abdominal (Argente-Álvarez, Semiología Médica 3ª ed., Cap. 26, p.275-276).

1.5. Ganglios profundos

Están en las cavidades viscerales y, salvo excepciones, no son evaluables en el examen físico; los de mayor significado clínico son los del hilio pulmonar, mediastínicos, intraabdominales, retroperitoneales y pélvicos. Los abdominales enfermos pueden deformar el abdomen o hacerse palpables cuando la masa adquiere volumen significativo o en pacientes delgados (Argente-Álvarez, Semiología Médica 3ª ed., Cap. 26, p.276-277). Las adenopatías hilio-mediastinales se ven en la Rx de tórax y en la TC; las abdominales, con ecografía o TC, y sólo por excepción se palpan (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.7).

1.6. Por qué el niño hace más adenopatías

La cantidad de tejido linfático es considerable al nacer, aumenta sostenidamente hasta la pubertad (por la frecuente exposición a diversos antígenos) y después tiene una reducción relativa (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.7). La mayor frecuencia infantil de adenopatías se debe a que hay más cantidad de tejido linfoide y mayor respuesta de éste a la inflamación que en la época adulta (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1).

Los números lo confirman: hasta el 44% de los niños menores de 5 años que consultan presentan linfadenopatías, porcentaje que asciende al 64% cuando consultan por alguna enfermedad; la mayoría tienen entre 3 y 5 años (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1).


2. Definiciones

2.1. Los tres términos

  • Adenopatía / adenomegalia: el término se asocia habitualmente con el aumento de tamaño del ganglio linfático. Algunos autores consideran adenopatía a la que supera 1 cm de diámetro, y otros a cualquier ganglio visible o palpable, independientemente del tamaño (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1).
  • Linfadenitis / adenitis: adenopatía causada por el drenaje linfático del territorio donde asienta un foco inflamatorio, habitualmente local y bacteriano. Existe adenomegalia y sensibilidad local (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2).
  • El criterio operativo del PRONAP: "toda vez que el tamaño ganglionar no se corresponda con la localización y la edad del niño, se establece el diagnóstico de adenomegalia periférica y se impone buscar la causa" (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.7).

2.2. Qué tamaño es patológico según la cadena

El corte no es el mismo en todas las regiones. Es de lo primero que hay que memorizar.

Cadena Tamaño normal / umbral patológico Fuente
General (cualquier ganglio) Normal < 0,5 cm (Meneghello, Cap. 289, p.1631)
Cervical Normal < 1 cm; patológico > 1 cm (Meneghello, Cap. 289, p.1631; Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1)
Axilar Patológico > 1 cm (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1)
Inguinal Normal < 1 cm (Meneghello); patológico > 1,5 cm (Arch Argent). Palpables en niños sanos, en general < 1-1,5 cm; los > 3 cm suelen tener etiología específica (Meneghello, Cap. 289, p.1631; Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1 y p.6)
Epitroclear Patológico > 0,5 cm (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1)
Supraclavicular, retroauricular, poplítea, ilíaca Patológico cualquier ganglio palpable, sin importar el tamaño (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1)
Mediastínica y abdominal Patológica la sola evidencia radiológica (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1)

Ganglio patológico según Meneghello — no es sólo el tamaño, confluyen varios elementos: tamaño > 2 cm, persistencia > 1 mes, crecimiento progresivo o múltiple, signos locales inflamatorios, ubicación supraclavicular, mediastínica o abdominal, fiebre asociada con compromiso del estado general, y su presencia en el período de recién nacido (Meneghello, Cap. 289, p.1631).

La presencia de estos criterios de patología no presupone la etiología: sólo indica la necesidad de evaluación (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.1).

2.3. Cuándo un ganglio palpable es normal en un niño

En lactantes, niños y adolescentes sanos es frecuente la palpación ganglionar en el cuello, las axilas y las ingles, con diámetros mayores máximos de 10 a 16 mm según la edad, la región y el autor que mida (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.9-10).

En cambio se debe considerar anormal la palpación de ganglios occipitales, mastoideos, preauriculares, mandíbulo-faciales o bucales, supraclaviculares, epitrocleares y poplíteos; aunque a veces se pueden hallar pequeños ganglios occipitales y retroauriculares en lactantes y niños sanos (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.10). Las occipitales, de hecho, se palpan hasta en el 5% de los niños sanos (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.5).

Meneghello lo dice de la forma más simple y más útil frente al paciente: "el primer elemento a considerar es si realmente existe una verdadera adenopatía, o si el ganglio que se palpa es normal en un niño con exagerada facilidad para percibirlo. No debe olvidarse que el ganglio, como órgano, ocupa un espacio físico y puede palparse sin ser patológico" (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

2.4. Clasificación anatomopatológica (útil como marco conceptual)

A la anatomía patológica sólo será necesario recurrir ocasionalmente, pero permite identificar la causa según el tipo celular implicado (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2):

Tipo Mecanismo Correlato clínico
Adenitis Drenaje linfático de un foco inflamatorio local, habitualmente bacteriano Adenomegalia con sensibilidad local
Linfadenopatía hiperplásica reactiva Aumento numérico de las células normales del ganglio en respuesta a antígenos infecciosos o inmunoalérgicos Las más frecuentes en pediatría, seguidas por las adenitis bacterianas localizadas. Suelen ser generalizadas. Causas: virosis sistémicas y, menos, Kawasaki, TBC, colagenopatías, enfermedad del suero, sarcoidosis
Adenopatía linfoproliferativa Neoplasia del tejido linforreticular Linfomas Hodgkin y no Hodgkin (expresión ganglionar); leucosis (expresión primaria medular y en sangre, luego ganglionar)
Adenopatía tumoral metastásica Tumor sólido en la región drenada; habitualmente carcinomas que metastatizan por vía linfática (los sarcomas suelen hacerlo por vía hematógena) Ganglio del territorio de drenaje del primario
Adenopatía reticulohistiocitaria tumoral Proliferación del sistema reticuloendotelial Histiocitosis de células de Langerhans, síndromes hemofagocíticos
Adenopatía reticulohistiocitaria de depósito Depósito de lípidos Cerebrósidos (Gaucher), esfingomielina (Niemann-Pick)

3. Semiología del ganglio

3.1. Qué hay que consignar sí o sí en la historia clínica

Para la semiología de las adenomegalias hay que considerar: tiempo de evolución, localización y extensión, probable puerta de entrada, tamaño en sus diámetros mayor y menor, adhesión a planos superficiales y a planos subyacentes o profundos, compromiso de dos o más grupos ganglionares, pegote o maraña de nódulos (matted lymph nodes), consistencia, dolor, signos de flogosis, y reblandecimiento o fluctuación (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.10).

Meneghello agrega: tamaño, consistencia, renitencia, adherencia a planos profundos, dolor a la palpación y cambios en la piel local (temperatura y coloración); y dos maniobras que no se pueden saltear — examinar todos los lugares anatómicos accesibles para saber si la adenopatía es localizada, regional o generalizada, y determinar la presencia o ausencia de hepatomegalia o esplenomegalia (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

La medición debe ser milimétrica, rigurosa y frecuente: es la única forma de comprobar el aumento o la disminución del tamaño y, por lo tanto, de valorar progresión o regresión. Si no se midió antes, es muy útil preguntar a la familia si notó cambios comparando con objetos de la vida diaria: garbanzo, aceituna, uva grande, nuez, pelota de ping-pong (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.14).

En la anamnesis hay que buscar dirigidamente (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.10; Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.6-7):

  • Duración: < 15 días sugiere etiología inespecífica; > 15 días, etiología específica.
  • Exposición a enfermedades infecciosas, en especial TBC (catastro familiar y de convivientes).
  • Contacto estrecho con animales: gatos cachorros (rasguño, mordedura, lamida), cabras, vacas, conejos, ratas, roedores, garrapatas.
  • Historia alimentaria: leche no pasteurizada, quesillos, carnes crudas o poco cocidas ("tártaros").
  • Ectoparasitosis con impetiginización secundaria; lesiones cutáneas, traumatismos, problemas odontológicos o bucales.
  • Inmunodeficiencias por HIV u otras congénitas o adquiridas.
  • Respuesta a antibioticoterapia reciente: hay que valorar si el estado general y las adenopatías respondieron a un ATB adecuado, a la dosis correcta y durante 10 a 15 días.
  • Historia previa de enfermedad maligna: estos pacientes casi invariablemente serán biopsiados para descartar o confirmar recurrencia.
  • Estado de vacunación, incluso reciente (BCG); fármacos; viajes y zonas geográficas.
  • Enfermedades sistémicas conocidas: artritis idiopática juvenil, lupus.

Y en cuanto a síntomas sistémicos: fiebre, infección respiratoria alta, inapetencia, palidez, astenia, descenso de peso, artralgias, dolor óseo, erupción localizada o generalizada, esplenomegalia, hepatomegalia, sudoración sin fiebre, mialgias y compromiso vecino al sitio de la adenopatía (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.10).

3.2. Tabla comparativa: patrón benigno vs. sospechoso de malignidad

Característica Patrón benigno / reactivo-infeccioso Patrón sospechoso de malignidad
Tamaño Pequeño a mediano; dentro de lo esperable para la cadena y la edad > 2 cm (pero hasta 10-20% de las neoplasias asientan en ganglios más chicos)
Velocidad de crecimiento Instalación rápida con la infección, luego regresión Aumento notable en 1 a 3 semanas, en ausencia de signos inflamatorios; o crecimiento lento pero sostenido y sin variación regresiva
Consistencia Blanda o de goma (82% de los benignos en la serie del Garrahan); renitente Sólida, dura, leñosa o francamente pétrea. En la serie del Garrahan goma y leñosa se repartieron por igual en los neoplásicos; sólo 8% de los benignos fueron leñosos
Movilidad / adherencia Móvil, sin adherencias Adherido a planos subyacentes o profundos (en más de la mitad de los cánceres de la serie del Garrahan) y/o a la piel
Pegote (matted) Ganglios separados entre sí Pegote o maraña de ganglios — predominó en los cuadros malignos
Dolor Doloroso en el 67% de los benignos Indoloro en el 90% de los neoplásicos
Signos de flogosis Presentes en un 38% de los benignos; su presencia descartaría, en la mayor parte de los casos, la enfermedad neoplásica Ausentes
N.º de grupos comprometidos Uno o pocos Dos o más grupos ganglionares fue significativo en las neoplasias (80% vs. 46% de los benignos)
Localización Triángulo anterior del cuello (salvo su parte inferior) y cabeza: casi todas benignas Triángulo posterior; y sobre todo cervical inferior-supraclavicular
Tiempo de evolución Días o pocas semanas Subaguda (> 4 semanas) o crónica sin signos inflamatorios
Contexto general Puerta de entrada evidente, IRA, fiebre Descenso de peso ≥ 5%, síntomas B, alteración del hemograma o de la Rx de tórax, VSG elevada

(PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13-14 y p.23; Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4 y p.7)

Dos advertencias que la cátedra subraya y que conviene no perder de vista:

  1. El tamaño ganglionar no es un parámetro seguro para el diagnóstico precoz de enfermedad maligna, salvo que ocurra un rápido agrandamiento en una a tres semanas y en ausencia de signos inflamatorios (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.14).
  2. Las adenopatías neoplásicas subagudas pueden "crecer" lentamente; la ausencia de síntomas sistémicos y el buen estado general pueden resultar malos indicadores de presunta benignidad. En la serie del Garrahan, 10 de 18 pacientes con linfoma estaban asintomáticos (7 Hodgkin, 3 no Hodgkin) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.12).

Complementariamente, en semiología general: las adenomegalias neoplásicas suelen ser indoloras, duropétreas y adheridas entre sí, a planos profundos y/o a la piel; las infecciosas pueden tener cambios inflamatorios en la piel, son dolorosas y a veces supuran; y las linfomatosas son por lo general simétricas, de consistencia firme "en goma de borrar", indoloras y móviles (Argente-Álvarez, Semiología Médica 3ª ed., p.1396) (texto de semiología general, orientado al adulto).


4. Clasificación

4.1. Según la extensión (PRONAP: tres divisiones)

Categoría Definición
Localizada Compromiso de un solo grupo ganglionar en una sola región
Regional Compromiso de dos o más grupos ganglionares en la misma región, o de uno o más grupos en dos o más regiones contiguas
Generalizada Aumento del tamaño ganglionar en más de dos regiones no contiguas

(PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.9)

Ojo con la definición de generalizada: hay una discrepancia menor entre las fuentes. El PRONAP dice "más de dos regiones no contiguas" (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.9), mientras que Arch Argent dice "dos o más regiones ganglionares no contiguas" (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2) — este último es el criterio de ≥ 2 cadenas no contiguas, que es el más difundido. Harrison, en adultos, exige tres o más regiones anatómicas (Harrison Manual, Cap. 44, p.207-208) (fuente de adulto). En el examen conviene responder ≥ 2 regiones no contiguas y aclarar que el PRONAP usa "más de dos".

El sentido clínico de la distinción: una adenopatía localizada representa, con cierta regularidad, la manifestación clínica de un proceso patológico local, porque el sistema linfático tiene áreas de drenaje específicas; las generalizadas corresponden generalmente a enfermedades sistémicas (Meneghello, Cap. 289, p.1632; Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2). Y algo contraintuitivo pero importante: "el diagnóstico etiológico de las adenopatías generalizadas es más fácil de realizar que el de la localizada" (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

4.2. Según el tiempo de evolución

Categoría Corte temporal Orientación
Aguda Días a < 15 días Etiología inespecífica: infecciones comunes o proceso reactivo
Subaguda > 4 semanas Etiología específica; desafío diagnóstico
Crónica > 1 mes / 2 o más meses sin modificación Más probable enfermedad granulomatosa o neoplásica

(PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.15; Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.6; Meneghello, Cap. 289, p.1631-1632)

Meneghello matiza el extremo crónico: una adenopatía sin variación por un año hace poco probable una lesión maligna; en cambio, si fue mayor y tiende a disminuir, corresponde a una adenitis en regresión (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

Y la contracara, que es el mensaje de fondo del capítulo del PRONAP: "no se deben esperar largas evoluciones para sospechar enfermedades serias o progresivas" — se demostró en 8 pacientes con adenopatías linfomatosas de más de tres meses de evolución, de los cuales 3 con Hodgkin y asintomáticos ya tenían enfermedad diseminada (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.15).


5. Etiología

5.1. Frecuencia real en pediatría — el orden que importa

En el niño, el 80% de las etiologías son de causa inflamatoria o infecciosa, lo que contrasta claramente con el adulto, en quien la etiología neoplásica ocupa alrededor del 60% de los casos (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

Jerarquía etiológica en pediatría (Meneghello, Cap. 289, p.1631):

  1. Inflamatoria (aumento de volumen fisiológico por producción de anticuerpos) — la más frecuente.
  2. Infecciosa — que puede ser la continuación patológica de la anterior.
  3. Neoplásica.
  4. Enfermedad inmunitaria y fármacos.
  5. Masas no linfáticas (no son adenopatías, pero son el diagnóstico diferencial obligado).
  6. Otras / misceláneas (depósito, granulomatosa crónica, Kikuchi-Fujimoto, PFAPA).

Dentro de las benignas, el mayor número corresponde a las adenopatías inespecíficas, de etiología viral o por bacterias comunes; estas últimas causan la adenitis aguda, que cursa con signos de flogosis, supuración hasta en un tercio de los casos, y a veces con participación de los tejidos blandos vecinos (celulitis periganglionar o adenoflemón). La resolución de las adenopatías inespecíficas es habitualmente favorable y completa en 4 a 6 semanas (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.8-9).

Datos epidemiológicos de referencia (sesgados por ser de hospital de tercer nivel): en hospitales de referencia, de cada 7 niños con masas en el cuello, una será maligna; y 1 de cada 6 niños hospitalizados con linfoadenopatías cervicales tendrá un tumor maligno. En el estudio del Hospital Garrahan, el 82,2% correspondió a adenopatías benignas —porcentaje seguramente mucho mayor en la práctica diaria— y el 12,7% a enfermedades neoplásicas (1 de cada 8 pacientes) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.8).

5.2. Infecciosas

Virales — la causa más común de adenopatías; localización más frecuente cervical bilateral, aunque pueden ser generalizadas. Los ganglios reaccionan con hiperplasia del tejido linfático; la evolución es benigna y autolimitada. Las IRA virales cursan con adenopatías bilaterales, pequeñas, no pegoteadas, móviles, blandas y sin signos inflamatorios (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.16).

Agentes: enterovirus, adenovirus, influenza, herpes simple, herpesvirus 6; rubéola y parotiditis (clásicos, hoy disminuidos por vacunación sistemática); VEB y CMV (más como subagudas); varicela, sarampión, coxsackie, HIV (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2; PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.8).

Cuadros virales con impronta ganglionar propia (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.16-17): - Gingivoestomatitis herpética: fiebre, úlceras bucales, eritema gingival; ganglios submentonianos y submaxilares, pequeños, dolorosos y a veces persistentes. La infección herpética ocular puede dar adenopatía preauricular. - Fiebre faringoconjuntival por adenovirus: conjuntivitis folicular con fiebre y faringitis; adenopatías cervicales, preauriculares y a veces generalizadas con hepatoesplenomegalia. - Mononucleosis infecciosa: las adenopatías cervicales son un hallazgo prominente; la hiperplasia ganglionar y del anillo de Waldeyer puede llegar a dificultar la respiración y aun la deglución; se completa con fiebre, faringoamigdalitis y espleno-hepatomegalia. CMV puede dar un cuadro similar.

Bacterianas piógenas — Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes son responsables del 40-80% de las adenitis cervicales agudas unilaterales (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2-3). Anaerobios en escolares y adolescentes con patología odontológica (se aíslan hasta en un 38% de los aspirados ganglionares). Streptococcus agalactiae produce el síndrome celulitis-adenitis del recién nacido y lactante pequeño (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.3).

Micobacterias: - M. tuberculosis — ver 6.1.4. - Micobacterias no tuberculosas (MAC, M. scrofulaceum) — ver 6.1.4. - Vacuna BCG ("becegeítis") — ver 6.5.

Bartonella henselae (enfermedad por arañazo de gato) — ver 6.1.4. Meneghello subraya el definitivo aumento en el diagnóstico de esta causa desde el desarrollo de la serología específica (Meneghello, Cap. 289, p.1631).

Parasitarias: toxoplasmosis (ver 6.1.4), toxocariasis, enfermedad de Chagas (adenopatía preauricular tras picadura de vinchuca en región palpebral), pediculosis (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.8; Meneghello, Cap. 289, p.1631-1632).

Espiroquetas: sífilis primaria (localizada) y secundaria (generalizada); leptospirosis (Meneghello, Cap. 289, p.1631).

Micosis: blastomicosis, histoplasmosis, esporotricosis (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.8).

Otras zoonosis: tularemia (Francisella tularensis, liebres y afines), peste bubónica (Yersinia pestis, roedores), brucelosis (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.3; Meneghello, Cap. 289, p.1632).

5.3. Neoplásicas

Los tumores malignos se desarrollan en cabeza y cuello hasta en un 25% de los casos. En los primeros 6 años de vida predominan neuroblastoma, leucemia, linfoma no Hodgkin y rabdomiosarcoma; posteriormente, los linfomas. La enfermedad de Hodgkin presenta adenopatías cervicales hasta en el 80-90%, frente al 40% del linfoma no Hodgkin (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

Meneghello aporta un matiz de patrón: en las neoplasias las enfermedades se presentan con adenopatías generalizadas; constituyen excepción el linfoma de Hodgkin y las metástasis ganglionares del neuroblastoma y del rabdomiosarcoma (Meneghello, Cap. 289, p.1631).

Metástasis posibles: carcinoma tiroideo (cervical), neuroblastoma (cervical y mediastinal), rabdomiosarcoma (cervical y mediastinal), carcinoma nasofaríngeo (cervical) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.9).

Leucemia linfoblástica aguda: puede presentarse con adenopatías regionales o generalizadas, aunque se suele sospechar por compromiso del estado general, fiebre, palidez, petequias o púrpura, dolor óseo, esplenomegalia y hepatomegalia, aun en ausencia de adenopatías (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.20).

Histiocitosis: incluye la de células de Langerhans, el síndrome hemofagocítico y la histiocitosis maligna. Síndromes linfoproliferativos: el postrasplante y el ligado al sexo asociado a EBV (Meneghello, Cap. 289, p.1631).

5.4. Inmunológicas / inflamatorias

Artritis reumatoidea juvenil (AIJ), lupus eritematoso sistémico y enfermedad del suero producen adenopatías generalizadas (Meneghello, Cap. 289, p.1631). También dermatomiositis (Meneghello, Cap. 295, p.1673). En el adulto, las adenopatías aparecen en aproximadamente el 50% de los pacientes con LES; en general blandas e indoloras, cervicales, axilares o inguinales, y suelen aparecer al diagnóstico o durante las exacerbaciones (Farreras 2020, Sec. XIV, p.1808) (fuente de adulto).

Enfermedad de Kawasaki: debe tenerse en cuenta en menores de 5 años con adenopatía cervical aguda unilateral, en especial si presentan fiebre de al menos 5 días, rash cutáneo, conjuntivitis, mucositis o descamación posterior de palmas y plantas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.3-4). Es el llamado síndrome mucocutáneo con adenopatías; sus complicaciones (aneurismas coronarios, miocardiopatía, fallo cardíaco, arritmias) pueden ser causa de mortalidad (3% de los casos), y el tratamiento se basa en inmunoglobulina en altas dosis (2 g/kg en una única administración de 12 h) junto con AAS (80-100 mg/kg/día, máximo 4 g, en cuatro dosis) (Farreras 2020, Cap. 214, p.1808-1809) (fuente de adulto describiendo una enfermedad pediátrica).

Otras: vasculitis, sarcoidosis, inmunodeficiencias primarias, enfermedad de Castleman, síndrome PFAPA (fiebre periódica con estomatitis aftosa, faringitis y adenitis; causa desconocida, no corresponde a una neutropenia cíclica), enfermedad de Kikuchi-Fujimoto (adenitis necrosante histiocítica, autolimitada, puede confundirse con neoplasia) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.9; Meneghello, Cap. 289, p.1631).

5.5. Medicamentosas

Es una patología rara; las más citadas son difenilhidantoína (fenitoína) y carbamazepina (Meneghello, Cap. 289, p.1631). La lista de Arch Argent para adenopatías generalizadas incluye además alopurinol, atenolol, captopril, cefalosporinas, penicilina e hidralazina — y remarca que la toma de medicación es una causa importante, incluso con fármacos tan comunes como penicilina o cefalosporinas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.6-7).

En adultos, estos fármacos pueden producir una enfermedad del suero con fiebre, artralgias, erupción cutánea y adenopatías generalizadas, que desaparece al retirar el fármaco; la difenilhidantoína, en cambio, produce adenopatías generalizadas sin síntomas acompañantes (Farreras 2020, Sec. XIV, p.1808) (fuente de adulto).

5.6. Por depósito (tesaurismosis)

Enfermedad de Gaucher (cerebrósidos) y enfermedad de Niemann-Pick (esfingomielina), por depósito reticulohistiocitario; dan adenopatías generalizadas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2 y p.6; Meneghello, Cap. 295, p.1673).

5.7. Tabla-resumen por localización (Cuadros 2 y 3 del PRONAP)

Etiología Cervical Mediastinal Abdominal Generalizada
S. aureus (adenitis aguda) ✱
Streptococcus grupo A (adenitis aguda) ✱ ✱
M. tuberculosis ✱ ✱ ✱ ✱
Bartonella henselae ✱ ✱ ✱
Bacterias anaerobias ✱
Micobacterias atípicas ✱ ✱ ✱ ✱
Treponema pallidum ✱ ✱
Virus Epstein-Barr ✱ ✱ ✱
CMV / adenovirus / HIV / sarampión / rubéola ✱ ✱
Toxoplasmosis ✱ ✱ ✱ ✱
Histoplasmosis ✱ ✱ ✱
Hodgkin / LNH / leucemia ✱ ✱ ✱ ✱
Metástasis: carcinoma tiroideo ✱
Metástasis: neuroblastoma ✱ ✱
Metástasis: rabdomiosarcoma ✱ ✱
Enfermedades del colágeno / vasculitis ✱
Hipersensibilidad a fármacos ✱ ✱
Histiocitosis / inmunodeficiencias primarias ✱ ✱
Enfermedad de Kawasaki ✱
Sarcoidosis ✱ ✱
Enfermedades de depósito ✱
Enfermedad de Castleman ✱ ✱ ✱

(PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, Cuadros 2 y 3, p.8-9; modificado de Kelly CS & Kelly RE, Pediatr Clin North Am 1998)


6. Adenopatía localizada — abordaje por región

Las más frecuentes son las cervicales. La localización es un aspecto fundamental relacionado con el pronóstico: las supraclaviculares son malignas hasta en un 75% de los casos (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2).

6.1. Cervicales — la más frecuente

La región cervical ocupa el primer lugar en frecuencia de localización y la etiología más común es la infecciosa aguda; la causa infecciosa más frecuente es viral (Meneghello, Cap. 289, p.1632). En la serie del Garrahan, el compromiso cervical estuvo presente en el 77% del total de pacientes (73% de las benignas y 95% de las neoplásicas) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.12).

Los ganglios cervicales reciben el drenaje linfático de lengua, oído externo, glándula parótida y estructuras profundas del cuello (laringe, faringe, tiroides, tráquea) (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2). Por eso, ante una adenopatía cervical, el examen de piel, cuero cabelludo, pabellones y conductos auditivos, nariz y fosas nasales, mucosa bucal, encías, dentadura, zona amigdalina y faríngea debe ser cuidadoso, buscando el foco infeccioso que estará en relación con la ubicación del ganglio (Meneghello, Cap. 289, p.1632). Detalle poco recordado: el uso de aros de metales no nobles produce una reacción alérgica en el orificio del lóbulo que se puede sobreinfectar, con adenopatía cervical y reacción cutánea a veces poco evidente (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

Se reconocen cuatro grupos según lateralidad y evolución (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2):

6.1.1. Aguda bilateral — la más frecuente

Etiología principal: cuadro viral de vías respiratorias altas (enterovirus, adenovirus, influenza, herpes simple, HHV-6). Agentes menos frecuentes: Mycoplasma pneumoniae y S. pyogenes.

Clínica: adenopatías pequeñas, renitentes, móviles, sin eritema ni calor en la piel suprayacente. Suele haber ambiente epidemiológico catarral familiar o escolar y síntomas como odinofagia o rinorrea.

Evolución: proceso autolimitado, aunque puede persistir varias semanas. Tratamiento conservador (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2).

6.1.2. Aguda unilateral — la adenitis bacteriana aguda

Etiología: Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes, responsables del 40-80% de los casos. En recién nacidos y lactantes la causa más común es S. aureus; los más pequeños (edad promedio 5 semanas) pueden padecer el síndrome adenitis-celulitis por estreptococo del grupo B, de comienzo abrupto, con fiebre, rechazo del alimento, irritabilidad, edema, eritema y dolor facial o submandibular; es común la otitis media ipsilateral y se registra bacteriemia en el 94% de los lactantes (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.2-3; PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17).

Clínica: puede haber fiebre o afectación del estado general. Tamaño 3-6 cm, movilidad escasa, signos evidentes de inflamación (dolor, calor y rubor) y muchas veces tinte eritematoso. Hasta un tercio de los casos presenta fluctuación y requiere drenaje quirúrgico (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.3); el PRONAP registra reblandecimiento y fluctuación entre el 25% y el 35%, con predominio de la etiología estafilocócica (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17).

Antecedentes útiles: dolor de garganta o IRA previos; al examen, impétigo, faringitis, otitis supurada, pediculosis. Si la infección es de origen dentario suele ser por anaerobios y las adenomegalias son grandes (hasta 6 cm), casi siempre con flogosis y a veces con celulitis periganglionar o adenoflemón (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17).

Por la clínica es difícil distinguir la etiología; la más frecuente es la estafilocócica, aunque el estreptococo puede predominar en niños mayores y adolescentes. El material para cultivo se obtiene por punción o drenaje, y el aislamiento del germen es más difícil si se administraron ATB previos (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17).

Complicaciones (infrecuentes pero severas): bacteriemia, focos metastásicos bacterianos, tromboflebitis yugular, embolias sépticas pulmonares y encefálicas, abscesos mediastinales, pericarditis purulenta y ruptura de la carótida (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17).

Compromiso vecino: el dolor y la contractura muscular producen dificultad para mover el cuello o tortícolis, falso trismus o dificultad para mover los miembros; son situaciones transitorias que se resuelven al controlar la infección y tienen valor para el diagnóstico diferencial (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.12).

Algoritmo de la adenopatía localizada aguda (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, Tabla 2, p.3): - Adenopatías indoloras, bilaterales, de pequeño tamaño, con síntomas infecciosos locales → probable adenopatía reactiva o vírica → tratamiento sintomático. - Adenopatía unilateral, caliente, hipersensible, con fiebre y eritema → probable adenopatía bacteriana → tratamiento empírico ± drenaje; si la evolución es desfavorable → pruebas complementarias → tratamiento específico.

6.1.3. Subaguda / crónica bilateral

Causadas por VEB y CMV. Cuadro mononucleósico clásico: adenopatías, fiebre, faringitis, cansancio y hepatoesplenomegalia. La faringitis del VEB es exudativa y la del CMV, característicamente, no lo es. Las adenopatías suelen situarse en el cuadrante cervical posterior, aunque hasta en un 90% de los casos son generalizadas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

Sólo suelen precisar tratamiento antiinflamatorio. El compromiso de la vía aérea por la inflamación ganglionar podría requerir un ciclo de corticoides, pero deben evitarse si se desconoce la etiología, por la posibilidad de enmascarar o retrasar el diagnóstico histológico de una leucemia o linfoma (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

HIV, Toxoplasma gondii y Treponema pallidum pueden dar este cuadro, aunque suelen asociarse con adenopatías generalizadas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

6.1.4. Subaguda / crónica unilateral — el grupo que exige más

"La adenopatía cervical que produce dificultades diagnósticas es la que lleva dos o más meses sin aparente modificación." Hay que pensar en adenopatía infecciosa subaguda o crónica, en adenopatía neoplásica y en masas no linfáticas. En nuestro medio: Bartonella, TBC, micobacterias atípicas, toxoplasmosis y sífilis primaria. También puede tratarse de un linfoma, y en especial el Hodgkin puede presentarse con una adenopatía única; las enfermedades malignas producen adenopatías estables y con tendencia al crecimiento en el tiempo (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

a) Enfermedad por arañazo de gato (Bartonella henselae)

Zoonosis por bacilo gramnegativo, adquirida por rasguño, mordedura o lamida de gatos, habitualmente cachorros (95% de los casos); muy rara vez por perros u otros animales. El sitio del inóculo (piel, mucosa ocular o bucal) se halla en un 60% de los pacientes; la lesión cutánea inicial aparece entre 5 y 10 días del inóculo: pápula dura → pústula → costra (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.18). Arch Argent la reporta en el 70% de los casos (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

Adenopatía: aparece entre 1 y 8 semanas después (PRONAP 2002, p.18) / 5 a 50 días tras la inoculación (Arch Argent, p.4) / 2 a 6 semanas (Meneghello, Cap. 289, p.1632). Se vuelve caliente, levemente eritematosa y sensible, de 1,5 a 5 cm. Distribución según Meneghello: 46% extremidad superior, 35% cabeza y cuello, 17% extremidad inferior. Los ganglios axilares y cervicales son los más afectados, y suelen pertenecer a un solo grupo ganglionar (PRONAP 2002, p.18).

Supuración: 10-15% (Arch Argent, p.4) / 10-30% con signos inflamatorios francos y áreas de fluctuación (PRONAP, p.18). Si necesita drenaje, es obligatorio hacerlo por punción y aspiración (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.18).

Síntomas generales: fiebre, cefalea y malestar general hasta en el 30%. Compromiso extraganglionar: síndrome oculoglandular de Parinaud (conjuntivitis granulomatosa con adenopatía preauricular y a veces submaxilar), en 5-10% de los pacientes; también hepatitis granulomatosa, exantema, compromiso del SNC (cefalea, letargia, convulsiones) y lesiones osteolíticas (PRONAP 2002, p.18; Meneghello, Cap. 289, p.1632).

Evolución y tratamiento: enfermedad autolimitada, de 1 a 3 meses (por excepción hasta un año). La antibioticoterapia puede acortar el curso y prevenir la supuración; el tratamiento no está bien estandarizado: la rifampicina (10-20 mg/kg/día) es apropiada por su excelente penetración tisular (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4). El diagnóstico suele hacerse por antecedentes y clínica; las pruebas serológicas se reservan para los cuadros dudosos y complicados. Si se biopsia, la escisión debe ser completa para evitar supuración crónica y cicatrización tórpida (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.18).

b) Adenopatía tuberculosa

"Su posible diagnóstico debe estar siempre en la mente del médico, toda vez que esté frente a adenomegalias de evolución subaguda o crónica." La linfoadenopatía es una forma extrapulmonar grave de TBC, que puede cursar con escasez de síntomas constitucionales (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.19). Es, de hecho, la localización extrapulmonar más frecuente de la tuberculosis, y generalmente resulta de la extensión desde los ganglios paratraqueales (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

Clínica: localización cervical preponderante (ganglios amigdalinos, submaxilares y supraclaviculares); puede haber compromiso bilateral y en 10-20% de los casos adenopatías generalizadas. El crecimiento no suele ser rápido; si se afectan varios nódulos vecinos pueden formarse pegotes o marañas. La evolución es indolora, la piel que los cubre a veces se torna violácea y pueden formarse fístulas cutáneas (escrófula o escrofuloderma) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.19).

Estudios: la Rx de tórax muestra compromiso hiliomediastinal y/o parenquimatoso pulmonar hasta en el 70% o más de los casos; la PPD 2 UT es habitualmente positiva; se impone la baciloscopía de esputo o lavado gástrico en tres muestras seriadas con posterior cultivo. La búsqueda del foco bacilar debe ser insistente e incansable (catastro familiar, convivientes, contactos) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.19).

Tratamiento: combinado con isoniacida ("nicotibina") + rifampicina durante nueve meses, más pirazinamida o etambutol por dos meses (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.19). Arch Argent advierte que la respuesta al tratamiento específico es escasa y con frecuencia requiere tratamiento quirúrgico (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

c) Micobacterias no tuberculosas (MAC, M. scrofulaceum)

Producen adenopatías en niños inmunocompetentes generalmente menores de 5 años. Firmes, no dolorosas, aumentan de tamaño con las semanas y generalmente miden menos de 4 cm. La fiebre, el dolor o la sensibilidad son infrecuentes. La piel suprayacente adquiere tinte violáceo y se vuelve apergaminada; en ocasiones terminan con supuración y fístulas crónicas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

Tratamiento: la biopsia escisional confirma el diagnóstico y es el tratamiento de elección, por su mejor tasa de curación y resultados estéticos. El drenaje está contraindicado por la elevada probabilidad de fistulización crónica. Si la resección completa es imposible: macrólido (azitromicina 5 mg/kg/día en una toma, o claritromicina 15 mg/kg/día cada 12 h) + antimicobacteriano (rifabutina 5 mg/kg/día o etambutol 15 mg/kg/día), con posterior curetaje (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

El PRONAP agrega que son muy infrecuentes en nuestro medio y que su diagnóstico obliga a buscar infección por HIV concomitante; tamaño de 3 a 5 cm, piel que se torna rosada y se adelgaza, fluctuación en el 50% y drenaje espontáneo en el 10%; PPD puede ser negativa o positiva y la Rx de tórax es normal — dato clave para el diferencial con TBC. Se indica resección quirúrgica total (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.19).

d) Linfoadenopatía toxoplásmica

Contagio por deyecciones de gatos (sobre todo cachorros, que tras ingerir carne cruda eliminan hasta diez millones de quistes por día durante una a tres semanas) y por carnes crudas o poco cocidas y leche mal procesada (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.19).

La mayoría de los niños y adolescentes inmunocompetentes permanecen asintomáticos. Hasta el 10% presenta un cuadro inespecífico y autolimitado, cuya manifestación más frecuente son adenopatías cervicales bilaterales o generalizadas, no siendo rara la localización occipital y mastoidea. Los ganglios son sólidos, no pegoteados entre sí, de tamaño intermedio (rara vez llegan a 4 cm), pueden ser dolorosos pero no supurativos. Evolución subaguda o crónica; algunos nódulos pueden palparse hasta un año (a veces se achican y se agrandan) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.19-20).

Puede acompañarse de fiebre, cefalea, astenia, rigidez de nuca, tortícolis, mialgias, artralgias, exantema maculopapular que respeta palmas y plantas, hepatomegalia y hepatitis. Entre el 1 y el 10% de los casos adquiridos desarrolla coriorretinitis, habitualmente unilateral, que obliga a tratamiento (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.20).

Advertencia importante: la serología debe hacerse en laboratorios de referencia; las pruebas de IgM e IgG pueden requerir varios paneles y dobles muestras pareadas, son de alto costo y difíciles de interpretar. Debido a la evolución prolongada de las adenopatías toxoplásmicas, se corre el riesgo de soslayar enfermedades serias y progresivas a la espera de resultados serológicos (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.20). El propio PRONAP ilustra este error con un caso: una nena de 4 años con adenomegalia submaxilar creciente en la que una hemaglutinación indirecta 1/250 (mera "cicatriz serológica") motivó un mes de tratamiento inútil; a los seis meses la biopsia informó enfermedad de Hodgkin (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.23 y p.27-28).

6.2. Occipitales

Drenan la zona posterior de la cabeza. Corresponden a dermatitis seborreica, tiñas del cuero cabelludo, pediculosis capitis, pequeñas erosiones, o infecciones sistémicas como rubéola o exantema súbito (roséola infantum). Se palpan hasta en el 5% de los niños sanos (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4-5; Meneghello, Cap. 289, p.1632).

6.3. Preauriculares y submaxilares

Preauriculares: drenan conjuntiva ocular, piel de la mejilla, párpados y región temporal. Blefaritis, conjuntivitis o síndrome oculoglandular; gérmenes más frecuentes adenovirus y Chlamydia trachomatis (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.5). En nuestro medio, una causa importante es la enfermedad de Chagas: la picadura de vinchuca es frecuente durante la noche en la región palpebral, donde aparecen signos inflamatorios y luego la adenopatía preauricular; orientan el antecedente de zona endémica y casa de barro con ramas en la techumbre (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

Submaxilares: infecciones dentarias, gingivoestomatitis, faringitis, mucositis labial o acné facial (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.5). La adenopatía submaxilar en el ángulo mandibular es una de las más comunes: es tributaria de la amígdala y su crecimiento se relaciona con patología amigdalina y faríngea; si es bilateral, a veces debe diferenciarse de parotiditis (Meneghello, Cap. 289, p.1632).

6.4. Supraclaviculares — bandera roja anatómica

Relacionadas con procesos malignos hasta en el 75% de los casos. La localización derecha se asocia a procesos mediastínicos o pulmonares; la izquierda (nódulo de Virchow), a procesos abdominales, sobre todo linfomas. También pueden afectar esta región TBC, histoplasmosis y coccidioidomicosis (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.5).

Meneghello lo explica anatómicamente: en la región supraclavicular, el lado derecho es tributario del pulmón y el mediastino; el compromiso izquierdo, por su proximidad al conducto torácico linfático, se asocia con patologías abdominales. Y agrega la sentencia que hay que memorizar: "las adenopatías supraclaviculares, mediastínicas, mesentéricas, ilíacas y pelvianas siempre representan enfermedades graves que afectan al organismo en su totalidad" (Meneghello, Cap. 289, p.1633).

En la serie del Garrahan, sobre 25 pacientes con adenopatías cervicales inferiores-supraclaviculares, hubo 52% de cánceres y 20% de enfermedades progresivas; en dos series de biopsias, esta localización correspondió a 40% de linfomas + 60% de enfermedades granulomatosas en una, y a 61% de neoplasias en la otra (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.12-13).

La excepción existe: es posible una localización supraclavicular de adenopatías benignas por arañazo de gato, en adenitis inespecífica, en cuadros generalizados de origen viral o asociados a toxoplasmosis (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13). Y una becegeítis, si la BCG se aplicó muy cerca del hombro, puede dar compromiso subclavio o supraclavicular (PRONAP 2002, p.18; Meneghello, Cap. 289, p.1633).

6.5. Axilares y epitrocleares

Axilares: recogen la linfa de extremidad superior, pared torácica y mama. Causas más frecuentes: enfermedad por arañazo de gato, vacunaciones recientes (en especial BCG), brucelosis, artritis idiopática juvenil y linfomas no Hodgkin (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.5).

Meneghello ordena el razonamiento por edad: en el lactante, la adenopatía axilar con alta probabilidad corresponde a una becegeítis (debe estar la cicatriz de la vacunación). En el preescolar y el escolar corresponde a una patología de la extremidad superior, que debe examinarse con cuidado buscando espinas, astillas de madera, infección cutánea local. Una lesión papular o pustulosa con adenopatía local debe hacer pensar en zoonosis (Bartonella, tularemia, peste bubónica). En la pubertad puede confundirse con hidrosadenitis (inflamación de una glándula sudorípara axilar por el uso de antisudoral local); también puede ser metástasis de un rabdomiosarcoma de la extremidad superior (Meneghello, Cap. 289, p.1633).

Becegeítis: del 0,1 al 1% de los receptores inmunocompetentes de la vacuna presentan ulceración cutánea y/o adenitis regional; la adenopatía aparece entre 1 y 3 meses de recibida la vacuna (puede detectarse a lo largo de todo el primer año). Ganglio axilar o vecino, sólido, duro-elástico y no doloroso, de evolución subaguda o crónica; el aumento de tamaño se acompaña de coloración violácea y adherencia a la piel, que se adelgaza, se fistuliza y evacua caseum durante varias semanas, logrando la curación espontánea. Sólo excepcionalmente (3-4 cm, sin fistulizar, con depósito de calcio) y por razones estéticas puede ser necesaria la extirpación (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.18-19).

Epitrocleares: asociadas a heridas o abrasiones en mano o antebrazo; la biopsia muestra hiperplasia inespecífica sin signos de malignidad (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.6). Dato del PRONAP: sobre el conjunto de tres series de adenopatías axilares, epitrocleares e inguino-femorales, sólo las epitrocleares estuvieron libres de enfermedad seria o progresiva (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13). En general, las adenopatías regionales axilares, epitrocleares e inguino-femorales suelen ser benignas (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13).

6.6. Mediastínicas

Reciben la linfa de pulmón, corazón, timo y esófago. Escapan a la palpación, pero pueden manifestarse por tos, sibilancias, disfagia, hemoptisis por erosión de la vía aérea, atelectasias, sintomatología neurológica y obstrucción de los grandes vasos, como la vena cava superior, con compromiso vital (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.5).

La enfermedad pulmonar aguda conlleva adenopatías leves y transitorias, en general no visibles. Las visibles suelen responder a neoplasias o infecciones crónicas: en el mediastino anterior, leucemias y linfomas; en el posterior, neuroblastoma. Infecciones crónicas: tuberculosis, fibrosis quística, histoplasmosis, coccidioidomicosis y sarcoidosis (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.5-6).

Meneghello agrega el mediastino medio: linfomas, adenopatías infecciosas (p. ej. TBC), quistes pericárdicos, quistes broncogénicos, lesiones esofágicas y hernias del agujero de Morgagni (Meneghello, Cap. 295, p.1673).

Síndrome de vena cava superior / síndrome de mediastino superior (en niños ambos términos son sinónimos): tos, disnea, disfonía, ortopnea y dolor torácico, que se agravan en posición supina o en flexión; cefalea, confusión y alteraciones visuales por hipoxia; al examen, edema, plétora y cianosis de cara, cuello y extremidades superiores, con circulación colateral en el tórax, más diaforesis, sibilancias y estridor.

Una masa mediastínica, y muy especialmente cuando cursa con síndrome de vena cava superior, debe ser considerada una urgencia oncológica. El paciente no debe ser sedado para exámenes o procedimientos sin una evaluación anestésica adecuada, ya que puede sufrir un colapso irreversible de la vía aérea (Meneghello, Cap. 295, p.1673).

6.7. Abdominales y pélvicas

Suelen diagnosticarse por estudios de imagen, dado que no suelen ser palpables. Clínicamente se sospechan por abdominalgia, náuseas, vómitos, dolor de espalda, infecciones urinarias a repetición, estreñimiento, invaginación u obstrucción intestinal. Entran en el diagnóstico diferencial del abdomen agudo: en la adenitis mesentérica, la inflamación de ganglios ileocecales secundaria a procesos infecciosos de vías altas puede ser clínicamente indistinguible de una apendicitis. Otros procesos: fiebre tifoidea, colitis ulcerosa, enfermedad de Crohn, linfomas, neuroblastoma o tumor de Wilms (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.6).

6.8. Inguinales, ilíacas y poplíteas

Inguinales e ilíacas: asociadas a lesiones o infecciones de extremidades inferiores y región genital, incluidas las enfermedades venéreas. Son palpables en niños sanos, aunque generalmente menores de 1-1,5 cm; las mayores de 3 cm suelen tener una etiología específica. Diagnóstico diferencial: ectopia testicular, hernias y lipomas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.6). En la pubertad se agregan las infecciones de transmisión sexual que producen adenopatía inguinal grande de tipo inflamatorio: sífilis primaria, linfogranuloma venéreo y chancroide (Haemophilus ducreyi) (Meneghello, Cap. 289, p.1633).

Poplíteas: secundarias a infecciones de la piel y del tejido celular subcutáneo de la extremidad inferior (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.6).

6.9. Diagnóstico diferencial con masas no ganglionares

Las adenopatías, sobre todo cervicales, pueden confundirse con higromas quísticos, quistes branquiales, quistes tiroglosos, o quistes dermoides o epidermoides, especialmente si se infectan y simulan una adenitis bacteriana. Menos frecuentemente, con hematomas del ECM, glándulas salivales o patología tiroidea (nódulos, bocio) (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.8).

Las claves semiológicas de Meneghello (Meneghello, Cap. 289, p.1632):

Masa Ubicación y clave
Quiste del conducto tirogloso Línea media cervical, por debajo de la mandíbula; se desplaza con la deglución. Si se infecta, es doloroso y con calor local, y semeja una adenitis supurada
Quiste branquial Cervical lateral, por delante del ECM, mitad superior; se sospecha si hay una pequeña fístula cercana
Higroma quístico Por detrás del ECM; área blanda, infiltrada, no bien definida a la palpación
Hemangioma profundo Aparición brusca tras juego o ejercicio con hiperextensión o contusión; duro, bien delimitado, sin motilidad
Quiste sebáceo / lipoma Distribución anatómica amplia; nódulo cutáneo bien delimitado, no movible, estable en el tiempo, de crecimiento lento. Más frecuentes en la pubertad
Glándula salival dilatada por sialolitos Región submaxilar; aparece al inicio de una comida, desaparece en el período interalimentario y reaparece en la comida siguiente

El listado del PRONAP para masas congénitas de cabeza y cuello agrega fibromatosis del músculo ECM y quistes tímicos (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.16).

Un error de la práctica que el PRONAP señala expresamente: los ganglios tonsilares o subángulo-mandibulares pueden alcanzar tamaño considerable (adenitis aguda, TBC) y en ocasiones se los confunde con las glándulas parótidas, con el consiguiente retardo diagnóstico y riesgo para el paciente (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13).


7. Adenopatías generalizadas

Suelen ser signo de enfermedad sistémica y, por lo común, junto al cortejo sintomático, se facilita el diagnóstico. Las causas más comunes son las infecciones virales, algunas bacterianas y la toxoplasmosis; con menor frecuencia, micosis, enfermedades inmunológicas, del tejido conectivo, vasculitis, hipersensibilidad a drogas, inmunodeficiencias y enfermedades de depósito (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13).

Diagnóstico diferencial (Tabla 4 de Arch Argent, p.6-7):

Grupo Entidades
Infecciosas Mononucleosis infecciosa, CMV, rubéola, roséola infantum, sarampión, VIH, brucelosis, tuberculosis, toxoplasmosis, histoplasmosis
Neoplásicas Linfomas, leucemias, histiocitosis, neuroblastoma, rabdomiosarcoma
Inmunológicas LES, artritis crónica juvenil (AIJ)
Medicamentosas Fenitoína, carbamazepina, alopurinol, atenolol, captopril, cefalosporinas, penicilina, hidralazina
De depósito (tesaurismosis) Niemann-Pick, Gaucher
Miscelánea Kawasaki, síndrome PFAPA, enfermedad de Kikuchi, enfermedad de Castleman, sarcoidosis, Churg-Strauss, enfermedad de Rosai-Dorfman

Meneghello ordena el diferencial desde el examen físico (Meneghello, Cap. 289, p.1632):

  • Causas infecciosas: será importante la presencia de exantemas (generalizados o regionales) y los antecedentes de la historia clínica.
  • Enfermedades malignas: leucemias, linfomas y tumores que invaden la médula ósea se acompañarán de compromiso de otras series sanguíneas: anemia y trombopenia (equimosis o hemorragias). El compromiso de hígado y bazo es habitual. Puede haber signos de compromiso torácico o masa abdominal palpable.
  • Enfermedades inmunológicas, fármacos y otras: en ese mismo orden, cada vez más infrecuentes.

Sobre HIV: forma parte del diagnóstico de un lactante o niño con adenopatías cervicales o generalizadas de evolución subaguda; por lo común se presentan asociadas a síntomas, signos o infecciones intercurrentes que permiten sospecharlo (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13). En adultos, cerca del 75% de los infectados por HIV presenta adenopatías generalizadas persistentes durante más de 3 meses (Farreras 2020, Sec. XIV, p.1808) (fuente de adulto).

Dato tranquilizador del Garrahan: ninguno de los 9 pacientes de la serie con ganglios generalizados mostró enfermedad maligna o progresiva (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.13) — coherente con que las generalizadas suelen ser víricas.

Algoritmo ante linfadenopatía generalizada (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, Tabla 5, p.7):

  • Si hay signos o síntomas que indiquen posible neoplasia maligna — signos de obstrucción de la vía respiratoria, síntomas generales prolongados, aumento de tamaño progresivo e indoloro → hemograma, bioquímica (con LDH, ácido úrico, fosfatasa alcalina, calcio y fósforo), radiografía de tórax, biopsia y estudios de médula ósea.
  • Si no → hemograma, bioquímica, serología, pruebas reagínicas, ANA, radiografía de tórax, prueba de la tuberculina → tratamiento específico si procede.

8. Signos de alarma / banderas rojas

Los que obligan a estudiar sin demora:

Bandera roja Fundamento y fuente
Adenopatía supraclavicular (o cervical inferior) Malignas hasta en un 75% (Arch Argent, p.2); 52% cáncer + 20% enfermedad progresiva en la serie del Garrahan (PRONAP, p.12-13). Siempre debe realizarse biopsia (Arch Argent, p.8)
Tamaño > 2 cm Las neoplasias se encuentran más frecuentemente en ganglios > 2 cm (Arch Argent, p.7); criterio de ganglio patológico (Meneghello, Cap. 289, p.1631). Harrison indica biopsia inmediata a los ganglios > 4 cm (Harrison Manual, Cap. 44, p.208) (fuente de adulto)
Consistencia dura, leñosa o pétrea Los ganglios duros suelen deberse a procesos malignos (Arch Argent, p.7); los duros como roca y fijos al tejido blando circundante casi siempre son signo de carcinoma metastásico (Harrison Manual, Cap. 44, p.208) (fuente de adulto)
Adherido a planos profundos o a la piel; pegote (matted) Las benignas suelen ser móviles; las neoplásicas suelen estar adheridas (Arch Argent, p.7). La adhesión estuvo presente en más de la mitad de los cánceres de la serie del Garrahan (PRONAP, p.14)
Crecimiento progresivo — aumento notable en 1 a 3 semanas sin flogosis, o falta de regresión El único uso seguro del tamaño para diagnóstico precoz de malignidad (PRONAP, p.14)
Síntomas B — pérdida de peso > 10% en 6 meses, fiebre > 38 °C por más de 3 días, sudoración nocturna copiosa Definición de categoría B del linfoma de Hodgkin (Meneghello, Cap. 298, p.1686). El descenso de peso ≥ 5% ya fue significativo para neoplasia en la serie del Garrahan (PRONAP, p.11)
Ausencia de respuesta a antibiótico adecuado Valorar si el ATB fue el adecuado, a la dosis correcta y durante 10-15 días (PRONAP, p.10). Falta de respuesta en 48-72 h = criterio de internación (Arch Argent, Tabla 1, p.3). Es indicación de biopsia en adenopatías con flogosis (PRONAP, p.21)
Alteraciones del hemograma Alteración del hemograma entre las características clínico-analíticas de malignidad (Arch Argent, p.4). Las citopenias no explicadas por infección vírica obligan a considerar el aspirado de médula ósea (Arch Argent, p.8)
Masa mediastinal en la Rx de tórax Neoplasias más frecuentes de mediastino anterior: leucemias y linfomas; del posterior, neuroblastoma (Arch Argent, p.6). Urgencia oncológica si hay SVCS; riesgo de colapso irreversible de la vía aérea con la sedación (Meneghello, Cap. 295, p.1673)
Ganglio indoloro sin signos inflamatorios 90% de los ganglios neoplásicos fueron indoloros; a la inversa, la presencia de flogosis descartaría en la mayor parte de los casos la enfermedad neoplásica (PRONAP, p.14)
Compromiso de ≥ 2 grupos ganglionares Significativo en las neoplasias (80% vs. 46%) (PRONAP, p.14)
Localización en el triángulo posterior del cuello Las de origen neoplásico se localizan con mayor frecuencia allí (PRONAP, p.12)
Adenopatía en el neonato / recién nacido Indicación de biopsia precoz (Arch Argent, p.8); criterio de ganglio patológico (Meneghello, Cap. 289, p.1631)
Hepatoesplenomegalia + adenopatías generalizadas Conducta rápida: derivación al hematooncólogo (Meneghello, Cap. 289, p.1633)
Historia previa de enfermedad maligna Casi invariablemente serán biopsiados (PRONAP, p.10)
VSG elevada, falta de síntomas de vías aéreas superiores, adenopatías generalizadas sin clara explicación Características clínico-analíticas asociadas a malignidad (Arch Argent, p.4)

Además, signos que en la serie del Garrahan aparecieron exclusivamente en los cánceres: síndrome de vena cava superior o síndrome mediastinal, dolor óseo, epistaxis, disnea, petequias, derrame pericárdico y derrame pleural (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.11-12).

Y la advertencia que corona todo: el 81% de los pacientes con adenopatías benignas y sólo el 50% de los que tenían cáncer u otras enfermedades serias tuvieron signos o síntomas sistémicos. El buen estado general no protege (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.12).


9. Exámenes complementarios

9.1. Primer escalón

"Se comienza por hemograma, eritrosedimentación (ERS), radiografía de tórax y PPD 2 UT; eventualmente se podrán solicitar ecografías y serologías. Estos estudios se solicitarán siempre teniendo en cuenta la anamnesis y el examen físico" (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.10).

Meneghello propone lo mismo en la consulta inicial: hemograma, velocidad de sedimentación, proteína C reactiva y cultivo de alguna lesión bucal, faríngea o cutánea (Meneghello, Cap. 289, p.1633).

Hemograma — puede ser orientador en adenitis inespecíficas (leucocitosis neutrófila), característico en algunas enfermedades virales (linfomonocitosis) o diagnóstico en la leucemia linfoblástica aguda. En la serie del Garrahan, menos de la mitad de los hemogramas presentaron alteraciones, y casi siempre los hallazgos fueron inespecíficos y poco útiles como único elemento diagnóstico, excepto en los 2 niños con LLA (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.15).

¿Cuándo pedirlo? A continuación de una buena historia clínica y un examen físico completo. Algunos autores lo piden de inmediato ante: adenomegalias de origen inexplicado, compromiso del estado general, hepatomegalia, esplenomegalia, anemia, hemorragias o sospecha de enfermedad maligna. Si esos signos no están, prefieren un período de observación de una a tres semanas con o sin antibióticos empíricos y evaluación continua (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.15).

ERS/VSG — "de escasa utilidad para diferenciar adenomegalias benignas de neoplásicas o de otras enfermedades progresivas. Es un análisis inespecífico y de beneficio limitado... y la ERS normal no excluye patología de significación, sea progresiva o maligna" (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.15). Aun así, su elevación figura entre las características clínico-analíticas de malignidad (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.4).

Rx de tórax — permite detectar adenopatías mediastinales e hiliares. En la serie del Garrahan se detectaron en 2 pacientes con TBC y 9 con linfomas; las adenopatías mediastinales e hiliares se asocian con frecuencia a adenomegalias cervicales inferiores-supraclaviculares. En una revisión de 239 pacientes biopsiados, el 77% de las 27 Rx patológicas correspondió a enfermedad seria y progresiva (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.15). Buscar dirigidamente la masa mediastinal.

PPD 2 UT + Rx de tórax si la orientación es TBC (Meneghello, Cap. 289, p.1633). Ojo: la sensibilidad del Mantoux es menor para micobacterias no tuberculosas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.7).

9.2. Segundo escalón — según sospecha

Si la adenopatía cervical no impresiona como adenitis bacteriana o el niño está en medio hospitalario o es derivado para estudio (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.7):

  • Hemograma, VSG, hemocultivo.
  • Serología para virus, bacterias y gérmenes atípicos; exudado faríngeo para virus y bacterias.
  • Bioquímica con PCR y pruebas de función hepática.
  • Si se sospecha malignidad: LDH, ácido úrico, fosfatasa alcalina, calcio y fósforo.
  • Pruebas específicas según sospecha: Paul-Bunnell o antígeno urinario de CMV.
  • Cultivo del material purulento en caso de supuración espontánea o tras drenaje.

Meneghello agrega la lógica serológica: estudio de IgM específica para la hipótesis diagnóstica (todos los agentes del cuadro 289-2 disponen de esta prueba); VDRL o anticuerpos anti-HIV si la orientación es lúes o sida; ASO si se sospecha adenitis estreptocócica; y una perla — si el cuadro es compatible con mononucleosis pero la serología para EBV es negativa, debe considerarse la posibilidad de una toxoplasmosis adquirida. Si se sospecha enfermedad inmunológica: ANA, factor reumatoideo, complemento C3 y C4. Y según el hemograma, puede ser necesario un mielograma (Meneghello, Cap. 289, p.1633).

Precauciones con las serologías (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.16): el monotest se impone si se sospecha mononucleosis, pero puede ser negativo en la primera semana y tiene porcentajes variables de falsos negativos en menores de cuatro años — en esos casos, IgM contra la cápside viral. La serología para HIV se pide ante sospecha de esta infección y en todo paciente en quien se diagnostique tuberculosis o infección por micobacterias atípicas.

Médula ósea — el estudio se debe considerar en conjunto con el hematólogo y puede ser diagnóstico ante: adenopatías generalizadas con rápido aumento del tamaño sin causa aparente; petequias, púrpura o hemorragias; dolor osteoarticular; hepato y/o esplenomegalia (excluidas infecciones comunes); citopenias en sangre periférica; compromiso hilio-mediastinal o pleuro-pericárdico en la Rx (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.15-16). Arch Argent lo plantea igual: las citopenias no explicadas por infección vírica obligan a considerar el aspirado de médula ósea (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.8).

9.3. Imágenes

Ecografía ganglionar — "es un examen de gran ayuda en los aumentos de volumen superficiales: va a definir el órgano comprometido, si el ganglio es único o múltiple, el tamaño y presencia de tumefacción periférica, el contenido (sólido, líquido, homogeneidad) y la relación con estructuras vecinas. El estudio con Doppler indica la vascularización y su distribución, que podría distinguir una adenopatía antigua de una aguda todavía inflamada. Sin embargo, el examen no tiene especificidad y no puede descartar una neoplasia" (Meneghello, Cap. 289, p.1633). Arch Argent agrega que permite descartar otras estructuras, como quistes tiroglosos o branquiales (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.7-8).

El PRONAP es más restrictivo: "el pedido de ecografías debe estar fundamentado y no convertirse en un examen de rutina". La reserva para tres circunstancias (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.16): 1. Sospecha de tumoraciones o masas no ganglionares de origen congénito, en particular si están sobreinfectadas. 2. Grandes tumoraciones del área parotídea-submaxilar, donde es difícil diferenciar glándulas salivales, adenopatías, ganglios intraparotídeos y neoformaciones. 3. Para detectar supuración en adenitis agudas con corteza gruesa por gran reacción fibrosa, sin adherencia a planos superficiales, con mínimos signos de flogosis y ausencia de fluctuación (situación clínica infrecuente).

La ecografía abdominal difícilmente modifique el rumbo diagnóstico en adenomegalias periféricas: pueden o no detectarse ganglios abdominales tanto en enfermedades benignas como en neoplasias (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.16).

TC / RM — "tienen pocas indicaciones" (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.8). La TAC tiene indicación en adenopatías profundas y especialmente en las abdominales; la radiografía se usa solamente en el caso del tórax, para visualizar el mediastino (Meneghello, Cap. 289, p.1633).

9.4. Biopsia ganglionar

El punto más controvertido es cuándo realizarla (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.8).

Indicaciones de biopsia PRECOZ (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.8): - Síntomas sistémicos: fiebre de más de 7 días, sudoración nocturna o pérdida de peso mayor al 10%. - Adenopatías en neonatos. - Adenopatía supraclavicular: siempre debe realizarse biopsia.

Indicaciones menos urgentes (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.8): - Adenopatías con estudios etiológicos negativos, si a las 2 semanas el tamaño es mayor al inicial, no disminuye a las 4-6 semanas, no hay regresión total a las 8-12 semanas, o aparecen nuevos síntomas o signos. - Adenopatía supraclavicular o mediastínica. - Consistencia dura y adhesión a piel o tejidos profundos.

Criterios del PRONAP en el paciente asintomático —cuando los estudios previos no orientan ni hubo respuesta a una prueba terapéutica adecuada con antibióticos— (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.20): 1. Rápido aumento del tamaño ganglionar durante 2-3 semanas, en ausencia de signos de flogosis. 2. No se observa disminución de la adenopatía luego de 5-6 semanas. 3. No hay regresión al tamaño normal para la edad y el sitio, luego de 8-12 semanas de seguimiento estricto.

En el paciente sintomático, esos tiempos se acortan de acuerdo con la gravedad del cuadro. También está indicada la biopsia de las adenopatías con signos inflamatorios agudos que no responden a la antibioticoterapia adecuada. Todo esto se aplica tanto a adenopatías de un grupo o región como a las bilaterales, múltiples o generalizadas (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.20-21).

Qué ganglio elegir: el procedimiento de elección es la biopsia por excisión del ganglio o masa ganglionar de mayor tamaño. En pacientes con adenopatías múltiples o generalizadas, se deben biopsiar prioritariamente las de localización cervical inferior-supraclavicular, o en su ausencia otras cervicales (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.21). En el mismo sentido, en adultos se recomienda elegir supraclaviculares o laterocervicales en lugar de axilares o inguinales, donde las lesiones reactivas inespecíficas son mucho más comunes (Farreras 2020, Sec. XIV, p.1794 y p.1668) (fuente de adulto).

Por qué la PAAF no siempre alcanza

Se prefiere la biopsia a cielo abierto a la punción-aspiración con aguja fina (PAAF), ya que ofrece información tanto de la presencia de células anormales como de la arquitectura ganglionar, fundamental en el diagnóstico de los linfomas (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.8).

  • PRONAP: "la punción con aguja fina de adenopatías sólidas, aun en manos experimentadas, puede tener valor limitado" (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.21).
  • Meneghello: "no se recomienda la citología por aspiración sola por la falta de tejido estromal, el pequeño número de células presentes en el espécimen y la dificultad de clasificar el linfoma de Hodgkin en uno de los subtipos" (Meneghello, Cap. 298, p.1686).
  • Farreras (fuente de adulto): el estudio citológico por PAAF "está formalmente desaconsejado para el diagnóstico de los cuadros adenopáticos, pues no permite un análisis detallado del ganglio, de su estructura y composición celular"; la escasez de material y la imposibilidad de valorar la estructura "provocan con frecuencia retrasos de diagnóstico que pueden ser importantes para la vida del paciente" (Farreras 2020, Sec. XIV, p.1794 y p.1668).

Cómo procesar el material (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.21): no contaminado y en fresco para microbiología (gérmenes comunes, micobacterias, hongos), citogenética y marcadores; y con adecuada fijación para histopatología (tinciones y marcadores). En adultos se agrega la utilidad de improntas ganglionares y citometría de flujo antes de fijar (Farreras 2020, Sec. XIV, p.1794) (fuente de adulto).

Advertencia sobre el resultado: "tanto el patólogo como el pediatra deben ser conscientes de que el diagnóstico de entidad específica basado en el estudio histológico a veces no puede ser posible en las adenopatías no neoplásicas. Habitualmente se necesita de la correlación clínica, las tinciones especiales y los estudios de laboratorio". Ante la menor duda, se debe pedir la revisión de los preparados o efectuar una nueva biopsia (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.21). Es exactamente lo que falló en el caso de la niña de 4 años cuya primera biopsia informó "hiperplasia reactiva" y la segunda, seis meses después, enfermedad de Hodgkin (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.27-28).

Situación especial — masa mediastínica: los pacientes con masas mediastínicas grandes corren riesgo de paro cardíaco o respiratorio durante la anestesia general o la sedación profunda. Debe usarse el procedimiento menos invasivo posible; en niños con adenopatía periférica es posible hacer la biopsia ganglionar bajo anestesia local y en posición vertical. Si no, biopsia con aguja guiada por TC con sedación leve y anestesia local. Si ningún procedimiento es viable por el riesgo anestésico, puede darse tratamiento preoperatorio con corticoides o radioterapia localizada, pero debe obtenerse una biopsia diagnóstica tan pronto como el riesgo haya pasado, porque compromete la posibilidad de un diagnóstico preciso (Meneghello, Cap. 298, p.1686 y p.1688).


10. Tratamiento y seguimiento

10.1. Adenitis bacteriana aguda — tratamiento ambulatorio

Esquema Dosis Fuente
Cefalexina (primera línea, cobertura S. aureus + S. pyogenes) 50 mg/kg/día VO (máx. 2 g/día) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17)
Cefalexina (alternativa de dosificación) 25-100 mg/kg/día VO en 3-4 dosis (Arch Argent 2007, p.3)
Cefadroxilo 30 mg/kg/día VO cada 12 h (Arch Argent 2007, p.3)
Amoxicilina-clavulánico (si el foco es odontológico → anaerobios) 50 mg/kg/día VO en 3 dosis (Arch Argent); 40 mg/kg/día VO, máx. 2 g/día (PRONAP) (Arch Argent 2007, p.3; PRONAP 2002, p.17 — el texto del PRONAP imprime "40 mg/día", evidente errata por mg/kg/día)
Clindamicina (alternativa cuando los anaerobios adquieren relevancia) 30 mg/kg/día VO en 3-4 tomas (Arch Argent 2007, p.3)

Duración media: 10 días (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.3). Se recomienda aplicar calor local y, si la adenopatía se abscedó y hay fluctuación, incisión y drenaje quirúrgico (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.3). La eventual rotación de la medicación quedará supeditada a la evolución y a los cultivos (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17).

Si el foco es una infección piógena cutánea con adenitis en la zona de drenaje (epitroclear, axilar o inguinal), habitualmente es estafilocócica y se medica con cefalexina a las mismas dosis (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.18).

10.2. Criterios de internación

Tabla 1 de Arch Argent — criterios de ingreso hospitalario en adenopatías cervicales agudas unilaterales (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.3):

  • Falta de respuesta al tratamiento antibiótico inicial en 48-72 h.
  • Afectación del estado general.
  • Intolerancia a líquidos o a la medicación oral.
  • Menor de 3 meses.
  • Fiebre elevada en lactantes.
  • Entorno familiar que no garantice el cumplimiento terapéutico y los cuidados generales.
  • Sospecha de enfermedad de Kawasaki.
  • Sospecha de enfermedad neoplásica.

Criterio del PRONAP (más amplio en lactantes): "La internación es obligatoria para los lactantes menores de un año y conveniente para los de 1 a 2 años; así como en los niños de más edad con gran compromiso local o general, con riesgo de complicaciones, y en los inmunosuprimidos" (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17).

Tratamiento parenteral:

Esquema EV Dosis Fuente
Cefalotina 100 mg/kg/día EV (PRONAP 2002, p.17)
Amoxicilina-clavulánico (el más utilizado según Arch Argent) 100 mg/kg/día cada 6 h (Arch Argent 2007, p.3)
Cefazolina 50-100 mg/kg/día cada 8 h (Arch Argent 2007, p.3)
Cloxacilina 50-100 mg/kg/día en 4 dosis (Arch Argent 2007, p.3)
Clindamicina 40 mg/kg/día cada 6-8 h (Arch Argent 2007, p.3)

En neonatos y lactantes pequeños, el tratamiento se hace según las normas para infecciones sistémicas (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17).

10.3. Drenaje quirúrgico

"Se hace necesario un equipo cooperativo entre clínicos y cirujanos para el drenaje de los ganglios supurados y fluctuantes. Se prefiere la incisión y el debridamiento (tabiques interiores), seguido de la colocación de una lámina de goma. Algunas adenitis agudas, debido a una gran reacción fibrosa (cápsula, tabiques), no alcanzan la fluctuación completa sino en sectores y también deben ser evacuadas para facilitar la curación. Todo material purulento obtenido de adenopatías debe ser cultivado (gérmenes comunes, micobacterias y hongos). Luego del procedimiento, pocos niños requieren más de una semana de ATB" (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.17-18).

No hay que esperar el drenaje espontáneo: ante supuración con gran reacción fibrosa "se imponía evacuar el pus, para aliviar los síntomas y debridar el lecho, amén de obtener material para cultivos". Y los adenoflemones requieren un mínimo de 3 semanas de tratamiento con el ATB adecuado (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.28).

Excepciones al drenaje por incisión: - Bartonella: si necesita drenaje, es obligatorio hacerlo por punción y aspiración (PRONAP 2002, p.18). - Micobacterias no tuberculosas: el drenaje está contraindicado por la elevada probabilidad de fistulización crónica; el tratamiento es la escisión completa (Arch Argent 2007, p.4).

10.4. Cuándo observar, y por cuánto tiempo

Esquema del PRONAP (Diagrama 1) (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.11):

¿Tamaño ganglionar anormal? → LINFOADENOPATÍA - Con signos y síntomas significativos → investigar. - Sin ellos → observación vs. antibióticos por 2-3 semanas → revalorar. - Adenopatía de mayor tamaño → investigar. - Sin cambios → 3-4 semanas → revalorar → sin orientación diagnóstica → 3-4 semanas → revalorar → adenopatía sin resolución completa → BIOPSIA POR EXCISIÓN.

Esquema de Meneghello — dos conductas posibles cuando el médico no tiene claridad diagnóstica (Meneghello, Cap. 289, p.1633):

  1. Conducta rápida — paciente con adenopatías generalizadas, hepatomegalia o esplenomegalia, y sospecha de patología maligna: debe ser remitido a un especialista hematooncólogo para completar el estudio (mielograma, ecografías, tomografías, biopsias).
  2. Conducta con tiempo de observación — ante una adenopatía local de algún tiempo de evolución, esquema progresivo cuyo primer paso es un período de 3 semanas de tratamiento y observación: si hay antecedentes de probable infección bacteriana, se hace un tratamiento antibiótico de prueba y, dada la mayor frecuencia de estafilococos y estreptococos, se puede usar flucloxacilina (el chunk disponible se corta en "fluclo-"; ver §11).

Recordar: la resolución de las adenopatías inespecíficas es habitualmente favorable y completa en un plazo de 4 a 6 semanas, dependiendo de la causa, del cuadro clínico y del tratamiento instituido (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.9).

Si el diagnóstico no es inmediato, se debe hacer seguimiento frecuente del paciente, con adecuada evaluación del estado general y semiología ganglionar, que incluya la medición rigurosa: única forma de comprobar si hay aumento o disminución del tamaño (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.26).

  • Adenopatías generalizadas + hepatomegalia o esplenomegalia + sospecha de patología maligna → derivación inmediata al hematooncólogo (Meneghello, Cap. 289, p.1633).
  • Sospecha de enfermedad neoplásica → criterio de internación (Arch Argent 2007, Tabla 1, p.3).
  • Masa mediastínica, especialmente con síndrome de vena cava superior → urgencia oncológica; derivar a centro especializado sin sedar (Meneghello, Cap. 295, p.1673).
  • Si no se cuenta con equipos y elementos para realizar la biopsia y procesar el material obtenido, el paciente debe ser derivado a un centro de mayor complejidad (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.21).
  • El estudio de médula ósea se debe considerar en conjunto con el hematólogo (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.15).

10.6. Dos errores terapéuticos que la cátedra marca explícitamente

  1. No usar corticoides empíricos antes de la confirmación diagnóstica: "el uso empírico de corticoides antes de la confirmación diagnóstica debe evitarse, ya que puede enmascarar o retrasar el diagnóstico histológico de tumores, como leucemias o linfomas" (Álvarez Caro, Arch Argent Pediatr 2007, p.8).
  2. No priorizar el buen estado general por sobre la semiología ganglionar y la evolución — es la conclusión textual del caso de la niña con Hodgkin diagnosticado a los seis meses (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.28).

Y una nota de sistema de salud, que también es de la cátedra: en el estudio del Garrahan, el 83% de los pacientes habían hecho una o más consultas previas sin esperar la derivación oportuna y adecuada, mientras que, paradójicamente, algunos pacientes con adenopatías persistentes y enfermedad progresiva tenían una demora injustificada en concurrir a centros de mayor complejidad. Entre las causas de la demora diagnóstica: falta de alarma o condiciones socioeconómicas adversas en la familia, dificultades para el traslado, relativo buen estado general o inadecuada valoración clínica (PRONAP 2002, Mód.1 Cap.3, p.1 y p.15).


11. Qué quedó sin cobertura en el material

Para no completar de memoria, dejo señalados los huecos:

  • Dosis del antibiótico de prueba de Meneghello. El chunk de Meneghello (Cap. 289, p.1633) se corta exactamente en el punto donde iba a dar el esquema: "…dada la mayor frecuencia de estafilococos y estreptococos, se puede usar fluclo-". Presumiblemente flucloxacilina, pero la dosis y la duración no están en el material disponible. Se cubre con las dosis del PRONAP y de Arch Argent (§10.1).
  • Los pasos 2 y 3 del esquema progresivo de seguimiento de Meneghello tampoco aparecen: sólo se recuperó el punto 1 (período de 3 semanas de tratamiento y observación).
  • Tratamiento específico de las adenopatías de LES y AIJ: el material sólo las menciona como etiología, sin conducta terapéutica pediátrica.
  • Tratamiento de las enfermedades de depósito (Gaucher, Niemann-Pick): sólo figuran como causa de adenopatía generalizada.
  • Puntos de corte cuantitativos de PCR y LDH para discriminar benigno vs. maligno: el material indica qué pedir (LDH, ácido úrico, FAL, calcio, fósforo si se sospecha malignidad) pero no da valores umbral.
  • Manejo detallado de la enfermedad de Kawasaki en pediatría: el único esquema terapéutico disponible (IgIV 2 g/kg + AAS 80-100 mg/kg/día) proviene de Farreras, texto de adulto; para el manejo pediátrico completo hay que ir a la fuente específica de la UP correspondiente.
  • Utilidad de la PET-TC en el estadio de linfoma pediátrico: no aparece en el material de este bloque.
  • Enfermedad de Castleman, Rosai-Dorfman y Churg-Strauss: sólo figuran como ítems de listas, sin desarrollo clínico.


Bloque 3 — Síndromes purpúricos

Nota sobre las citas. La fuente principal de este bloque es el artículo de cátedra: Cervera Bravo A. y Muñoz Bermudo F., "Púrpuras más frecuentes. Trombocitopenia inmune primaria y vasculitis por IgA (púrpura de Schönlein-Henoch)", Pediatría Integral 2021; XXV(5): 254-264. Las páginas que se citan como (Pediatría Integral 2021, p.N) corresponden a la paginación del PDF del artículo (13 páginas), no a la de la revista. Las de Meneghello corresponden a la paginación del tomo 2 (Cap. 291, "Púrpuras", pp. 1648-1654). Farreras, Harrison, Balcells y Argente-Álvarez son fuentes de adulto y se usan sólo donde no hay alternativa pediátrica: van marcadas como tales.


1. Hemostasia normal — repaso breve

Sin este esquema no se entiende el diagnóstico diferencial de la púrpura. La hemostasia tiene tres componentes que pueden fallar por separado: el vaso, la plaqueta y los factores de la coagulación. El artículo de cátedra lo plantea exactamente así: la púrpura puede deberse a rotura de la integridad vascular, a alteraciones de los otros dos componentes de la hemostasia primaria (plaquetas y factor de von Willebrand) o a alteraciones de la hemostasia secundaria, es decir, coagulopatías (Pediatría Integral 2021, p.1).

1.1 Hemostasia primaria — vaso, plaqueta y factor de von Willebrand

Es la que forma el tapón plaquetario en el sitio de la lesión. Frente a la solución de continuidad del endotelio se expone el subendotelio y las plaquetas se adhieren a él a través del factor de von Willebrand (FvW), que actúa de puente. La prueba indirecta de que esto es así la dan las enfermedades que lo rompen:

  • El síndrome de Bernard-Soulier es un déficit del complejo de glucoproteínas de membrana GP Ib-IX-V y causa un defecto de la adherencia de las plaquetas al subendotelio; las plaquetas son gigantes y suelen estar disminuidas en número, por lo que a veces se confunde con una púrpura trombocitopénica. En la agregometría no agregan con ristocetina, pero sí con ADP o colágeno (Farreras 2020, Cap. 217, p.1841) (fuente de adulto).
  • La trombastenia de Glanzmann es un déficit del complejo GP IIb-IIIa, con plaquetas normales en número y morfología, tiempo de hemorragia prolongado, retracción del coágulo inhibida, aglutinación normal con ristocetina y anormal con ADP, ácido araquidónico, adrenalina, colágeno y trombina (Balcells, Cap. 29, p.771) (fuente de adulto).

De ahí se deduce la regla nemotécnica: GP Ib-IX-V = adhesión (vía FvW); GP IIb-IIIa = agregación (vía fibrinógeno). La secuencia completa adhesión → activación → secreción de gránulos → agregación, y el papel del endotelio sano como superficie antitrombótica (prostaciclina, óxido nítrico), no están desarrollados en el material recuperado; se reconstruyen a partir de los defectos descriptos arriba (conocimiento general).

También el FvW circula como transportador del factor VIII: en la enfermedad de von Willebrand, el trastorno hemorrágico hereditario más frecuente (1:800-1.000, casi siempre autosómico dominante), el defecto primario es la disminución de síntesis o la anomalía química del antígeno relacionado con el factor VIII, lo que deriva en disfunción plaquetaria (Harrison Manual, Cap. 64, p.296) (fuente de adulto). Es el ejemplo típico de enfermedad que cruza las dos hemostasias.

1.2 Hemostasia secundaria — la cascada de la coagulación

Genera la malla de fibrina que estabiliza el tapón plaquetario. La división clásica en vía intrínseca, extrínseca y común no es la más fisiológica, pero sigue siendo útil para interpretar los tiempos de coagulación (Balcells, Cap. 23, p.595) (fuente de adulto).

  • In vitro, la coagulación se inicia agregando fosfolípidos, calcio y una sustancia con carga negativa (vía intrínseca) o bien una fuente de factor tisular (vía extrínseca).
  • In vivo, el desencadenante principal es el factor tisular, y la cascada se amplifica por bucles de retroalimentación en los que participa la trombina. En cada reacción hay una enzima (factor activado), un sustrato (proenzima) y un cofactor, ensamblados sobre la superficie de fosfolípidos con carga negativa que aportan las plaquetas activadas, y con calcio imprescindible para el montaje (Robbins y Cotran 10.ª ed., Cap. 4, p.135).
  • Los factores dependientes de la vitamina K (II, VII, IX y X, más las proteínas C y S) requieren una carboxilación que la warfarina inhibe (Robbins, Cap. 4, p.135).

Detalle clínicamente relevante: la plaqueta no sólo tapona, también aporta la superficie donde ocurre la coagulación. Por eso una trombocitopenia profunda no es un problema "sólo de hemostasia primaria".

1.3 Qué explora cada prueba

Prueba Qué explora Valores / comentario
Recuento plaquetario Hemostasia primaria. Imprescindible para descartar trombocitopenia, la causa más frecuente de alteración de la hemostasia primaria (Balcells, Cap. 23, p.594) Referencia 150-350 × 10³/µL (Robbins, Cap. 14, p.676). Todo recuento anómalo se confirma con frotis: la aglutinación plaquetaria en el contador automático da falsas trombocitopenias (Robbins, Cap. 14, p.676)
Frotis de sangre periférica Confirma que el valor es real y aporta el diagnóstico: agregados, plaquetas gigantes, microplaquetas, esquistocitos, blastos, virocitos (Balcells, Cap. 29, p.770) Nunca se saltea
Tiempo de sangría (TS) Función global de la hemostasia primaria (vaso + plaqueta) Método de Duke (lóbulo de la oreja): normal hasta 5 min. Método de Ivy (antebrazo, manguito a 40 mmHg): normal < 9-10 min (Balcells, Cap. 1, p.42). Difícil de estandarizar; hoy sustituido por el PFA-100 (Balcells, Cap. 23, p.594)
TP / RIN Vía extrínseca y común; especialmente sensible al factor VII (Balcells, Cap. 23, p.595) Se prolonga por déficit o disfunción de V, VII, X, protrombina o fibrinógeno (Robbins, Cap. 14, p.676). El RIN como estandarización internacional del TP no está definido en el material recuperado (conocimiento general)
KPTT (TTPA) Vía intrínseca y común (Balcells, Cap. 23, p.595) Se prolonga por déficit de V, VIII, IX, X, XI, XII, protrombina o fibrinógeno, o por anticuerpos antifosfolipídicos que interfieren la reacción (Robbins, Cap. 14, p.676)
Fibrinógeno Sustrato final. Se mide por test funcional (Balcells, Cap. 23, p.595)
Tiempo de trombina (TT) Paso final: fibrinoformación Prolongado en hipo/disfibrinogenemias, hiperfibrinólisis o presencia de inhibidores con acción antitrombina (heparina) (Balcells, Cap. 1, p.45)

Punto que se olvida siempre: el TP y el KPTT miden todos los factores plasmáticos excepto el factor XIII, que estabiliza la malla de fibrina (Balcells, Cap. 23, p.595). Por eso Meneghello señala que si las pruebas son normales pero la historia hemorrágica es positiva en el paciente o en la familia, hay que pensar en enfermedad de von Willebrand o en déficit de factor XIII (Meneghello, Cap. 291, p.1648).

Lectura combinada de los tiempos (Balcells, Cap. 23, p.596) (fuente de adulto):

Patrón Congénito Adquirido
TP alargado, KPTT normal Déficit de factor VII Déficit de vitamina K, hepatopatía, dicumarínicos
KPTT alargado, TP normal Déficit de VIII, IX, XI; XII, precalicreína, quininógeno; enf. de von Willebrand Inhibidor antifactor VIII, anticoagulante lúpico, heparina
Ambos alargados Déficit de X, V, protrombina o fibrinógeno Déficit de vitamina K, hepatopatía, dicumarínicos, CID, hiperfibrinólisis, trombolíticos

Y Meneghello lo cierra: cuando todo es anormal hay que considerar CID y hepatopatías graves; cuando todo es normal y hay hemorragia, el defecto es plaquetario o vascular (Meneghello, Cap. 291, p.1648).

1.4 Cómo se traduce esto en la cama del paciente

Hallazgo clínico Trastorno vasculoplaquetario (hemostasia primaria) Trastorno de la coagulación (hemostasia secundaria)
Comienzo del sangrado Espontáneo Secundario a traumatismo
Aparición tras el trauma Inmediata Tardía (minutos a horas)
Petequias Característico No se suelen ver
Equimosis Pequeñas, múltiples y dispersas Comunes, grandes y únicas
Hematomas de tejido blando Raros; si los hay, pequeños y superficiales Característico: voluminosos y profundos
Hemartrosis No Característico y distintivo
Sangrado mucoso Frecuente Raro
Sangrado por heridas superficiales Profuso y prolongado; se detiene con compresión local No excesivo; no se detiene con compresión local
Historia familiar Rara (salvo von Willebrand) Común
Sexo Predominio femenino Predominio masculino

(Pediatría Integral 2021, Tabla II, p.3; Balcells, Tabla 23.1, Cap. 23, p.594; Argente-Álvarez, Semiología Médica 3.ª ed., Cuadro 66-10-3, p.1359)

La presencia de petequias es absolutamente inusual en los trastornos puros de los factores de la coagulación (Argente-Álvarez, p.1359). Ambos grupos, en cambio, pueden dar sangrado mucoso (epistaxis, gingivorragia, sangrado digestivo), y ese dato no los diferencia (Argente-Álvarez, p.1359).


2. Síndrome purpúrico — definiciones y semiología

2.1 Definiciones

Púrpura = lesión hemorrágica de piel o mucosas secundaria a la alteración de la integridad vascular o a problemas de la coagulación o de las plaquetas (Pediatría Integral 2021, p.1). Puede ser secundaria a causas banales —un traumatismo— o ser la manifestación de una enfermedad grave (Pediatría Integral 2021, p.1).

Las dos fuentes principales usan cortes de tamaño distintos; conviene saber los dos y saber que difieren:

Lesión Pediatría Integral 2021 (p.1) Farreras 2020, Cap. 166 (p.1397) (fuente de adulto)
Petequia < 2-5 mm < 4 mm
Púrpura (mácula purpúrica) — (usa "púrpura" como término genérico) 5-9 mm
Equimosis > 5 mm ≥ 1 cm
Hematoma Igual que la equimosis pero acompañado de tumefacción Colección con volumen (v. Cuadro 66-10-3, Argente)

Víbice: el término (púrpura de disposición lineal, típica de la compresión o el rascado) no aparece definido en ninguno de los chunks ni en el texto de cátedra. Lo más próximo es la mención de Farreras al trauma "a menudo lineal" dentro de las causas de púrpura (Farreras, Cap. 166, p.1397). No lo completo de memoria: hay que buscarlo en un texto de dermatología o semiología.

2.2 El signo clave: no desaparecen a la vitropresión

Son lesiones rojo-violáceas que no blanquean con la presión (Pediatría Integral 2021, p.1). Farreras explica el porqué: la característica se debe a que hay hemorragia en el espacio extravascular, como consecuencia del daño de la pared del vaso; la sangre ya no está dentro de la luz, así que la presión no la desplaza (Farreras, Cap. 166, p.1397).

Ese es el signo que separa la púrpura del exantema: "Las petequias no desaparecen a la vitropresión (a diferencia de las lesiones eritematosas)" (Argente-Álvarez, p.1359). Hay que diferenciarlas de máculas y pápulas eritematosas de las enfermedades exantemáticas, picaduras de insecto, nevos rubíes, telangiectasias pequeñas y angiomas diminutos (Argente-Álvarez, p.1359).

Trampa pediátrica frecuente: la aparición en un niño de petequias perioculares y en el cuello sugiere un sangrado por esfuerzo —llanto intenso, maniobras de Valsalva reiteradas, tos, vómitos— y no un síndrome hemorragíparo (Argente-Álvarez, p.1359; Farreras, Cap. 166, p.1397). Meneghello aporta el mismo criterio en clave de urgencia: si las petequias están confinadas al territorio de la vena cava superior (por encima de la línea intermamilar), el paciente no luce enfermo y el laboratorio es normal con PCR < 6, es improbable que se trate de una meningococemia (Meneghello, Cap. 291, p.1653).

2.3 Púrpura palpable vs. no palpable

Es la bifurcación diagnóstica más rentable del examen físico.

  • No palpable (macular): no se detecta volumen al deslizar el dedo. Predominan los fenómenos hemorrágicos puros (Argente-Álvarez, p.1359; Farreras, Cap. 166, p.1397). Orienta a trombocitopenia, trombocitopatía o coagulopatía.
  • Palpable: la extravasación de hematíes hacia la dermis se acompaña de inflamación de la pared vascular, es decir, vasculitis (Farreras, Cap. 166, p.1397). El volumen se debe al infiltrado celular inflamatorio y/o a la coagulación de la sangre extravasada (Argente-Álvarez, p.1359). En estos casos la biopsia es imprescindible para demostrar la inflamación, y las lesiones se localizan típicamente en la porción distal de las extremidades, sobre todo las inferiores, porque la gravedad facilita su aparición (Farreras, Cap. 166, p.1398).

La púrpura palpable, junto con la glomerulonefritis, la hemorragia alveolar y la epiescleritis, es manifestación propia de las vasculitis de vaso pequeño (Farreras, Cap. 136, p.1157). Y Meneghello lo dice de la manera más memorizable a propósito de la Schönlein-Henoch: "Esta púrpura no es hemorrágica sino que es una vasculitis palpable" (Meneghello, Cap. 291, p.1653).


3. Clasificación de las púrpuras

3.1 Cuadro general

Grupo Mecanismo Ejemplos (pediatría) Plaquetas Púrpura
Trombocitopénicas — falta de producción Afectación de la megacariopoyesis medular (mecanismo central) Congénitas: s. de trombocitopenia con ausencia de radio (TAR), trombocitopenia amegacariocítica, aplasias constitucionales (anemia de Fanconi, disqueratosis congénita), metabolopatías, trisomías 13 y 18, Bernard-Soulier, trombopenias familiares (MYH9). Adquiridas: anemia aplásica, síndrome mielodisplásico, supresión medular por drogas, infecciones víricas (HIV, parvovirus, VEB), quimioterapia, radioterapia, déficit de B12/folato ↓ No palpable
Trombocitopénicas — infiltración medular Ocupación de la médula Leucemia, cáncer metastásico, histiocitosis, osteopetrosis, mielofibrosis, síndromes hemofagocíticos, enfermedades de depósito (Gaucher, Niemann-Pick) ↓ (suele haber otras citopenias) No palpable
Trombocitopénicas — aumento de destrucción Consumo o destrucción periférica Congénitas: Wiskott-Aldrich, von Willebrand 2b, microangiopatías trombóticas hereditarias, s. de Kasabach-Merritt. Adquiridas: PTI, drogas (heparina, sulfamidas, cloroquina), sepsis y CID, infecciones, microangiopatías trombóticas (SUH, PTT) ↓ No palpable
Trombocitopénicas — secuestro Atrapamiento esplénico (hiperesplenismo) Infecciones (CMV, VEB, malaria, leishmania), enfermedades inflamatorias (LES), hipertensión portal, enfermedades de depósito, anemias hemolíticas (drepanocitosis), granulomatosis, histiocitosis, síndromes linfoproliferativos, leucemias ↓ (a menudo con anemia y leucopenia) No palpable
Trombocitopáticas Número normal, función alterada Congénitas: Bernard-Soulier (GP Ib-IX-V, adhesión), Glanzmann (GP IIb-IIIa, agregación), defectos de gránulos. Adquiridas: uremia, hepatopatías, AAS y AINE, ISRS Normales No palpable
Vasculares / no trombocitopénicas Daño o fragilidad de la pared del vaso Vasculitis por IgA (Schönlein-Henoch), otras vasculitis leucocitoclásticas, infecciosas (meningococemia, sepsis), escorbuto (déficit de vitamina C), Ehlers-Danlos, púrpura por corticoides, púrpuras mecánicas y traumáticas, dermatosis purpúricas pigmentarias Normales Palpable si hay vasculitis

(Tabla construida sobre Pediatría Integral 2021, Tabla I, p.2; Balcells, Cap. 29, pp.770-771; Farreras, Cuadro 166-1, Cap. 166, p.1397)

3.2 Púrpuras trombocitopénicas — los umbrales que hay que saber

  • La cifra normal es > 150.000/µL, pero las manifestaciones de sangrado anormal no aparecen hasta que descienden por debajo de 30.000/µL, salvo que medie traumatismo o cirugía (Pediatría Integral 2021, p.2).
  • Farreras, en adultos, matiza: puede aparecer púrpura por debajo de 50.000/mm³, aunque la mayoría no tiene petequias hasta que la cifra baja de 20.000/mm³ (Farreras, Cap. 166, pp.1397-1398) (fuente de adulto).
  • La regla de oro para orientar el mecanismo: cuando la trombocitopenia es periférica, la médula responde produciendo plaquetas jóvenes, que son más funcionales. Por eso la presencia de púrpura o sangrado con cifras relativamente altas (> 30.000-50.000/µL) debe hacer sospechar un origen central y/o una alteración de la función plaquetaria (Pediatría Integral 2021, p.2). Es decir: plaquetas bajas y poco sangrado = periférico; plaquetas no tan bajas y mucho sangrado = central o trombopatía.
  • Antes de aceptar una trombocitopenia hay que descartar la seudotrombocitopenia por aglutinación inducida por EDTA (0,3 % de los pacientes): se repite el hemograma con citrato y se revisa el frotis (Balcells, Cap. 29, p.770; Harrison Manual, Cap. 64, p.295).

3.3 Púrpuras trombocitopáticas

Son aquellas en las que las plaquetas son cualitativamente deficientes y, aunque sean normales en número, dan síntomas hemorrágicos (Balcells, Cap. 29, p.771). Se sospechan por un tiempo de sangría prolongado con recuento plaquetario normal (Harrison Manual, Cap. 64, p.296).

Las adquiridas son mucho más frecuentes que las congénitas: la uremia y las hepatopatías son los procesos que con mayor frecuencia inducen trombopatía, y entre las medicamentosas destaca por su frecuencia la inhibición irreversible de la ciclooxigenasa por el AAS, además de los ISRS (Balcells, Cap. 29, p.771) (fuente de adulto).

3.4 Púrpuras vasculares

Con recuento plaquetario y coagulación normales. Dos que hay que tener en la cabeza en un chico:

  • Escorbuto: el déficit de vitamina C debilita el tejido de soporte de los vasos de la dermis; facilita hematomas y produce, sobre todo en miembros inferiores, lesiones petequiales alrededor de los folículos, con hiperqueratosis folicular y "pelos en sacacorchos" (Farreras, Cap. 166, p.1398) (fuente de adulto — no hay descripción pediátrica en el material).
  • Infecciosas: la meningococemia y otras sepsis, desarrolladas en el punto 4.4.

4. Enfoque diagnóstico del niño con púrpura

El artículo de cátedra ordena el proceso en su Algoritmo 1 (Pediatría Integral 2021, p.10), que conviene reproducir mentalmente en este orden: estabilizar → historia y examen físico → hemograma con frotis + TP y KPTT → ramificar.

4.1 Anamnesis

Las preguntas del algoritmo, textualmente (Pediatría Integral 2021, p.10):

  • ¿Vacunas recientes? ¿Infecciones previas? (la PTI suele seguir a una virosis o a una vacunación)
  • ¿Familiares con trombopenia? (trombopenias heredadas)
  • ¿Antecedentes personales o familiares de hemorragia mucosa?
  • ¿Hemartrosis? (orienta a coagulopatía plasmática, no a púrpura)
  • ¿Sangrado excesivo tras cirugía o extracción dental?
  • ¿Distribución de la púrpura? (declive y simétrica → vasculitis por IgA)

A eso se suman los antecedentes personales: transfusiones previas, drogas, actividad sexual, inmunizaciones (Pediatría Integral 2021, p.4).

De la semiología general conviene rescatar dos ejes más (Argente-Álvarez, p.1360) (fuente de adulto):

  1. Buscar activamente manifestaciones de sangrado mayor: cefalea, síntomas de foco neurológico, alteraciones visuales agudas, hemoptisis, hematemesis o melena, ortostatismo e hipotensión arterial.
  2. Datar el cuadro: agudos (< 1 mes), subagudos (1 a 6 meses) y crónicos, incluidos los congénitos. Y en la historia familiar, buscar el patrón de herencia: ligado al sexo (hemofilias), autosómico recesivo (Glanzmann), autosómico dominante (von Willebrand tipo I).

4.2 Examen físico

El principio rector de la PTI es que el examen físico debe ser normal salvo por las manifestaciones hemorrágicas (Pediatría Integral 2021, p.4). Todo lo que se salga de eso es una pista de otra cosa.

Qué registrar (Argente-Álvarez, p.1359-1360):

  • Petequias: localización y si son palpables o no.
  • Equimosis: número y tamaño.
  • Hematomas superficiales y profundos.
  • Signos de sangrado mayor: hipovolemia (taquicardia, hipotensión, ortostatismo), foco neurológico.

Y buscar dirigidamente lo que no debería estar: adenopatías, hepatoesplenomegalia, dolor óseo, palidez. En el caso clínico del artículo, el dato que apoya la PTI es justamente que "no presenta adenopatías periféricas ni hepatoesplenomegalia" (Pediatría Integral 2021, p.11). A la inversa: la presencia de esplenomegalia obliga a descartar infecciones (VEB, CMV), inmunodeficiencias (síndrome linfoproliferativo autoinmune o ALPS), enfermedades malignas o de depósito (Gaucher) (Pediatría Integral 2021, p.4).

4.3 Estudios de primera línea

Del algoritmo: hemograma con frotis, TP y KPTT (Pediatría Integral 2021, p.10). Con eso solo ya se separan los grandes grupos:

Resultado Hacia dónde va
Fiebre y/o mal estado general (antes de cualquier otra cosa) Sepsis y CID → estabilizar
Trombocitopenia + anemia u otras citopenias Infiltración de médula ósea, fallo medular, secuestro esplénico
Trombocitopenia + esquistocitos en el frotis PTT, SUH
Trombocitopenia aislada, frotis por lo demás normal Trombopenia inmune, trombocitopenia familiar, infecciones o drogas, secuestro esplénico
Plaquetas normales + TP y/o KPTT prolongados Enf. de von Willebrand, déficits de factores, anticoagulantes circulantes, enfermedad hepática, déficit de vitamina K
Plaquetas normales + TP y KPTT normales Trauma o abuso, vasculitis, otras púrpuras vasculares (déficit de vitamina C, Ehlers-Danlos, dermatosis purpúrica pigmentaria), enf. de von Willebrand, disfunción plaquetaria

(Pediatría Integral 2021, Algoritmo 1, p.10)

Si la orientación es hacia una trombocitopenia inmune, el panel inicial recomendado es: hemograma, reticulocitos y frotis (para descartar células malignas y ver morfología plaquetaria), inmunoglobulinas (descartar inmunodeficiencias), grupo sanguíneo y test de Coombs directo (descartar síndrome de Evans), serologías virales (CMV, VEB, parvovirus B19, VHS), bioquímica básica, estudio de coagulación, test de embarazo en adolescentes con actividad sexual y orina elemental (Pediatría Integral 2021, p.4).

4.4 Cómo distinguir la púrpura banal de la urgencia

Ésta es la parte que se pregunta y la que salva vidas.

Bandera roja Qué hay que pensar Qué se hace
Púrpura + fiebre + mal estado general Meningococemia / sepsis con CID "Un paciente con fiebre y exantema petequial tiene meningococemia hasta que se demuestre lo contrario, por lo que requiere hospitalización y antibióticos intravenosos" (Meneghello, Cap. 291, p.1653)
Púrpura + otras citopenias + organomegalias / adenopatías / dolor óseo Leucemia, infiltración medular, fallo medular Descartar patología medular; el hemograma con macrocitosis eritrocitaria, otras citopenias o alteraciones del frotis obliga a estudio de médula ósea (Pediatría Integral 2021, p.4)
Púrpura + anemia hemolítica + insuficiencia renal + esquistocitos SUH (y PTT) Frotis, función renal, LDH (Meneghello, Cap. 291, p.1653)
Necrosis cutánea rápidamente progresiva, ampollas hemorrágicas, shock Púrpura fulminante Soporte hemodinámico y respiratorio + ATB iv; mortalidad 18-40 % pese al tratamiento (Meneghello, Cap. 291, p.1653)

Las cinco variables que predicen meningococemia (Meneghello, Cap. 291, p.1653) — vale la pena memorizarlas:

  1. Hemorragias en la piel características de la enfermedad meningocócica.
  2. Distribución universal del exantema cutáneo.
  3. Una o más lesiones con diámetro máximo ≥ 2 mm (púrpura).
  4. Mal estado general.
  5. Rigidez de nuca.

Y el contrapunto tranquilizador ya citado: petequias confinadas por encima de la línea intermamilar (territorio de la cava superior), niño que no luce enfermo, laboratorio normal y PCR < 6 → improbable meningococemia (Meneghello, Cap. 291, p.1653).

4.5 Criterio de derivación

Desde atención primaria: se debe derivar a cualquier niño con púrpura y trombopenia. En cambio, una vasculitis por IgA puede seguirse en primaria si hay afectación cutánea típica sin otras manifestaciones (o con clínica gastrointestinal o articular leve), tensión arterial normal y analítica de orina y de sangre normales (Pediatría Integral 2021, p.9).


5. Púrpura trombocitopénica inmune (PTI)

5.1 Definición y nomenclatura actual

La trombocitopenia inmune (se mantiene el acrónimo PTI por su difusión) es un trastorno autoinmune adquirido, benigno, caracterizado por trombopenia < 100.000 plaquetas/µL según el consenso internacional de 2009, producido principalmente por destrucción de plaquetas (Pediatría Integral 2021, p.2). Se presenta típicamente como un cuadro agudo de púrpura mucocutánea o sangrado menor en un niño sano, con trombopenia y sin otras alteraciones clínicas o analíticas (Pediatría Integral 2021, p.2).

Por qué cambió el nombre: un tercio de los pacientes no muestra clínica hemorrágica alguna; por eso en 2009 se retiró la denominación de "púrpura trombocitopénica" (Pediatría Integral 2021, p.2).

Clasificación por tiempo de evolución (Pediatría Integral 2021, pp.2-3) — esto se pregunta:

Categoría Definición
PTI de reciente diagnóstico < 3 meses desde el diagnóstico
PTI persistente De 3 a 12 meses desde el diagnóstico
PTI crónica > 12 meses desde el diagnóstico
PTI primaria No se conoce la causa. Es un diagnóstico de exclusión
PTI secundaria Aparece en el curso de infecciones, enfermedades autoinmunes, enfermedades malignas o inmunodeficiencias
PTI refractaria En el esplenectomizado, cuando persiste el riesgo o la clínica hemorrágica pese al tratamiento. En niños y adolescentes se intenta evitar la esplenectomía, por lo que algunos autores proponen llamar refractaria a la que tiene clínica y/o riesgo de sangrado pese al tratamiento en ausencia de esplenectomía

Nota histórica útil: Meneghello todavía define la PTI crónica como la persistencia de recuentos < 100.000/mm³ durante más de 6 meses, pero señala expresamente que muchos pacientes se recuperan entre los 6 y los 18 meses y que un período de al menos 12 meses es mejor criterio (Meneghello, Cap. 291, p.1651). La nomenclatura de 2009 recogió esa evidencia.

5.2 Epidemiología

  • Incidencia: unos 5 casos/100.000 personas/año en edad pediátrica (Pediatría Integral 2021, p.3). Meneghello da 2 a 5 casos/100.000 en menores de 15 años previamente sanos (Meneghello, Cap. 291, p.1648).
  • Edad: pico entre los 2 y 5 años (Pediatría Integral 2021, p.3); Meneghello sitúa la mayor frecuencia entre los 4 y 6 años, aunque un estudio multicéntrico argentino sobre 1.418 niños mostró el pico a los 2 años, con predominio del sexo masculino (Meneghello, Cap. 291, p.1648).
  • Sexo: ligero predominio en varones, salvo en adolescentes, donde predomina el sexo femenino (Pediatría Integral 2021, p.3).
  • Antecedente: alrededor del 60 % refiere historia de infección previa o vacunación (Pediatría Integral 2021, p.3). Robbins lo ubica 1-2 semanas después de una virosis autolimitada (Robbins, Cap. 14, p.679). Meneghello agrega la ventana de la triple viral: la PTI puede aparecer 4 a 6 semanas después de la vacuna, y aclara que la incidencia de PTI asociada a la vacunación es diez veces menor que la asociada a la enfermedad contra la que se vacuna (Meneghello, Cap. 291, p.1648) — argumento fuerte para responderle a una familia.
  • Estacionalidad: mayor incidencia en invierno y otoño, menor en verano (Meneghello, Cap. 291, p.1648).

5.3 Fisiopatología

El desencadenante suele ser desconocido, pero muchas veces son infecciones o vacunaciones que, por mimetismo con las plaquetas, dan origen a una respuesta inmune antiplaquetaria que puede mantenerse una vez resuelta la infección (Pediatría Integral 2021, p.3). Sobre una base de susceptibilidad genética, el factor principal es la pérdida de tolerancia frente a los antígenos plaquetarios de membrana (Pediatría Integral 2021, p.3).

Mecanismos, en orden (Pediatría Integral 2021, p.3):

  1. Autoanticuerpos IgG (presentes en el 60 % de los pacientes) contra las glucoproteínas de la membrana plaquetaria y de los megacariocitos, especialmente frente a la GP IIb/IIIa. Los fragmentos Fc de esos anticuerpos son reconocidos por los macrófagos, que fagocitan la plaqueta sobre todo en el bazo.
  2. Los megacariocitos dañados aumentan su apoptosis: se altera también la producción de plaquetas.
  3. Destrucción de plaquetas y megacariocitos por linfocitos T citotóxicos autorreactivos.
  4. Posible destrucción plaquetaria en el hígado en algunos casos.
  5. Niveles de trombopoyetina (TPO) inapropiadamente bajos — es la base racional de los agonistas del receptor de TPO.
  6. Alteración de los mecanismos de regulación inmune (T reguladoras, linfocitos B, células dendríticas).

Farreras lo sintetiza: la trombocitopenia se debe a la eliminación prematura de las plaquetas cubiertas de autoanticuerpos por el sistema mononuclear fagocítico, sobre todo en el bazo, aunque también en hígado y médula; hay buena relación entre la cantidad de IgG adherida a la plaqueta y la vida media plaquetaria (Farreras, Cap. 217, p.1839) (fuente de adulto). Y Balcells añade el correlato medular: en la PTI hay pocos cambios morfológicos en la médula, aunque es posible ver hiperplasia megacariocítica como mecanismo compensador (Balcells, Cap. 29, p.770).

Consecuencia práctica de todo esto: el bazo es a la vez el sitio de producción de anticuerpos y de destrucción de plaquetas; de ahí que la esplenectomía funcione, y que la IGIV —que bloquea los receptores Fc de los macrófagos— actúe rápido.

5.4 Clínica

  • En más del 50 % el comienzo es agudo, con sangrado mucocutáneo (petequias, equimosis, epistaxis, sangrado gingival, ampollas hemorrágicas en labios) y plaquetas < 20.000/µL; la mayoría tiene exclusivamente sangrado cutáneo (Pediatría Integral 2021, p.3).
  • Hasta en el 20 % hay sangrado más grave —epistaxis, sangrado gastrointestinal o genitourinario, especialmente menorragias— que requiere tratamiento médico y/o transfusión (Pediatría Integral 2021, p.3).
  • La peor complicación es la hemorragia del sistema nervioso central, pero en edad pediátrica ocurre en menos del 1 %; cuando aparece, la gran mayoría lo hace en la primera semana del diagnóstico, 15 % entre los 3 y 12 meses y 15 % después (Pediatría Integral 2021, p.3). Meneghello la cifra en menos de 1:1.000 (Meneghello, Cap. 291, p.1651).
  • En el adolescente el comienzo es a veces indolente, sin sangrado, con plaquetas > 50.000/µL y mayor riesgo de cronificación que en menores de 10 años (Pediatría Integral 2021, p.3).
  • No hay correlación exacta entre la cifra de plaquetas y el riesgo de sangrado, aunque éste es mayor con < 10.000/µL; hay pacientes con ese grado de trombopenia que apenas sangran (Pediatría Integral 2021, p.3).
  • Un número significativo de pacientes refiere fatiga (cansancio, debilidad) que afecta su calidad de vida (Pediatría Integral 2021, pp.3-4) — dato moderno, se suele olvidar.

5.5 Diagnóstico: es de exclusión

"El diagnóstico es por exclusión, descartando otras patologías por anamnesis, exploración física rigurosa y pruebas básicas de laboratorio" (Pediatría Integral 2021, p.4). Robbins coincide: el diagnóstico "es de exclusión y puede establecerse sólo después de haber excluido otras causas de trombocitopenia" (Robbins, Cap. 14, p.678).

Hallazgos que APOYAN el diagnóstico:

Hallazgo Fuente
Trombopenia aislada con el resto del hemograma normal (Pediatría Integral 2021, p.4)
Recuento bajo de plaquetas + megacariocitos normales o aumentados en médula + plaquetas grandes en sangre periférica (evidencia de destrucción acelerada) (Robbins, Cap. 14, p.678)
TP y KPTT normales (Robbins, Cap. 14, p.678)
Examen físico normal salvo las manifestaciones hemorrágicas (Pediatría Integral 2021, p.4)
Remisión clínica y buena respuesta inmediata a los tratamientos de primera línea (Pediatría Integral 2021, p.4)

Hallazgos que OBLIGAN a buscar otra cosa:

Hallazgo Qué sugiere
Macrocitosis eritrocitaria, otras citopenias, alteraciones en el frotis Patología medular (leucemia, SMD, aplasia, anemia megaloblástica) (Pediatría Integral 2021, p.4)
Microplaquetas o plaquetas gigantes en el frotis Trombopenias congénitas (Wiskott-Aldrich, Bernard-Soulier, MYH9) (Pediatría Integral 2021, p.4)
Esplenomegalia Infecciones (VEB, CMV), ALPS, enfermedades malignas o de depósito (Pediatría Integral 2021, p.4)
Trombopenia aislada, estable, de larga evolución, que no responde al tratamiento habitual Trombopenia heredada (Pediatría Integral 2021, p.4)
Menor de 1 año Trombopenias congénitas o PTI secundaria a inmunodeficiencias (Pediatría Integral 2021, p.4)
Adolescente, sobre todo mujer Enfermedad autoinmune de base (LES) (Pediatría Integral 2021, p.4)
Coombs directo positivo con anemia hemolítica Síndrome de Evans; se asocia a curso más refractario y con frecuencia a ALPS (Meneghello, Cap. 291, p.1648)

Sobre los anticuerpos antiplaquetarios: "no parecen muy útiles, pues pueden ser positivos en casos de trombopenias inmunes y no inmunes y pueden dar falsos negativos" (Pediatría Integral 2021, p.4). Balcells precisa que son negativos en más del 20 % de los casos (Balcells, Cap. 29, p.770), y Robbins que adolecen de baja sensibilidad y especificidad y no resultan clínicamente útiles (Robbins, Cap. 14, p.678). Las tres fuentes coinciden: no se piden para diagnosticar PTI.

Punción/aspirado de médula ósea: cuándo sí y cuándo no

NO hace falta en el cuadro típico. El artículo es taxativo: "El aspirado medular sólo se recomienda de entrada en casos con clínica atípica" (Pediatría Integral 2021, p.4).

Sí está indicado:

  1. Clínica atípica de entrada (Pediatría Integral 2021, p.4).
  2. Casos refractarios, persistentes o crónicos, dentro de los estudios de segundo nivel para reafirmar el diagnóstico, junto con estudios de autoinmunidad, perfil tiroideo y anticuerpos antitiroideos, subpoblaciones linfocitarias, inmunoglobulinas y complemento, y descartar infección viral crónica (PCR para CMV, parvovirus B19) (Pediatría Integral 2021, p.4).
  3. Cuando el hemograma no es normal o hay que descartar patología medular (Pediatría Integral 2021, p.4).

En los casos crónicos, y especialmente en adolescentes de sexo femenino o con evolución tórpida, se recomienda repetir los estudios de inmunidad y autoinmunidad cuando aparezca clínica sugestiva o, al menos, una vez al año (Pediatría Integral 2021, p.4).

La conducta clásica de "hacer PAMO antes de dar corticoides para no enmascarar una leucemia" no figura como requisito en el material de cátedra ni en el protocolo SEHOP 2018 allí reproducido (conocimiento general). Lo que sí figura es que la clínica atípica manda la PAMO.

5.6 Diagnóstico diferencial

Además de lo anterior: formas congénitas, LES, infecciones, medicamentos, enfermedades de depósito e inmunodeficiencias (Tabla I) (Pediatría Integral 2021, p.4). En el algoritmo general, el diferencial inmediato de la trombopenia aislada es con PTT, SUH, infiltración medular, fallo medular y secuestro esplénico (Pediatría Integral 2021, p.10); el frotis con esquistocitos es el que separa las microangiopatías (Pediatría Integral 2021, p.10).

5.7 Tratamiento

El principio rector: se trata el sangrado, no el número. "El tratamiento se centra en el control de la clínica hemorrágica y no en la corrección de la cifra de plaquetas" (Pediatría Integral 2021, p.4). Farreras dice lo mismo en adultos: "Sólo deben tratarse los brotes hemorrágicos, y no la cifra de plaquetas" (Farreras, Cap. 217, p.1839) (fuente de adulto).

Observar vs. tratar (Pediatría Integral 2021, p.4 y Algoritmo 2, p.11):

Situación Conducta
Asintomático o sangrado cutáneo exclusivo, sin factores de riesgo Observación (primera opción). Valorar además entorno social, distancia al hospital y otros factores de riesgo
Sangrado cutáneo-mucoso (o factores de riesgo), PTI de reciente diagnóstico Prednisona en ciclo corto: 4 mg/kg/día los primeros 4 días + 2 mg/kg/día 3 días más. Control a las 72 h
Sangrado activo + plaquetas < 30.000/µL IGIV 0,8-1 g/kg/dosis (efecto más rápido), repetible a las 72 h según respuesta. Control a las 24 h
Sin respuesta y sangrado activo persistente Prednisona y/o 2.ª dosis de IGIV; luego Ig anti-D, bolos de corticoides o dexametasona oral
PTI persistente con plaquetas < 30.000/µL Corticoides y/o IGIV como primera línea en los episodios de sangrado, a la espera de la remisión
PTI crónica refractaria Análogos de la trombopoyetina; consultar con centro especializado

Definiciones operativas del algoritmo (Pediatría Integral 2021, p.11) — hay que saberlas de memoria:

  • Sangrado activo: epistaxis que precisa taponamiento, hematuria macroscópica, hemorragia digestiva macroscópica, menorragia, gingivorragia importante, o cualquier hemorragia con riesgo razonable de precisar transfusión de hematíes o que condicione daño orgánico grave.
  • Factores de riesgo hemorrágico: traumatismo craneoencefálico o politraumatismo previo; cirugía en los 10 días anteriores; antiagregantes hasta 7-10 días antes; anticoagulantes; diátesis hemorrágica (coagulopatía, vasculitis).

Las cuatro opciones de primera línea según Meneghello: 1) observación y consejo a la familia; 2) corticosteroides; 3) IGIV; 4) inmunoglobulina anti-D. Las tres farmacológicas acortan el período con recuentos < 20.000/µL en un 70 % de los tratados; la observación tarda más, pero al cabo de 5 a 19 días esos niños también recuperan recuentos > 20.000 (Meneghello, Cap. 291, p.1651). Hay consenso en observar al niño con más de 20.000 plaquetas/µL y hemorragia leve o ausente, y en tratar al que tiene hemorragia grave; la zona gris son los < 20.000 con hemorragia leve o moderada, donde no hay evidencia de que la terapia cambie el pronóstico y hay que individualizar según factores socioeconómicos, cercanía al centro, edad y consenso con la familia (Meneghello, Cap. 291, p.1651).

Dosis según Meneghello (Cap. 291, p.1651): esteroides 1-2 mg/kg (acción más lenta; con dosis más altas la recuperación es parecida a la de la IGIV); anti-D 25 µg/kg más lenta, 75 µg/kg igual de rápida que la IGIV.

Advertencia sobre la anti-D: se usa en pacientes Rh(D) positivos, pero puede causar hemólisis, en ocasiones fatal, y fallo renal (Farreras, Cap. 217, p.1839) (fuente de adulto).

Transfusión de plaquetas: debe reservarse para el sangrado activo con hemorragias graves y no usarse como profilaxis, porque yugula la hemorragia pero no logra aumentos mantenidos de la cifra (Farreras, Cap. 217, p.1840) (fuente de adulto). No figura entre las opciones del algoritmo SEHOP pediátrico (Pediatría Integral 2021, p.11).

Tratamientos adyuvantes (Pediatría Integral 2021, p.9):

  • Antifibrinolíticos (ácido tranexámico) en niños con clínica hemorrágica, siempre que no tengan hematuria, donde están contraindicados. El contenido de las ampollas iv puede administrarse por vía oral.
  • En adolescentes con menorragia, el tratamiento hormonal puede ser eficaz.

Qué evitar

Medida Fuente
Evitar AINE: ibuprofeno y aspirina (Pediatría Integral 2021, p.9)
Analgésico de elección: paracetamol o metamizol. Como antiinflamatorio, valorar ibuprofeno según la clínica hemorrágica o inhibidores selectivos de COX-2 (celecoxib) en > 14 años (Pediatría Integral 2021, p.9)
Restricción de la actividad física con riesgo de traumatismo siempre que las plaquetas estén < 30.000/µL (incluye deportes de contacto) (Pediatría Integral 2021, p.4)
Recordar el fundamento farmacológico: el AAS produce inhibición irreversible de la ciclooxigenasa, es decir, suma una trombopatía a la trombopenia (Balcells, Cap. 29, p.771)

La indicación de evitar las inyecciones intramusculares —conducta habitual en todo paciente con trombopenia grave— no aparece en ninguno de los textos recuperados. La incluyo como (conocimiento general), sin fuente en el material.

5.8 PTI crónica

En la PTI crónica la remisión espontánea es mucho más baja e impredecible, por lo que el tratamiento se decide no sólo por el riesgo de sangrado sino también por la calidad de vida, especialmente en el adolescente: hay que tener en cuenta su actividad física y su estilo de vida (Pediatría Integral 2021, p.4). Meneghello es coincidente: con plaquetas estables > 20.000/mm³ sin hemorragias moderadas o graves se puede observar, pero si el chico quiere hacer deporte la familia puede elegir tratar (Meneghello, Cap. 291, p.1651).

Opción Detalle
Agonistas del receptor de trombopoyetina (ar-TPO) Romiplostim y eltrombopag, aprobados en niños > 1 año con PTI crónica refractaria (eltrombopag si más de 6 meses de evolución). Eficacia a largo plazo del 40-50 %, disminuyendo la necesidad de esplenectomía. En algunos casos se ha podido suspender el tratamiento sin recaídas, sea por la evolución natural o porque los ar-TPO modularían la respuesta inmune (Pediatría Integral 2021, pp.4-5). Romiplostim es subcutáneo y eltrombopag oral; pueden asociarse a eventos trombóticos, sobre todo al inicio (Farreras, Cap. 217, p.1838) (fuente de adulto)
Rituximab (anti-CD20) y otros inmunosupresores (micofenolato de mofetilo) Ante fracaso de primera línea (prednisona, IGIV) o segunda línea (dexametasona, ar-TPO), en centros especializados (Pediatría Integral 2021, p.4)
Esplenectomía Resuelve el problema en el 65-70 % de los pacientes, pero aumenta el riesgo de sepsis fulminantes y de trombosis (Pediatría Integral 2021, p.4). Meneghello: considerarla en > 6 años y sobre todo en adolescentes, con ~90 % de respuesta, y profilaxis con penicilina más vacunas antineumocócica y anti-Haemophilus influenzae (Meneghello, Cap. 291, p.1652). Robbins: normaliza la cifra en cerca de dos terceras partes de los casos, con el consiguiente aumento del riesgo de sepsis bacteriana (Robbins, Cap. 14, p.678)

En la PTI crónica hay que reevaluar el diagnóstico: repetir estudios de inmunidad y autoinmunidad al menos una vez al año en casos crónicos, sobre todo en adolescentes mujeres o con evolución tórpida (Pediatría Integral 2021, p.4). Meneghello agrega el dato pronóstico: los pacientes con anticuerpos antinucleares o antitiroideos tienen mayor riesgo de PTI crónica y de desarrollar lupus u otras conectivopatías (Meneghello, Cap. 291, p.1651).

5.9 Pronóstico: la mayoría remite sola

  • El 71 % de los niños < 16 años remite espontáneamente a los 12 meses del diagnóstico, la mayoría en los primeros 6 meses; de los que persisten, un 20-25 % remite en los 6 meses siguientes (Pediatría Integral 2021, pp.4-5).
  • Los adolescentes de 10 a 16 años cronifican más: del 30-40 % según las series (Pediatría Integral 2021, p.5).
  • Después hay remisiones tardías: un 28 % adicional a los 24 meses, y aun más tarde la mayoría mejora clínicamente, alcanzando cifras > 30.000/µL de forma estable sin tratamiento, con remisiones completas en cerca del 50 % años después (Pediatría Integral 2021, p.5).
  • Meneghello, con criterio antiguo: en el 70-80 % de los casos la enfermedad es aguda y se resuelve espontáneamente en 6 meses (Meneghello, Cap. 291, p.1648).
  • De los que no se recuperan, un número significativo de pacientes acaba teniendo otra enfermedad de base, por lo que en el seguimiento es importante siempre reevaluar al paciente (Pediatría Integral 2021, p.5).

6. Vasculitis por IgA (púrpura de Schönlein-Henoch)

6.1 Definición

La vasculitis por IgA (VIgA) es la nueva denominación de la púrpura de Schönlein-Henoch. Es la vasculitis sistémica más frecuente de la infancia, caracterizada por el fenómeno de leucocitoclasia y el depósito de complejos inmunes de IgA1 en la pared de los pequeños vasos. Se manifiesta como púrpura cutánea no trombopénica, artralgias y artritis, dolor abdominal y afectación renal (Pediatría Integral 2021, p.5).

Está clasificada dentro de las vasculitis de vaso pequeño mediadas por inmunocomplejos en la nomenclatura de consenso de Chapel Hill 2012 (Farreras, Cap. 136, p.1157) (fuente de adulto).

La frase de Meneghello que resume el concepto: "Esta púrpura no es hemorrágica sino que es una vasculitis palpable" (Meneghello, Cap. 291, p.1653).

6.2 Epidemiología

  • Enfermedad predominantemente pediátrica, más frecuente entre los 3 y 15 años, con el 75-90 % de los casos en menores de 10 años (Pediatría Integral 2021, p.5).
  • Incidencia: 10-20 casos/100.000 niños menores de 17 años (Pediatría Integral 2021, p.5).
  • Sexo: distribución similar, con discreto predominio de varones 1,5:1 (Pediatría Integral 2021, p.5). Meneghello da 3:2 y edad media de 5 años (rango 0,5-15) (Meneghello, Cap. 291, p.1654).
  • Más frecuente en niños asiáticos y caucásicos (Pediatría Integral 2021, p.5).
  • Predomina en primavera, otoño e invierno, lo que hace probable la implicación de procesos infecciosos en su patogénesis (Pediatría Integral 2021, p.5).

6.3 Etiopatogenia

Es una vasculitis mediada inmunológicamente, resultado de la formación de complejos inmunes en respuesta a estímulos antigénicos en personas genéticamente susceptibles (Pediatría Integral 2021, p.5).

Desencadenantes infecciosos: el estreptococo beta hemolítico del grupo A se ha aislado hasta en el 36 % de los pacientes; también M. pneumoniae, Legionella, Yersinia, H. pylori, CMV, VEB, parvovirus B19 y virus varicela zóster (Pediatría Integral 2021, p.5).

Otros desencadenantes: vacunas (sarampión, rubéola, neumococo, hepatitis B) y fármacos (betalactámicos, macrólidos y AINE) (Pediatría Integral 2021, p.5).

Predisposición genética: mayor susceptibilidad con HLA-DRB1 y HLA-B*41:02; HLA-B35 y DQA1 se relacionan con el riesgo de nefritis (Pediatría Integral 2021, p.5).

El mecanismo: depósito de inmunocomplejos caracterizados por la presencia de IgA1 polimérica en los capilares dérmicos, gastrointestinales y glomerulares; hay niveles séricos elevados de IgA1, complejos que contienen IgA1, IgA-ANCA e IgA-FR. En los pacientes con nefritis se detectan además inmunocomplejos circulantes IgA1-IgG de gran masa molecular y niveles algo más elevados de IgA1 con defecto de galactosa (Gd-IgA1) (Pediatría Integral 2021, p.5). Están implicadas citoquinas proinflamatorias: IL-2, IL-6, IL-8, VEGF y TNF-alfa (Pediatría Integral 2021, p.5).

Meneghello lo resume en una línea: vasculitis con daño microvascular y depósitos de IgA en el endotelio de los capilares de la piel, el riñón y el intestino (Meneghello, Cap. 291, p.1654) — que explica exactamente los tres territorios clínicos de la enfermedad.

6.4 Criterios de clasificación EULAR/PRINTO/PRES (Consenso de Ankara, 2008)

El diagnóstico es clínico y se basa en estos criterios (Pediatría Integral 2021, Tabla III, p.6):

Criterio Definición
OBLIGATORIO Púrpura Púrpura (frecuentemente palpable) o petequias de predominio en miembros inferiores, sin trombopenia. Si la púrpura tiene distribución atípica, se requiere la demostración de depósito de IgA en una biopsia
+ al menos 1 de 4 1. Dolor abdominal Dolor abdominal cólico difuso de comienzo agudo. Puede acompañarse de invaginación y/o sangrado gastrointestinal
2. Histopatología Vasculitis leucocitoclástica con depósito predominante de IgA, o glomerulonefritis proliferativa con depósito predominante de IgA
3. Artritis o artralgias Artritis de inicio agudo (tumefacción o dolor articular con limitación de la movilidad) y/o artralgia de inicio agudo (dolor articular sin tumefacción ni limitación)
4. Afectación renal Proteinuria > 0,3 g/24 h o cociente albúmina/creatinina en orina > 30 mmol/mg en muestra matutina. Hematuria o cilindros hemáticos: > 5 hematíes/campo, cilindros de glóbulos rojos en el sedimento o > 2+ en tira reactiva

Los dos detalles que se preguntan: que la púrpura es obligatoria y que debe ser sin trombopenia (es lo que la separa de la PTI en la mesa de examen y en la guardia).

6.5 Clínica por aparato

Cutánea (el signo cardinal). La lesión característica es la púrpura palpable, signo de presentación en el 75 % de los pacientes; va desde petequias hasta grandes equimosis que pueden convertirse en lesiones necróticas. Aparecen de forma simétrica en zonas declives: miembros inferiores y nalgas, pudiendo encontrarse hasta en un tercio de los pacientes en extremidades superiores, tronco y cara. Las lesiones son inicialmente eritematosas y progresivamente cambian a violáceo y marrón. Mejoran con el reposo. Pueden acompañarse de edema subcutáneo en cuero cabelludo, cara, dorso de manos y pies, periné y escroto (Pediatría Integral 2021, pp.5-6). Meneghello: en el 50 % de los niños la púrpura se distribuye en la cara posterior de los miembros inferiores y los glúteos, y el otro 50 % presenta un exantema más diseminado (Meneghello, Cap. 291, p.1654).

Articular. La artritis o las artralgias son el primer síntoma en el 15-20 %, y hasta el 80 % presenta algún grado de afectación articular. La inflamación es periarticular, dolorosa, sin eritema ni calor pero con limitación, y afecta con mayor frecuencia a las grandes articulaciones de los miembros inferiores (rodillas y tobillos). Es oligoarticular, transitoria y se resuelve en pocos días sin dejar deformidad (Pediatría Integral 2021, p.6).

Digestiva. Se describe en el 50-75 % de los niños y es el primer síntoma en el 14-36 %. Se produce por edema y hemorragia secundarios a la vasculitis de la pared intestinal. El síntoma más frecuente es el dolor abdominal cólico. La invaginación es la complicación más frecuente (Pediatría Integral 2021, p.6) — Meneghello la cuantifica en el 4 % de los pacientes, y señala que dos tercios de los que tienen dolor abdominal presentan hematemesis y melena (Meneghello, Cap. 291, p.1654). Otras: hemorragia digestiva, úlceras, perforaciones, pancreatitis aguda, afectación hepatobiliar y enteropatía perdedora de proteínas (Pediatría Integral 2021, p.6).

Renal — la que define el pronóstico. Se produce en el 20-50 % de los pacientes y es el factor pronóstico más importante de la enfermedad. Las manifestaciones varían entre hematuria microscópica o macroscópica, proteinuria, síndrome nefrótico/nefrítico, hipertensión arterial y fracaso renal. Raramente preceden a la púrpura; suelen desarrollarse durante el primer mes en el 75-80 % de los pacientes y en los primeros 6 meses en el 97-100 %, aunque se ha descrito algún caso años después. La intensidad de los síntomas renales al inicio determina la gravedad de las lesiones glomerulares (Pediatría Integral 2021, p.6).

Cifras de fuente de adulto, para contraste: Farreras habla de afección renal superior al 50 %, y señala que si se hacen análisis de orina en la fase aguda la prevalencia de nefritis podría alcanzar el 80 %; entre los que tienen lesión renal, proteinuria en el 70 %, hematuria en el 60 %, síndrome nefrótico en el 40 % e insuficiencia renal progresiva en el 25 % (Farreras, Sección VI, p.951) (fuente de adulto).

Escrotal / urológica. Edema subcutáneo escrotal y perineal (Pediatría Integral 2021, pp.5-6); entre las manifestaciones menos frecuentes, orquitis, epididimitis y torsión testicular (Pediatría Integral 2021, p.6). Ante un escroto agudo hay que hacer ecografía escrotal para descartar torsión (Pediatría Integral 2021, p.7) — el edema vasculítico puede simularla, pero no se asume sin imagen.

Otras, mucho menos frecuentes: neurológicas (cefalea, convulsiones, encefalopatía, hemorragias, neuropatía periférica), pulmonares (hemorragia alveolar difusa, neumonía intersticial, fibrosis) y, raramente, miositis, carditis, uveítis anterior y fenómenos de trombosis arteriovenosa (Pediatría Integral 2021, p.6).

6.6 Diagnóstico

Es clínico (Pediatría Integral 2021, p.6). No existen estudios de laboratorio específicos; los estudios van encaminados a descartar otras patologías y a conocer la afectación orgánica (Pediatría Integral 2021, p.6).

Estudio inicial (Pediatría Integral 2021, p.6): hemograma, coagulación, VSG, PCR, perfil renal, hepático y óseo, análisis de orina y sangre oculta en heces. Si se identifica proteinuria, índice proteína/creatinina en orina de la mañana. Si el diagnóstico es dudoso, añadir perfil autoinmune completo: ANA, anti-DNAds, ANCA, inmunoglobulinas, C3 y C4.

Qué se encuentra (Pediatría Integral 2021, p.6):

  • Puede haber anemia, leucocitosis, aumento de VSG y PCR y, a veces, función renal y/o hepática alteradas.
  • El recuento de leucocitos es un factor de riesgo importante de participación de órganos internos; la trombocitosis se asocia con enfermedad más grave, y hay correlación positiva entre PCR y gravedad.
  • El estudio de coagulación suele ser normal; puede haber disminución de la actividad del factor XIII (dato con valor pronóstico).
  • La IgA está elevada en la mitad de los pacientes y no se correlaciona con la severidad; pueden detectarse inmunocomplejos circulantes de IgA. El estudio inmunológico suele ser normal; en ocasiones C3 y C4 bajos.

Si se sospecha proceso infeccioso: hemocultivo, urocultivo, frotis faríngeo y radiografía de tórax (Pediatría Integral 2021, p.6).

Biopsias:

  • Cutánea, ante presentación atípica y dudas diagnósticas: muestra vasculitis leucocitoclástica de pequeños vasos con depósitos de complejos inmunes que contienen IgA, patognomónico de la enfermedad (Pediatría Integral 2021, p.6).
  • Renal, en afectación renal grave: proteinuria grave durante al menos 4 semanas; proteinuria moderada persistente durante al menos 3 meses; o deterioro de la función renal. Se puede encontrar desde proliferación mesangial leve hasta glomerulonefritis con formación de semilunas (Pediatría Integral 2021, p.6). Otras indicaciones enumeradas: síndrome nefrítico agudo/IRA, síndrome nefrótico o proteinuria en rango nefrótico durante 4-6 semanas, proteinuria persistente y afectación del filtrado glomerular (Pediatría Integral 2021, p.7). En la inmunofluorescencia, depósitos granulares de IgA y fibrina, difusos y de localización preferentemente mesangial (Farreras, Sección VI, p.951) (fuente de adulto).

Ecografía abdominal: puede mostrar engrosamiento de las paredes del intestino delgado y grueso y ayuda a descartar invaginación intestinal (Pediatría Integral 2021, pp.6-7).

6.7 Diagnóstico diferencial

(Pediatría Integral 2021, p.7)

Según la presentación Con qué
Cutánea atípica Otras vasculitis: granulomatosis con poliangeítis, poliangeítis microscópica, vasculitis asociada a conectivopatías, por hipersensibilidad o crioglobulinémica. Edema agudo hemorrágico del lactante (síndrome de Finkelstein-Seidlmayer), por la similitud de las lesiones
Predominio cutáneo en general Trombopenia inmune, CID, malos tratos, reacciones de hipersensibilidad
Abdominal Otras causas de abdomen agudo: apendicitis, invaginación
Renal Glomerulonefritis postestreptocócica, nefritis lúpica, síndrome hemolítico urémico

6.8 Tratamiento

La mayoría se recupera espontáneamente, así que el tratamiento es sintomático: reposo y analgesia, y siempre que se pueda, manejo ambulatorio (Pediatría Integral 2021, p.8).

Criterios de ingreso (Pediatría Integral 2021, p.8): dolor abdominal grave, hemorragia gastrointestinal, artralgia grave con limitación a la deambulación, afectación renal con hipertensión, síndrome nefrótico o insuficiencia renal, y afectación del estado mental.

Manifestación Tratamiento
Cutánea El reposo disminuye la aparición de nuevas lesiones. En lesiones bullosas los corticoides pueden ser eficaces. Para la enfermedad crónica cutánea y articular se usan aspirina y colchicina (Pediatría Integral 2021, p.8)
Articular Normalmente responde a AINE o paracetamol. Un ensayo aleatorizado de prednisolona oral frente a placebo mostró mejoría muy leve de la severidad y tendencia a menor duración del dolor, pero no significativa (Pediatría Integral 2021, p.8)
Gastrointestinal El dolor abdominal suele resolverse en pocos días sin tratamiento. Prednisolona 1-2 mg/kg se puede considerar en dolor abdominal moderado-grave, una vez descartada la invaginación. En vasculitis grave se ha descrito respuesta a gammaglobulina, pulsos de metilprednisolona y plasmaféresis (Pediatría Integral 2021, p.8)
Renal IECA o ARA II para prevenir la lesión glomerular en niños con proteinuria persistente (> 3 meses), independientemente de que estén recibiendo prednisolona u otro inmunosupresor. Corticoides ± inmunosupresores según la gravedad de la nefritis (consenso SHARE 2019) (Pediatría Integral 2021, p.8)
Complicaciones raras Corticoides también en orquitis, hemorragia pulmonar, vasculitis cerebral u otras manifestaciones graves que comprometan la función orgánica o la vida (Pediatría Integral 2021, p.8)

Tratamiento de la nefritis según gravedad (consenso SHARE) (Pediatría Integral 2021, Fig. 3, p.8):

Gravedad Definición (Tabla IV, p.7) Tratamiento
Leve Filtrado glomerular normal + proteinuria leve o moderada Seguimiento. Considerar IECA si la proteinuria es persistente. Ciclofosfamida o ciclosporina oral no están indicadas de rutina
Moderada < 50 % de semilunas en la biopsia + afectación del FG (< 80 ml/min/1,73 m²) o proteinuria grave persistente 1.ª línea: prednisolona oral y/o pulsos de metilprednisolona. 2.ª línea: azatioprina o micofenolato + corticoides
Grave > 50 % de semilunas + afectación del FG o proteinuria grave persistente 1.ª línea: ciclofosfamida iv con pulsos de metilprednisolona y prednisolona oral. 2.ª línea: azatioprina, micofenolato

Definición de proteinuria persistente (índice proteínas/creatinina en orina) (Pediatría Integral 2021, Tabla IV, p.7): > 250 mg/mmol durante 4 semanas, > 100 mg/mmol durante 3 meses, o > 50 mg/mmol durante 6 meses.

Los límites de los corticoides. Es el punto que hay que tener claro: los corticoides alivian el dolor abdominal y son útiles en la nefritis moderada-grave, pero el ensayo controlado en las manifestaciones articulares no mostró beneficio significativo (Pediatría Integral 2021, p.8) y Farreras señala que no previenen las recidivas (Farreras, Sección XIV, p.1836) (fuente de adulto). Meneghello sostiene la misma línea: el tratamiento es sintomático, aunque los esteroides pueden acortar el período de síntomas, sobre todo los abdominales (Meneghello, Cap. 291, p.1654). No se dan de rutina.

6.9 Seguimiento — por qué se controla orina y TA durante meses

Ésta es la conducta que define al buen pediatra en esta enfermedad: el chico se ve bien, la púrpura desapareció, y el riñón puede fallar meses después. "El tiempo en que se va a instaurar el daño renal es impredecible, pudiéndose desarrollar hasta años después" (Pediatría Integral 2021, p.9).

Esquema de controles (Pediatría Integral 2021, Fig. 2, p.7) — en cada visita: tensión arterial + tira reactiva en orina de micción única (y peso):

Período Frecuencia
Semanas 1 a 4 Revisión semanal
Semanas 5 a 12 Revisión quincenal
Meses 6 a 12 Revisión mensual
Si queda hematuria microscópica aislada Revisión anual
Sin afectación renal al final del período Alta

Interconsulta a nefrología si (Pediatría Integral 2021, p.7): hipertensión arterial; función renal anormal; hematuria macroscópica de más de 5 días; síndrome nefrótico (índice proteína/creatinina > 250 mg/mmol, albúmina plasmática < 25 g/L, edemas); síndrome nefrítico (hematuria, proteinuria, HTA, oliguria); o si persisten anomalías según los cortes de proteinuria persistente ya listados.

Duración mínima del seguimiento: 6 meses, e incluso algunos autores aconsejan alargarlo hasta los 12 meses del inicio de la enfermedad o de la última recaída (Pediatría Integral 2021, p.9).

Dato para el consejo a largo plazo: las mujeres con historia de vasculitis por IgA en la infancia tienen mayor riesgo de presentar proteinuria e hipertensión arterial durante el embarazo (Pediatría Integral 2021, p.9).

6.10 Pronóstico

  • Generalmente autolimitada: se resuelve en 2-6 semanas (Pediatría Integral 2021, p.8). Meneghello: la sintomatología desaparece espontáneamente en 1 a 6 semanas (Meneghello, Cap. 291, p.1654).
  • Hasta el 33 % tendrá recurrencias (entre 1 y 6 episodios) durante los 2-3 primeros meses; se han descrito recaídas más allá de los 18 meses, más probables en los niños con afectación renal. Los síntomas de las recaídas son similares al debut pero cada vez más leves y de menor duración (Pediatría Integral 2021, p.8).
  • Las manifestaciones digestivas condicionan la morbilidad en fases iniciales; la afectación renal es el principal factor pronóstico a largo plazo (Pediatría Integral 2021, p.8).
  • El riesgo de nefritis es mayor por encima de los 10 años (Pediatría Integral 2021, p.8) — contraintuitivo, y por eso mismo es material de examen: no es mayor cuanto menor es el niño.
  • Factores de mal pronóstico (Pediatría Integral 2021, p.8): síndrome nefrítico/nefrótico, disminución de la actividad del factor XIII, HTA, fallo renal al inicio del proceso, y en la biopsia esclerosis glomerular, semilunas o afectación tubulointersticial.
  • Aunque haya recuperación inicial, hasta un 15 % puede desarrollar HTA, proteinuria o disminución del filtrado glomerular en el seguimiento a largo plazo. El riesgo de insuficiencia renal terminal es < 1 % (Pediatría Integral 2021, p.8).

7. Tabla comparativa final: PTI vs. vasculitis por IgA

Púrpura trombocitopénica inmune (PTI) Vasculitis por IgA (Schönlein-Henoch)
Mecanismo Autoinmune humoral y celular: autoanticuerpos IgG anti-GP IIb/IIIa (60 %) → fagocitosis esplénica mediada por Fc, más destrucción por linfocitos T citotóxicos, apoptosis megacariocitaria y TPO inapropiadamente baja (Pediatría Integral 2021, p.3) Vasculitis de pequeño vaso mediada por inmunocomplejos: depósito de IgA1 polimérica en capilares dérmicos, gastrointestinales y glomerulares, con leucocitoclasia (Pediatría Integral 2021, p.5)
Tipo de púrpura NO palpable, mucocutánea, generalizada; petequias, equimosis, ampollas hemorrágicas en labios (Pediatría Integral 2021, p.3) PALPABLE, simétrica, en zonas declives: miembros inferiores y nalgas; signo de presentación en el 75 % (Pediatría Integral 2021, p.5)
Plaquetas < 100.000/µL (por definición); clínica típica con < 20.000/µL (Pediatría Integral 2021, pp.2-3) Normales — la ausencia de trombopenia es criterio diagnóstico obligatorio (Pediatría Integral 2021, p.6). Puede haber trombocitosis, que se asocia a enfermedad más grave (p.6)
Coagulación TP y KPTT normales (Robbins, Cap. 14, p.678) Normal; puede haber descenso de la actividad del factor XIII (Pediatría Integral 2021, p.6)
Compromiso sistémico Ninguno. El examen físico debe ser normal salvo las manifestaciones hemorrágicas; adenopatías u organomegalias obligan a otro diagnóstico (Pediatría Integral 2021, p.4) Multiorgánico: articular (80 %), digestivo (50-75 %, invaginación como complicación más frecuente), renal (20-50 %), escrotal (Pediatría Integral 2021, p.6)
Diagnóstico De exclusión. Trombopenia aislada + hemograma y frotis por lo demás normales. PAMO sólo si clínica atípica o casos persistentes/refractarios (Pediatría Integral 2021, p.4) Clínico, por criterios EULAR/PRINTO/PRES (Ankara 2008): púrpura obligatoria + ≥ 1 de 4 (dolor abdominal, histopatología con IgA, artritis/artralgias, afectación renal) (Pediatría Integral 2021, p.6)
Tratamiento Se trata el sangrado, no el número. Observación si asintomático o sangrado cutáneo exclusivo; prednisona 4→2 mg/kg/día (7 días) si sangrado cutáneo-mucoso; IGIV 0,8-1 g/kg si sangrado activo; anti-D como alternativa. Crónica: ar-TPO (romiplostim, eltrombopag), rituximab, esplenectomía (Pediatría Integral 2021, pp.4-5 y 11) Sintomático: reposo y analgesia. AINE/paracetamol para lo articular; prednisolona 1-2 mg/kg si dolor abdominal moderado-grave tras descartar invaginación; IECA/ARA II si proteinuria persistente; corticoides ± inmunosupresores según gravedad de la nefritis (Pediatría Integral 2021, p.8)
Qué evitar AAS y AINE; actividad física con riesgo traumático si < 30.000/µL; antifibrinolíticos contraindicados si hay hematuria (Pediatría Integral 2021, pp.4 y 9) Corticoides de rutina (no previenen recidivas ni han demostrado beneficio significativo en lo articular) (Pediatría Integral 2021, p.8; Farreras, p.1836)
Seguimiento Reevaluar siempre; en crónicos, estudios de inmunidad y autoinmunidad al menos anuales (Pediatría Integral 2021, pp.4-5) TA + tira reactiva de orina: semanal (sem. 1-4), quincenal (sem. 5-12), mensual (6-12 meses). Mínimo 6 meses, idealmente 12 (Pediatría Integral 2021, pp.7 y 9)
Pronóstico Bueno: 71 % remite espontáneamente en 12 meses, la mayoría en los primeros 6. Adolescentes cronifican 30-40 %. Hemorragia del SNC < 1 % (Pediatría Integral 2021, pp.3-5) Excelente: resolución en 2-6 semanas; 33 % recurre. El riñón manda: hasta 15 % con HTA/proteinuria/caída del FG a largo plazo; IR terminal < 1 % (Pediatría Integral 2021, p.8)

8. Lo que quedó sin cobertura en el material

Declaración explícita de los vacíos, para no completarlos de memoria:

  1. Víbice: el término no aparece definido en ninguna fuente recuperada. Buscar en un texto de dermatología o en la semiología de Argente (capítulo de piel).
  2. Fisiología detallada de la hemostasia primaria: adhesión-activación-secreción-agregación paso a paso, papel antitrombótico del endotelio sano (prostaciclina, óxido nítrico, trombomodulina) y función del FvW como transportador del factor VIII. Sólo se pudo reconstruir por vía indirecta a partir de los defectos (Bernard-Soulier, Glanzmann) y con fuentes de adulto.
  3. RIN: no está definido en el material; sólo aparece como valor en el caso clínico del artículo (INR 1,05; VN 0,9-1,25) (Pediatría Integral 2021, p.11).
  4. Evitar inyecciones intramusculares en la PTI: no figura en ninguna de las fuentes; queda como conocimiento general sin respaldo en el material.
  5. Meningococemia: la información disponible viene del apartado de púrpura fulminante de Meneghello, no de un texto dedicado. No hay esquemas antibióticos ni de quimioprofilaxis de contactos en este material.
  6. Escorbuto en pediatría: sólo hay descripción de fuentes de adulto (Farreras, Harrison).
  7. Secuestro esplénico / hiperesplenismo y CID: aparecen listados como causas en la Tabla I y en el algoritmo, pero sin desarrollo pediátrico; el desarrollo de la CID (criterios diagnósticos, situaciones asociadas) sólo está en Farreras (Cap. 217, pp.1850-1851) (fuente de adulto).
  8. SUH: cubierto muy brevemente por Meneghello, que aclara que "una discusión con mayor detalle está más allá del propósito de este capítulo" (Meneghello, Cap. 291, p.1653). Si la UP lo exige, hay que buscarlo en el capítulo de nefrología.
  9. Dosis pediátrica de Ig anti-D en el protocolo SEHOP: el algoritmo la nombra pero no la dosifica; las dosis (25 vs. 75 µg/kg) provienen de Meneghello (Cap. 291, p.1651).


Bloque 4 — Oncología pediátrica

Nota sobre las fuentes de este bloque. El material recuperado para oncología pediátrica vino fuertemente contaminado con bibliografía de adulto (Harrison, Farreras, DeVita, Robbins). Se priorizaron las dos fuentes pediátricas disponibles: el PRONAP 2014, Módulo 1, Capítulo 2 — "Detección temprana del cáncer pediátrico" (Scopinaro y Cacciavillano, Instituto Nacional del Cáncer / Hospital Garrahan), que es material de cátedra y de referencia nacional argentina, y el Meneghello, Parte XIX Oncología (caps. 295 a 304). Cuando fue imprescindible recurrir a un texto de adulto o de patología general, se aclara con _(fuente de adulto)_. Los vacíos del material se señalan explícitamente donde corresponde.


1. Cáncer infantil — generalidades y epidemiología

1.1. Qué hace distinto al cáncer del niño

El cáncer infantil no es una versión pequeña del cáncer del adulto. Es un grupo de enfermedades de muy baja frecuencia, de características propias bien definidas, cada una con un nombre, un tratamiento y un pronóstico muy específico (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.3). Tres rasgos lo separan del cáncer del adulto:

a) La histología es embrionaria, no epitelial. Ciertas formas de cáncer son específicas del niño —los tumores embrionarios: retinoblastoma, nefroblastoma (tumor de Wilms), neuroblastoma, hepatoblastoma— y, a la inversa, la mayoría de los cánceres del adulto no existen en pediatría (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.3). Esto se refleja en el registro: los carcinomas y otros tumores epiteliales, que dominan la oncología del adulto, representan apenas el 1,6% de los casos pediátricos (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.4).

b) No se previene evitando factores de riesgo. Las causas determinantes del cáncer del adulto están claramente demostradas (tabaco, alcohol, tóxicos). En cambio, el rol de los factores predisponentes del cáncer infantil es muy difícil de establecer; en lo referente a factores medioambientales los datos son aún de difícil o imposible interpretación, y las evidencias en pediatría son muy escasas (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.7). La prevención primaria clásica —disminuir la exposición poblacional al tabaco o al alcohol— no tiene trascendencia en el cáncer infantil, porque esos factores necesitan una exposición larga y un intervalo prolongado de latencia entre exposición y enfermedad (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6).

c) Es potencialmente curable. Los resultados mejoraron significativamente en las últimas tres décadas y hoy es posible obtener la curación en cerca del 65% de los pacientes en nuestro país, con variaciones según el tipo de cáncer y la extensión inicial (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.3). Tres elementos explican estos resultados: la eficacia de la quimioterapia, el enfoque multidisciplinario y la participación mayoritaria dentro de protocolos nacionales o internacionales (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.3).

El cáncer en pediatría es una enfermedad potencialmente curable. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6)

1.2. Magnitud del problema en Argentina

Indicador Valor Fuente
Proporción del total de cánceres (todas las edades) 2-3% (PRONAP 2014, p.3)
Lugar como causa de muerte en <15 años Segunda causa, precedida sólo por los accidentes (PRONAP 2014, p.3 y p.41)
Primera causa de muerte por enfermedad en 5-15 años (DEIS 2010) Sí (PRONAP 2014, p.3)
Tasa de mortalidad (<15 años) 44 por millón (PRONAP 2014, p.3)
Muertes anuales por cáncer (<15 años) 450 a 480 niños y adolescentes (PRONAP 2014, p.3)
Tasa cruda de incidencia, ROHA 2000-2009 128 por millón de menores de 15 años (PRONAP 2014, p.3)
Casos nuevos anuales (<15 años) 1.200 a 1.300 (PRONAP 2014, p.3)
Curación actual en Argentina ~65% (PRONAP 2014, p.3)

Ojo con el error clásico: el cáncer es la segunda causa de muerte en menores de 15 años, no la primera. La primera son los accidentes (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.41).

1.3. El ROHA y la distribución por tipo tumoral

El Registro Oncopediátrico Hospitalario Argentino (ROHA), del Instituto Nacional del Cáncer, registra los tipos de cáncer en la infancia y su distribución por frecuencia de acuerdo con las normas internacionales de la International Agency for Research on Cancer (IARC), de la que forma parte (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.3).

Distribución según la clasificación internacional de cáncer pediátrico (ICCC-3), Argentina 2000-2009, n = 12.740 (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.4):

Puesto Grupo tumoral (ICCC-3) %
1º I. Leucemias 36,8%
2º II. Tumores del sistema nervioso central 18,8%
3º III. Linfomas y tumores reticuloendoteliales 12,7%
4º IX. Tumores de partes blandas 6,1%
5º IV. Neuroblastoma y otros tumores del sistema nervioso periférico 5,7%
6º VI. Tumores renales 4,8%
7º VIII. Tumores óseos 4,7%
8º V. Retinoblastoma 3,5%
9º X. Tumores de células germinales 3,3%
10º XI. Carcinomas y otros tumores epiteliales 1,6%
11º VII. Tumores hepáticos 1,4%
12º XII. Tumores varios e inespecíficos 0,7%

Tasas crudas específicas por millón de menores de 15 años: leucemia aguda 46/millón, tumores del SNC 23/millón, linfomas 16/millón (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.3).

Dos correcciones que el propio PRONAP marca en su clave de respuestas: los tumores del SNC no son los más frecuentes —ocupan el segundo lugar con el 18% de los casos, la más frecuente es la leucemia aguda— y los tumores de partes blandas (6%) son más frecuentes que los hepáticos (1,4%) (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.42).

El Meneghello aporta cifras generales concordantes: sólo alrededor del 0,5 al 1% de todos los cánceres ocurren en menores de 15 años, con una incidencia estimada de 12-14 casos cada 100.000 niños menores de 15 años (Meneghello, Cap. 295, p.306-307).

1.4. Los escollos que impiden mejorar los resultados

(PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.3):

  • Diagnósticos tardíos por falta de alerta en el equipo de salud.
  • Insuficiente calidad en algunos servicios de atención.
  • Derivaciones retrasadas.
  • Problemas de accesibilidad a métodos diagnósticos y/o de tratamientos.

Un dato duro sobre la calidad de la atención: en el estudio multicéntrico de Felice y col. (13 centros del país, 2000-2010), el 36% de los decesos se produjeron en etapas tempranas del tratamiento, previas al mismo o durante la remisión completa o parcial. En ese grupo la principal causa de muerte fueron las infecciones (60%), seguidas por episodios de sangrado y complicaciones secundarias al síndrome de lisis tumoral (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.5). Es decir: buena parte de la mortalidad temprana es potencialmente evitable con soporte adecuado.


2. Factores de riesgo asociados

2.1. El marco general: sólo se identifican en una minoría

En oncología la etiología exacta se desconoce; en su génesis existe una interrelación de factores ambientales, genéticos e individuales. El proceso de carcinogénesis es multifactorial. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.7)

Tres afirmaciones del PRONAP que conviene fijar (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.7 y p.10):

  1. El rol de los factores genéticos transmitidos por los padres es débil: menos del 10% de los casos. Los casos francamente hereditarios son excepcionales —con la excepción del retinoblastoma, que puede serlo en un porcentaje apreciable de los casos.
  2. El riesgo de cáncer NO aumenta en los hermanos del paciente pediátrico. No hay evidencia al respecto (PRONAP 2014, p.41).
  3. Tampoco aumenta en la descendencia de los pacientes curados de un cáncer infantil, respecto del resto de la población (PRONAP 2014, p.7 y p.42).

Estos tres puntos son de examen: se preguntan como verdadero/falso en la autoevaluación del propio módulo.

En el plano molecular, el cáncer se define como una enfermedad genética provocada por la estimulación de los oncogenes, por la inhibición de los genes supresores de tumores o por una falla de los genes responsables de la reparación del ADN. La célula neoplásica acumula mutaciones en su genoma, activa oncogenes, inactiva genes supresores, modifica el ciclo celular, altera su fenotipo, crece y prolifera sin control, inhibe los mecanismos de la apoptosis y elude al sistema inmune (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.7 y p.42).

2.2. Síndromes y patologías asociadas al cáncer infantil

Tabla 1 del PRONAP. Los cuatro primeros son los más frecuentes (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.9):

Síndrome o patología Tipos de cáncer asociados
Neurofibromatosis tipo I Gliomas del SNC, ganglioneuromas, meningiomas, feocromocitomas, leucemias mieloides agudas, sarcomas de partes blandas
Beckwith-Wiedemann (hemihipertrofia) Tumor de Wilms, hepatoblastoma, rabdomiosarcoma
Síndrome de Down Leucemias
Ataxia-telangiectasia Linfomas
Anemia de Fanconi Leucemias
Síndrome de Bloom Leucemias, linfomas
Síndrome de Li-Fraumeni Tumores del SNC, leucemia, sarcomas, carcinomas adrenocorticales
Neurofibromatosis tipo II Meningioma, glioma, schwannoma, neurofibroma
WAGR (Wilms, Aniridia, anomalías Genitourinarias, Retardo mental) Tumor de Wilms
Denys-Drash Tumor de Wilms
von Hippel-Lindau Hemangioblastomas cerebelosos, angiomas retinianos, carcinoma renal de células claras, feocromocitoma
Klinefelter, Turner, disgenesia gonadal XX/XY, criptorquidia, hipoplasia-agenesia de órganos sexuales Tumores de células germinales, principalmente seminomas y disgerminomas gonadales
Wiskott-Aldrich, inmunodeficiencia común Linfomas
Esclerosis tuberosa Tumores del SNC (astrocitoma), rabdomiosarcomas

Dos datos cuantitativos para memorizar:

  • Los pacientes con síndrome de Down tienen una incidencia de leucemia aguda entre 10 y 20 veces superior a la de la población general (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.10).
  • Los pacientes con síndrome de Beckwith-Wiedemann deben tener en su seguimiento ecografía abdominal cada 3 meses hasta los 8 años y dosaje de alfafetoproteína sérica cada 3 meses hasta los 4 años, para identificar Wilms y hepatoblastoma en estadios iniciales (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6 y p.10).

El Meneghello agrega, desde la semiología de la masa abdominal, que la hemihipertrofia se asocia en un 3% al tumor de Wilms, por lo que detectarla obliga a buscarlo de manera dirigida y a controlar luego al paciente si no se pesquisa al inicio (Meneghello, Cap. 295, p.307-308).

2.3. Otros factores de riesgo asociados

(PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.10):

  • Cáncer previo: los sobrevivientes de un cáncer tienen un elevado riesgo de una segunda enfermedad oncológica, que puede producirse hasta 10 años después de finalizado el tratamiento.
  • Trasplantes: pacientes sometidos a trasplante de órganos sólidos, específicamente en relación con los tratamientos inmunosupresores prolongados.
  • Inmunodeficiencias: congénitas y adquiridas.
  • Infecciones virales:
  • Virus de Epstein-Barr (EBV) → desarrollo de ciertos linfomas.
  • Virus de hepatitis B y C → hepatocarcinoma.
  • Virus del papiloma humano (HPV) → cáncer de cuello uterino.
  • Causas hereditarias (menos del 10% de todos los cánceres pediátricos).

El Meneghello confirma para linfomas: las inmunodeficiencias, tanto congénitas como adquiridas por infección VIH o por tratamiento inmunosupresor postrasplante, aumentan el riesgo de LNH, y el virus de Epstein-Barr se relaciona con la mayoría de los casos de LNH en la población inmunodeficiente (Meneghello, Cap. 298, p.320-321). Alrededor del 25% de los linfomas de Burkitt contienen una o más copias del genoma del EBV en forma latente (Meneghello, Cap. 298, p.320-321). En el linfoma de Hodgkin, el genoma del EBV se detecta en las células de Reed-Sternberg de algunos pacientes, es más común en niños menores de 10 años y mucho más frecuente en países en vías de desarrollo, asociado al tipo histológico de celularidad mixta (Meneghello, Cap. 298, p.319-320).

2.4. Cuándo sospechar que un cáncer es hereditario

(PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.10):

  • Parientes de primero o segundo grado con cáncer de presentación frecuente.
  • Dos miembros de una familia con el mismo cáncer raro.
  • Edad de aparición temprana, inusual para el tipo de tumor.
  • Tumores bilaterales.
  • Tumores multifocales.
  • Tumores sucesivos.
  • Tumores en dos sistemas de órganos distintos en el mismo paciente.

El ejemplo más clásico de causa familiar o hereditaria es el retinoblastoma (el tumor ocular más frecuente): en el 40% de los casos, debido a una doble mutación germinal en el gen RB1 del cromosoma 13, habitualmente bilateral, con herencia autosómica dominante de alta penetrancia (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.10). El Meneghello precisa el gen en la banda 13q14, gen supresor, y que para que el tumor se desarrolle ambas copias deben perderse, mutarse o inactivarse; el 94% de los casos son esporádicos y sólo el 6% tienen historia familiar; dos tercios son unilaterales (Meneghello, Cap. 304, p.337-338).


3. Signos y síntomas de alerta — el corazón del tema

3.1. Por qué el diagnóstico se demora

Existe un bajo índice de sospecha diagnóstica, dada su baja frecuencia y porque en la mayoría de los casos esta enfermedad se manifiesta con signos y síntomas inespecíficos que pueden simular patologías banales o benignas frecuentes. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.8)

El Meneghello cuantifica el problema: el diagnóstico temprano es difícil por la baja frecuencia de la patología —lo que incide en un bajo índice de sospecha por parte del médico— y porque el 85% de los cánceres infantiles se presenta con signos y síntomas inespecíficos (Meneghello, Cap. 295, p.306-307).

Dónde se pierde el tiempo. Este es el punto central del capítulo de cátedra: numerosos trabajos demuestran que el período entre la aparición del primer síntoma y la primera consulta médica es muy breve. En cambio, el período entre la primera consulta médica y la llegada a un centro de referencia es siempre, y por mucho, el responsable de la demora diagnóstica. El equipo de salud no reacciona con la debida urgencia (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.5). Las mayores demoras se producen en el ámbito institucional (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.7 y p.41).

La demora depende también del tumor y de la edad (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.8):

  • Tumor de Wilms: se presenta como masa abdominal asintomática; frecuentemente son los padres los que palpan el tumor y se logra un diagnóstico rápido.
  • Leucemias y linfomas: curso biológico más agresivo → manifestaciones clínicas más tempranas → ayudan al diagnóstico precoz.
  • Tumores del SNC: en el otro extremo. Demora diagnóstica promedio de 142 días (rango 5-535 días) entre el comienzo de los síntomas y el diagnóstico radiológico.
  • Tumores testiculares: los niños mayores y adolescentes pueden ocultar los síntomas a sus padres por pudor, con importante demora diagnóstica.

3.2. La lista oficial de signos y síntomas de alerta

Los siguientes signos y síntomas deben poner en alerta ante la posibilidad de cáncer y requieren estudios y/o seguimiento estrecho (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.11 y p.42):

  1. Fiebre (prolongada).
  2. Alteraciones hematológicas (bicitopenia o pancitopenia, leucocitosis, sangrados).
  3. Linfoadenopatías.
  4. Masas (SNC, mediastinales, abdominales, de partes blandas y cutáneas).
  5. Sintomatología musculoesquelética (dolor y tumoración).
  6. Cefaleas.
  7. Alteraciones oculares.

3.3. Desarrollo por sistema

Fiebre

La fiebre es un motivo frecuente de consulta y en la gran mayoría de las veces corresponde a procesos infecciosos autolimitados. Pero está establecido que un 10% de las causas de fiebre de origen desconocido son atribuidas a procesos neoplásicos (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.11).

Hay que valorar la fiebre en el contexto del paciente y en asociación con otros síntomas: dolores óseos, presencia de masas, pérdida de peso, alteraciones hematológicas (citopenias), signos de sangrado, palidez cutáneo-mucosa (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.11).

La fiebre puede ser: - Manifestación por sí misma de la enfermedad oncológica en sus comienzos: linfoma de Hodgkin, leucemias, neuroblastomas, sarcomas de Ewing. - Manifestación de un proceso infeccioso subyacente, relacionado con el estado de inmunosupresión provocado por la neoplasia (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.11).

Exámenes complementarios iniciales ante fiebre sospechosa: hemograma con recuento de plaquetas y recuento diferencial de leucocitos, eritrosedimentación, LDH, ácido úrico, y estudios adicionales como radiografía de tórax, ecografía abdominal y eventual punción-aspiración de médula ósea (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.11).

Alteraciones hematológicas

Las neoplasias pueden presentarse con leucopenia/linfocitosis, anemia, trombocitopenia, palidez y sangrados (petequias, hematomas, sangrados activos no relacionados a traumatismos), debidas a fallo por compromiso medular, como en leucemias/linfomas o en metástasis de tumores sólidos (neuroblastoma, sarcoma de Ewing) (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.11).

Dos advertencias capitales:

Las leucemias se pueden presentar con hemogramas normales. Ante signos y síntomas sugestivos, derivar a hemato-oncólogo pediatra. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.12)

Las equimosis o hematomas periorbitarios bilaterales ("ojos en mapache") deben alertar y hacer descartar un neuroblastoma. Se pueden asociar además a masas torácicas, hepatoesplenomegalia y adenomegalias. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.11)

Regla operativa: pequeños hematomas son habituales en los niños por su actividad. La anemia, trombocitopenia o leucopenia aisladas pueden deberse a procesos benignos (leucopenia en infección viral, PTI). Pero ante el hallazgo de bicitopenia (anemia + trombocitopenia, anemia + leucopenia, o trombocitopenia + leucopenia) o pancitopenia, hay que derivar al paciente a un centro especializado para consulta con hemato-oncólogo pediatra (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.12).

El Meneghello complementa desde el hemograma: la anemia por infiltración de la médula ósea es arregenerativa, y todo niño mayor de 3 años sin antecedentes de sangrado debe ser estudiado antes de iniciar tratamiento con hierro. Una leucemia aguda puede presentarse con leucocitos bajos, normales o elevados: la mitad de los niños tiene menos de 10.000 leucocitos/mm³ y un 30% no tiene blastos al diagnóstico. La presencia de neutropenia (RAN <1.000/mm³) es el hallazgo más orientador de compromiso de médula ósea (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).

Adenomegalias

En los niños las adenopatías aumentadas de tamaño son frecuentemente parte de un proceso infeccioso, benigno y autolimitado. El pediatra debe pensar en etiología oncológica cuando (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.12):

  • Los ganglios miden más de 3 cm.
  • Se palpan conglomerados adenomegálicos.
  • Se detectan adenopatías supraclaviculares → siempre patológicas y asociadas a enfermedad oncológica.
  • No existe proceso infeccioso que lo justifique.
  • No hay signos de enrojecimiento.
  • Son unilaterales.
  • Son indoloras, adheridas a planos profundos.
  • Se asocian a otras manifestaciones: hepatoesplenomegalia, palidez, masas torácicas o abdominales.

Conducta. Si el examen clínico no clarifica la etiología: hemograma con plaquetas, ERS, serologías virales y bacterianas y radiografía de tórax. Si los tests son negativos, o el paciente no responde a antibióticos en 2 a 3 semanas, hay aumento progresivo de las adenopatías, persisten más allá de las 6 semanas o aparecen nuevos signos sistémicos, se debe considerar la biopsia ganglionar completa con excisión del ganglio. No realizar punciones-biopsias: resultan insuficientes para un correcto diagnóstico oncológico (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.12-13).

El Meneghello define umbrales de tamaño: un ganglio se considera aumentado cuando mide más de 1 cm en su diámetro mayor, con excepción de los epitrocleares (0,5 cm es anormal) y los inguinales (no anormales salvo >1,5 cm). Alrededor del 5% de las adenopatías se asocia a neoplasias y otro 5% a patologías que afectan sobre todo a los ganglios (toxoplasmosis, mononucleosis) (Meneghello, Cap. 295, p.306-307). Debe hacer sospechar cáncer toda adenopatía unilateral, mayor de 2 cm, sin signos inflamatorios, indolora y adherida a planos profundos; de consistencia dura y firme; ubicada en región supraclavicular, mediastínica o epitroclear, o presente en el recién nacido; o que no regrese o progrese con tratamiento específico en 2 a 3 semanas (Meneghello, Cap. 295, p.306-307).

Cefalea

La cefalea es uno de los síntomas más comunes en pediatría y muy infrecuentemente es causada por un tumor; aun así, siempre es importante descartar la causa tumoral. Se produce por obstrucción del drenaje del LCR (hidrocefalia) y por la masa del SNC (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.26).

¿Cuándo sospechar origen tumoral? (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.26-27):

  • Si despierta al paciente de noche.
  • Si son matinales.
  • Si es frecuente y severa.
  • Si se asocia a manifestaciones neurológicas: afectación de pares craneales, somnolencia, alteraciones visuales, convulsiones, ataxia.
  • Si se asocia a vómitos matinales o "en chorro", alteraciones del crecimiento o diabetes insípida.
  • Aumento del perímetro cefálico.
  • Cambios del comportamiento y/o de la conducta.

Ante una o más de estas situaciones: examen neurológico minucioso, fondo de ojo (buscando edema de papila) y TAC o RMN con contraste (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.27).

El Meneghello agrega dos elementos: la cefalea en el menor de 3 años y la cefalea que cambia su patrón haciéndose más frecuente e intensa son banderas rojas, y sobre todo que el 95% de los pacientes con cefalea y tumor cerebral tiene algún tipo de alteración en el examen neurológico (por ejemplo, ataxia) (Meneghello, Cap. 295, p.306-307).

Masas del SNC

El examen neurológico se ve alterado en un 90% de los casos al momento del diagnóstico. Pueden presentar (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.28): estrabismo; pérdidas de fuerza muscular (paresias/plejías); pérdida de pautas madurativas; alteraciones de la marcha y equilibrio; trastornos deglutorios, parálisis facial, déficits motores focales; tortícolis (como intento de acomodación por alteraciones visuales); abombamiento de fontanela y aumento del perímetro cefálico en lactantes; alteraciones hormonales, pubertad precoz y diabetes insípida en tumores hipotalámicos.

Dolores óseos

El dolor es un síntoma común en el cáncer pediátrico. Los dolores óseos localizados que despiertan al paciente de noche, interfieren en sus actividades, son progresivos y no calman totalmente con analgésicos deben hacer pensar en etiología tumoral. Habitualmente se los atribuye a "dolores de crecimiento" o a traumatismos (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.25).

  • Dolor óseo localizado: los tumores óseos se localizan más frecuentemente en las extremidades (aunque pueden aparecer en columna o pelvis) y afectan principalmente a adolescentes.
  • Dolor óseo generalizado o multifocal: originado por infiltración de la médula ósea, ya sea por leucemias o por metástasis de tumores sólidos (neuroblastoma, sarcoma de Ewing). Es en general severo y constante (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.25).

El Meneghello sistematiza: debe hacer sospechar todo dolor óseo asimétrico, persistente, de intensidad creciente o que interrumpe el sueño. Al examen: sensibilidad ósea metafisaria, claudicación, artritis o artralgias con síntomas generales, o dolores óseos desproporcionados respecto de los hallazgos clínicos. Todo dolor óseo que se asocie a citopenia en el hemograma debe ser estudiado. La biopsia de tumores óseos malignos debe realizarse en centros especializados, porque la técnica adecuada condiciona la posibilidad de una cirugía conservadora posterior (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).

Dolor de columna. El dolor dorsal o lumbar suele interpretarse como postural (mochilas, ejercicio). Debe alertar el dolor en niños —en especial menores de 7 años— de más de 4 semanas de duración, con fiebre, con características inflamatorias: de reposo, sobre todo nocturno, que obliga a dormir semisentado y que disminuye durante el día con la actividad. Buscar debilidad, alteraciones sensitivas de extremidades, irradiación, dificultad para orinar, estreñimiento; al examen, déficit, rigidez, escoliosis antálgica y taconeo (dolor intenso al caer bruscamente sobre los talones). La radiografía de columna no está alterada en más de la mitad de los casos; la RM es el examen que permite óptima visualización de partes blandas y de compresión medular (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).

Masas torácicas / mediastinales

La cavidad torácica, en especial el mediastino, es localización frecuente de tumores benignos y malignos; estos últimos son causa del 55 al 70% de todas las patologías de la región (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.16).

Tumores torácicos, distribución por edad (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.16, Tabla 2):

0-3 años 3-11 años 12 años o más
Neuroblastoma Neuroblastoma, linfoma, sarcoma de Ewing, rabdomiosarcoma Linfoma, rabdomiosarcoma, tumores germinales
Teratoma

Tumores de mediastino por compartimiento (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.16, Tabla 3):

Anterior Medio Posterior
Benignos Hiperplasia tímica Quistes broncogénicos Neurofibroma
Malignos Tumor germinal, linfomas, leucemias Linfomas Neuroblastoma, sarcoma de Ewing, tumor neuroectodérmico

Las masas mediastinales son habitualmente de origen neoplásico. La sospecha de cáncer implica revisar el diagnóstico en pacientes con clínica respiratoria que no respondan al tratamiento instituido. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.16)

Clínica: disnea, tos, estridor por compresión de la vía aérea; síndrome de vena cava superior con edema y plétora de cabeza y cuello; disfagia; derrame pleural y pericárdico (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.16). Los tumores del mediastino posterior pueden desencadenar compresión medular, cuya manifestación inicial es el dolor y posteriormente lo neurológico; la afectación del ganglio estrellado provoca síndrome de Claude-Bernard-Horner (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.19).

Toda masa mediastinal constituye una urgencia médica. Se aconseja no realizar exámenes complementarios exhaustivos que demoren el traslado, ni indicar corticoides, ya que pueden interferir en el diagnóstico etiológico. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.21)

Masas abdominales

Ver desarrollo completo en las secciones 7, 8 y 9. En síntesis: el hallazgo de una masa abdominal es una de las formas de presentación más frecuente en oncología; algunas son benignas pero todas deben ser estudiadas para descartar malignidad (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.21). Aproximadamente la mitad de las masas abdominales pesquisadas en la infancia son benignas (Meneghello, Cap. 295, p.307-308).

Localización abdominal → estructura de origen (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.22). El tamaño, la movilidad y la consistencia de la masa no son datos importantes para determinar el origen; lo que orienta es la localización:

Localización Sospecha
Hipocondrio derecho Tumores hepáticos
Centro abdominal Linfomas, neuroblastomas
Flancos Tumores renales
Hipogastrio Tumores de vejiga y próstata
Abdomen inferior Tumores ginecológicos, neuroblastoma

Alteraciones oculares: leucocoria y proptosis

  • Leucocoria (reflejo blanco de la pupila), frecuentemente descubierta por los padres al tomar una foto, es la forma más frecuente de presentación del retinoblastoma. Requiere pronta derivación al oftalmólogo para fondo de ojo bajo anestesia. Otra forma es el estrabismo, y en casos avanzados la proptosis uni o bilateral (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.30).
  • El Meneghello señala que el retinoblastoma ocurre en 1 de cada 16.000 nacidos vivos, con mediana de edad al diagnóstico de 11 meses en los bilaterales (30% de los casos) y 23 meses en los unilaterales —la mayoría de estos tumores deberían pesquisarse en los controles de salud rutinarios del lactante. El signo cardinal es la leucocoria, descrita como "ojo de gato"; la proptosis y el dolor ocular son de etapas avanzadas (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).
  • Proptosis (sin leucocoria) orienta a leucemia mieloblástica, neuroblastoma, rabdomiosarcoma, histiocitosis (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.39).

Otras formas de presentación

(PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.30):

  • Tumoraciones de partes blandas: toda masa adherida a planos profundos, indolora, de crecimiento progresivo, con adenomegalia regional, o de diámetro mayor de 2 cm requiere consulta oncológica.
  • Otorrea persistente o secreción sanguinolenta en el conducto auditivo externo, y obstrucciones nasales o de naso/rinofaringe: pueden ser presentación de sarcomas.
  • Lesiones líticas óseas, despegamiento de periostio, fracturas patológicas, rarefacción ósea, aplastamientos vertebrales: tumores óseos e histiocitosis (esta última no es considerada una verdadera enfermedad oncológica maligna, pero es tratada por oncólogos).
  • Lesiones cutáneas: efélides de crecimiento rápido, bordes irregulares y cambios de color → melanoma, cada día más frecuente en la edad pediátrica.

3.4. Tabla clave: motivo de consulta → diagnóstico probable

Tabla 5 del PRONAP (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.39). Es la tabla que hay que saber de memoria:

Motivo de consulta Diagnóstico probable
Cefalea y vómitos Tumor del Sistema Nervioso Central
Sangrados, hematomas Leucemia
Fiebre prolongada, dolores óseos generalizados Leucemia, neuroblastoma, sarcoma de Ewing
Dolor óseo localizado Osteosarcoma, sarcoma de Ewing
Adenopatías sin mejora con tratamiento antibiótico Linfoma de Hodgkin o no Hodgkin
Proptosis Leucemia mieloblástica, neuroblastoma, rabdomiosarcoma, histiocitosis
Leucocoria, estrabismo Retinoblastoma

El Meneghello tiene su versión equivalente (Cuadro 295-1, "Motivos de consulta comunes que sugieren un cáncer infantil"), que agrega tres entradas útiles (Meneghello, Cap. 295, p.306-307):

Motivo de consulta Diagnóstico sugerido
Palidez y fatiga Leucemia, linfoma
Epistaxis, petequias Leucemia
Edema facial y cervical Linfoma no Hodgkin, leucemia con masa mediastínica
Masa abdominal Tumor de Wilms, neuroblastoma, hepatoblastoma, linfoma, rabdomiosarcoma
Claudicación y aumento de volumen Osteosarcoma, sarcoma de Ewing
Pérdida de peso, sudoración nocturna Linfoma de Hodgkin

3.5. Por qué el desafío es real

La superposición con patología banal es la esencia del problema. Fiebre, cefalea, adenopatías, dolor de piernas y palidez son los motivos de consulta más frecuentes de una guardia pediátrica común. La misma "imprecisión de los signos y síntomas del cáncer en la niñez y adolescencia, que se confunden con otras enfermedades muy comunes, explica en parte esa situación de demora en la atención que puede llegar a impactar en la sobrevida" (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6).

Los casos clínicos del propio módulo lo ilustran de manera casi cruel: una niña de 3 años cuya madre nota una tumoración abdominal durante el baño, y el pediatra "por encontrarla en muy buen estado general y asintomática, no da importancia al dato de la madre" —diagnóstico final: tumor de Wilms (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.22). Un varón de 10 años con cefaleas al que el oftalmólogo indica lentes, y sólo cuando aparecen vómitos matinales se pide la TAC —meduloblastoma (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.27). Una lactante de 6 meses cuya madre nota reflejo blanquecino en el ojo al tomarle fotos, "si bien la madre se encuentra preocupada, el pediatra tiende a calmarla" —retinoblastoma (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.30).

El patrón se repite: el síntoma existía, la familia lo trajo, el sistema no lo escuchó.


4. Rol del pediatra y derivación oportuna

4.1. El índice de sospecha

Es fundamental un elevado índice de sospecha inicial, por parte de los pediatras, basado en los signos y síntomas de presentación más frecuentes. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.39)

El profesional que tenga el primer contacto con el paciente debe estar capacitado para pensar en esta enfermedad, con el objetivo de realizar un diagnóstico de sospecha oportuno y una derivación adecuada y temprana. El pediatra cumple un rol fundamental en la etapa diagnóstica: correcta historia clínica (anamnesis, duración de los síntomas y su localización, gravedad, causas precipitantes y momento de comienzo), adecuado examen físico y seguimiento de los síntomas (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.8).

4.2. Qué estudios pedir (y cuáles no)

La regla, contraintuitiva pero taxativa:

No demorar la referencia a un especialista en hemato-oncología pediátrica. No realizar estudios complementarios y/o exhaustivos que podrían retrasar la derivación al especialista. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.8)

La sola sospecha de enfermedad oncológica es suficiente para realizar la consulta con un hemato-oncólogo pediatra, quien confirmará o descartará dichas sospechas. No realice estudios complementarios que puedan demorar la consulta: la pronta derivación es la mejor estrategia. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.43)

Estudios iniciales razonables, según el escenario:

Escenario Estudios iniciales
Fiebre prolongada Hemograma con plaquetas y fórmula diferencial, ERS, LDH, ácido úrico; Rx tórax, ecografía abdominal, eventual PAMO (PRONAP 2014, p.11)
Adenomegalias Hemograma con plaquetas, ERS, serologías virales y bacterianas, Rx de tórax (PRONAP 2014, p.12)
Masa abdominal Radiografía simple de abdomen y ecografía son los métodos complementarios iniciales (PRONAP 2014, p.25). Sumar hemograma, perfil bioquímico y orina completa (Meneghello, Cap. 295, p.307-308)
Cefalea sospechosa Examen neurológico minucioso, fondo de ojo, TAC o RMN con contraste (PRONAP 2014, p.27)
Dolor óseo Hemograma y radiografía focalizada (Meneghello, Cap. 295, p.308-309)
Dolor de columna con sospecha de compresión RM (la Rx de columna es normal en más de la mitad de los casos) (Meneghello, Cap. 295, p.308-309)

El Meneghello lo cierra igual: "No se debe demorar la derivación realizando exámenes sofisticados o específicos. Por lo general, según el caso es suficiente con el hemograma, radiografía y ecotomografía. El paciente debe ser evaluado y compensado desde el punto de vista respiratorio y los requerimientos transfusionales, previo a su traslado" (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).

4.3. Cómo actuar ante la sospecha (Anexo 1 del PRONAP)

(PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.43):

  1. En la primera consulta, establecer si existen signos o síntomas de presentación frecuente que orienten a diagnóstico presuntivo de cáncer infantil.
  2. Determinar si se trata de una urgencia oncológica: compresión medular, masa en mediastino, síndrome de lisis tumoral, tumor de rápido crecimiento. En ese caso, derivar en forma urgente a un centro de alta complejidad con hemato-oncólogo pediatra.
  3. La sola sospecha basta para la consulta con el especialista.
  4. No realizar estudios que demoren la consulta.
  5. Informar a la familia cuál es el motivo o la sospecha médica.
  6. Si el caso no se confirma, seguimiento clínico correcto a cargo del equipo de cabecera, con nuevas consultas al especialista ante cambios o persistencia de la signo-sintomatología.
  7. Si se confirma, el hemato-oncólogo determinará si es necesario un centro de mayor complejidad.

El circuito de derivación es escalonado: equipo de salud (primera consulta) → oncólogo pediatra referente provincial → centro de alta complejidad provincial → centro de alta complejidad nacional, con evaluación de la necesidad de derivación en cada paso y la vía rápida de emergencia (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.43). El Anexo 2 lista los centros del país con servicios de hematología y oncología pediátrica; para Entre Ríos figura el Hospital de Niños San Roque, Paraná (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.44).

4.4. Por qué acortar los tiempos cambia el pronóstico y las secuelas

Los tumores en pediatría son potencialmente curables; un diagnóstico oportuno y un tratamiento adecuado mejoran las posibilidades. Se han logrado grandes avances, con mejores tasas de curación, pero esto implica muchas veces secuelas físicas, psicológicas y sociales que requieren tratamiento y seguimiento a largo plazo. Acortar el tiempo entre la primera consulta y la derivación oportuna al especialista ayudará también a disminuir las secuelas. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.39)

Los casos avanzados requieren un tratamiento más condicionante de secuelas en general, constituyendo un precio poco conveniente para la curación (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.7). El Meneghello lo ejemplifica: el diagnóstico temprano permite no sólo un tratamiento más exitoso, sino mejores resultados funcionales —conservar la visión en el retinoblastoma, conservar la extremidad en el osteosarcoma (Meneghello, Cap. 295, p.306-307).

Para el tratamiento se requiere un equipo interdisciplinario: médicos clínicos pediatras, oncólogos, radioterapeutas, cirujanos, kinesiólogos, enfermeros, psicólogos y asistentes sociales (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.39). La Sociedad Internacional de Oncología Pediátrica sugiere que, para tener experiencia óptima, un servicio de oncología pediátrica debería tratar no menos de 50 niños con cáncer nuevos al año (Meneghello, Cap. 296, p.309-310).


5. Leucemia linfoblástica aguda (LLA)

5.1. Definición y epidemiología

La leucemia es un grupo de enfermedades malignas de la médula ósea (cáncer hematológico) que provoca una proliferación clonal incontrolada de leucocitos inmaduros o blastos, que suelen pasar a la sangre periférica e invadir ganglios, hígado, bazo y otros tejidos. (Meneghello, Cap. 297, p.311-312)

Dato Valor
Leucemia como % del cáncer infantil ~30% de los casos (Meneghello, Cap. 297, p.311-312) — 36,8% en el ROHA argentino (PRONAP 2014, p.4)
Incidencia de leucemia aguda (<20 años, EE.UU.) 36,8 casos anuales por millón (Meneghello, Cap. 297, p.311-312)
Tasa cruda de leucemia aguda en Argentina 46 por millón de <15 años (PRONAP 2014, p.3)
Agudas vs. crónicas en niños 98% agudas (Meneghello, Cap. 297, p.311-312)
LLA dentro de las agudas 60% (leucemia no linfoblástica aguda 38%) (Meneghello, Cap. 297, p.311-312)
LLA como % del cáncer en <15 años 23% — es el diagnóstico de cáncer más frecuente entre los niños (Meneghello, Cap. 297, p.314-315)
Incidencia anual de LLA 30 a 40 por millón (Meneghello, Cap. 297, p.314-315)
Pico etario Entre los 2 y los 6 años (Meneghello, Cap. 297, p.311-312 y p.314-315)
Sexo / etnia Ligeramente mayor en varones; más común en niños caucásicos que en afroamericanos u otras razas (Meneghello, Cap. 297, p.311-312)

El aumento de incidencia entre los 2 y los 6 años corresponde casi exclusivamente a la LLA, y dentro de ella a la variedad común (Meneghello, Cap. 297, p.311-312 y p.314-315). Se ha comunicado un aumento gradual en la incidencia de LLA en los últimos 25 años (Meneghello, Cap. 297, p.314-315).

5.2. Fisiopatología breve

Los mecanismos fisiopatológicos de las manifestaciones clínicas de las leucemias agudas son dos, y de ellos derivan los dos síndromes clínicos (Argente-Álvarez, Semiología médica, p.1324-1325 — _fuente general/de adulto)_:

  1. Supresión de la formación de células sanguíneas normales, con insuficiencia medular secundaria a la proliferación e infiltración por blastos → se expresa como anemia, infección y/o sangrado.
  2. Infiltración de órganos (ganglios linfáticos, hígado, bazo, testículos, sistema nervioso central) por las células leucémicas, sobre todo en la LLA.

En términos moleculares, la transformación deriva de la acumulación de mutaciones, activación de oncogenes e inactivación de genes supresores, con evasión de la apoptosis (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.7). Muchas de las alteraciones cromosómicas pueden ser al azar, pero varias son específicas y recurrentes, lo que ha permitido entender los mecanismos de leucemiogenia (Meneghello, Cap. 297, p.313-314).

5.3. Clínica

A) Síndrome de insuficiencia medular

Serie afectada Manifestación
Serie roja Palidez —motivo común de solicitud de hemograma— y fatiga. Un 90% de los niños con leucemia aguda tiene hemoglobina <10 g/dL al diagnóstico (Meneghello, Cap. 295, p.307-308). La anemia por infiltración medular es arregenerativa (Meneghello, Cap. 295, p.308-309)
Serie blanca Infecciones y fiebre. Todo paciente leucémico con menos de 500 neutrófilos/mm³ y fiebre debe considerarse potencialmente séptico, aunque no tenga otros síntomas, y tratarse de inmediato en forma agresiva (Meneghello, Cap. 297, p.316-317)
Plaquetas Sangrado por equimosis, petequias, epistaxis o gingivorragia, habitualmente por trombocitopenia —excepto en la leucemia mieloblástica, sobre todo la promielocítica (M3), que cursa además con CID (Meneghello, Cap. 295, p.308-309)

B) Síndrome infiltrativo

  • Adenomegalias (en general múltiples) y hepatoesplenomegalia (PRONAP 2014, p.13; Meneghello, Cap. 295, p.307-308).
  • Dolor óseo: alrededor del 30% de los pacientes con leucemia pueden tener dolores osteoarticulares al inicio del cuadro, que pueden acompañarse de artritis (Meneghello, Cap. 297, p.313-314). El dolor óseo generalizado/multifocal por infiltración medular es severo y constante (PRONAP 2014, p.25).
  • Masa mediastínica: característica de la LLA de linfocitos T, junto con sexo masculino, adolescencia y leucocitosis (Meneghello, Cap. 297, p.314-315).
  • Compromiso del SNC: presente en sólo el 3% de los pacientes al diagnóstico, definido por >5 leucocitos/µL en el LCR o presencia de linfoblastos en él. La infiltración leucémica del SNC se manifiesta con cefalea, vómitos, signos meníngeos o compromiso de nervios craneales (Meneghello, Cap. 297, p.315-316 y p.316-317).
  • Compromiso testicular: se presenta aproximadamente en el 2% de los varones al diagnóstico. Con los protocolos intensivos actuales no se recomienda terapia local y el pronóstico de estos pacientes no es peor (Meneghello, Cap. 297, p.315-316).

Caso índice del PRONAP. "Niña de 7 años que consulta por dolores óseos generalizados y fiebre sobre todo por la tarde, sin foco clínico evidente. El hemograma revela una ligera anemia. Es estudiada por su pediatra, pensando en causas infecciosas y reumatológicas. Al cuadro se le agrega decaimiento y palidez cutáneo-mucosa, se repite hemograma y se constata leucocitosis y anemia. Es derivada a hematólogo quien realiza punción-aspiración de médula ósea, que confirma diagnóstico de Leucemia Linfoblástica Aguda" (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.11).

5.4. Diagnóstico

Hemograma y frotis

  • Los leucocitos pueden estar bajos, normales o elevados. La mitad de los niños tiene menos de 10.000 leucocitos/mm³ y un 30% no tiene blastos al diagnóstico — lo que hace muy difícil la interpretación del hemograma en ausencia de compromiso de otras series (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).
  • La neutropenia (RAN <1.000/mm³) es el hallazgo más orientador de compromiso de médula ósea (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).
  • Hiato leucémico: en la leucemia el hemograma muestra formas maduras y blastos, sin células intermedias. Es lo que la diferencia de la reacción leucemoide, en la que hay células inmaduras normales en el frotis (baciliformes, juveniles, mielocitos) pero siempre acompañadas de formas maduras y con signos tóxicos y degenerativos (granulaciones patológicas, vacuolas) (Meneghello, Cap. 297, p.314-315). Este es el concepto semiológico central del frotis en leucemia.

Medulograma (punción-aspiración de médula ósea)

La confirmación del diagnóstico de leucemia aguda se hace con la demostración de más del 25% de blastos en el mielograma. (Meneghello, Cap. 295, p.308-309)

Un matiz para tener presente: las clasificaciones de adulto/OMS fijan el umbral en ≥20% de blastos en médula ósea o sangre periférica (Harrison, Cap. 66, p.316-317; Farreras, Cap. 211, p.1767; Argente-Álvarez, p.1325-1326 — todas fuentes de adulto). El texto pediátrico de referencia de esta UP usa 25%. La distinción también aparece en linfomas: tradicionalmente, los pacientes con >25% de blastos medulares se clasifican como leucemia de células B maduras y los que tienen <25% como linfoma (Meneghello, Cap. 298, p.322-323).

Ante la sospecha es preferible hacer el examen en un centro que pueda realizar inmunofenotipo, índice de DNA y citogenética, que completan la caracterización y son fundamentales antes de iniciar el tratamiento (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).

Inmunofenotipo por citometría de flujo

La citometría de flujo mide dispersión de luz y fluorescencia de células individuales en suspensión: la difracción frontal evalúa el tamaño y la reflexión lateral la granularidad/complejidad. Con anticuerpos marcados con fluoróforos se analizan los antígenos de superficie (CD, cluster de diferenciación) (Meneghello, Cap. 297, p.313-314).

Marcador Significado
CD45 Antígeno leucocitario común — asociado a leucemia aguda
CD34 Precursores hematopoyéticos muy inmaduros
TdT, CD10 (antígeno común/CALLA), CD79a, CD19 Estirpe B (leucemia linfoblástica)
CD3, CD7 Estirpe T
CD117, CD33, CD15, CD14 Estirpe mieloide

(Meneghello, Cap. 297, p.313-314)

La citometría permite definir estirpe linfoide o mieloide y detectar antígenos aberrantes al linaje, lo que habilita el seguimiento, la evaluación de respuesta al tratamiento y la detección de enfermedad mínima residual (Meneghello, Cap. 297, p.313-314).

Citogenética y biología molecular

Análisis de los cromosomas y sus alteraciones estructurales o numéricas; son importantes como factores pronósticos. Se complementan con PCR para detectar mutaciones no evidentes en el cariotipo o reordenamientos de genes de estirpe (inmunoglobulinas, receptores de linfocitos T) (Meneghello, Cap. 297, p.313-314).

5.5. Diagnóstico diferencial

La historia y el examen físico, junto con los datos de laboratorio (hemograma y mielograma), permiten hacer el diagnóstico en más del 95% de los casos. (Meneghello, Cap. 297, p.313-314)

Entidad Cómo diferenciarla
Púrpura trombocitopénica inmune (PTI) Causa más frecuente de púrpura petequial en niños. Puede haber antecedente de infección viral previa. El niño se ve sano pero con púrpura; el resto del examen físico es normal y no hay otras alteraciones en el hemograma, sólo el recuento bajo de plaquetas (Meneghello, Cap. 297, p.313-314)
Reacción leucemoide (infecciones bacterianas graves, sepsis) Leucocitosis que puede superar 50.000/mm³ con neutrofilia y células inmaduras normales (baciliformes, juveniles, mielocitos) pero siempre acompañadas de formas maduras y con signos tóxicos y degenerativos (granulaciones patológicas, vacuolas). No hay hiato leucémico. La sepsis también puede dar neutropenia por consumo (Meneghello, Cap. 297, p.314-315)
Aplasia / anemia aplásica Anemia arregenerativa, hemorragias por trombocitopenia y fiebre por neutropenia. En general no hay adenopatías ni visceromegalias. Hemograma: pancitopenia sin blastos. Mielograma muy hipocelular y tampoco se observan blastos (Meneghello, Cap. 297, p.313-314)
Síndromes mielodisplásicos Clínica y hemograma similares a la aplasia. Mielograma normo o hipocelular con signos de displasia en todas las series; es poco frecuente encontrar blastos y, cuando están, son menos del 25%. Muchos evolucionan a leucemia aguda no linfoblástica (Meneghello, Cap. 297, p.313-314)
Artritis idiopática juvenil / artritis reumatoide juvenil Alrededor del 30% de los pacientes con leucemia tienen dolores osteoarticulares al inicio, con o sin artritis. Si el estudio de artritis reumatoide es negativo, debe realizarse un mielograma para descartar leucemia (Meneghello, Cap. 297, p.313-314)
Mononucleosis infecciosa y otras virosis Adenopatías generalizadas, fiebre, exantema, esplenomegalia y linfocitosis con linfocitos inmaduros que pueden confundirse con blastos. Deben hacerse exámenes virológicos (p. ej., IgM anticápside VEB); si son negativos, debe realizarse mielograma (Meneghello, Cap. 297, p.313-314)
Neuroblastoma con infiltración medular El modo de presentación puede ser muy similar y los neuroblastos son muy parecidos a los linfoblastos. Clave morfológica: cuando hay infiltración medular por neuroblastoma suele ser en cúmulos o rosetas, mientras que en la leucemia es difusa. El diagnóstico se facilita con estudios radiológicos y específicos para neuroblastoma (Meneghello, Cap. 297, p.314-315)

5.6. Factores pronósticos y grupos de riesgo

Los niños con LLA reciben tratamiento según grupos de riesgo definidos por características clínicas y de laboratorio; esta clasificación permite adecuar la intensidad del tratamiento para hacerlo lo más efectivo y menos tóxico posible (Meneghello, Cap. 297, p.314-315).

Factores pronósticos (Meneghello, Cap. 297, p.314-316):

Factor Detalle
Edad al diagnóstico De 1 a 9 años = mejor supervivencia libre de eventos. Adolescentes: peor pronóstico, requieren tratamiento más intenso; los de 16-21 años obtienen mejores resultados con protocolos pediátricos que con los de adultos. Lactantes: riesgo muy alto de no responder; el 80% de ellos tiene reordenamiento del gen MLL, con hiperleucocitosis y mayor infiltración del SNC
Recuento leucocitario al diagnóstico Umbral operacional: 50.000/µL. Por encima, mayor riesgo de fracaso terapéutico en LLA de precursores B
Compromiso del SNC al diagnóstico Mayor riesgo de recidiva, tanto medular como en el propio SNC
Sexo Pronóstico ligeramente mejor en niñas; en varones influyen las recaídas testiculares y un mayor riesgo de recaída medular y de SNC
Inmunofenotipo LLA de precursores B = 80-85% de la LLA infantil (CD79a, CD19, HLA-DR). Subtipos por grado de maduración: proB (no expresa CD10, más frecuente en lactantes, peor pronóstico), común (expresa CD10, mejor pronóstico) y preB (inmunoglobulina de superficie). La LLA-T (CD3 citoplásmico, CD7 + CD2 o CD5) se asocia a sexo masculino, adolescentes, leucocitosis y masa mediastínica, y requiere terapia intensiva
Número de cromosomas Hiperdiploidía (≥50 cromosomas o índice de DNA >1,16): 20-25% de las LLA-B, mejor pronóstico. Hipodiploidía: peor pronóstico, requiere terapia más intensa
Translocaciones recurrentes t(12;21) → gen de fusión TEL-AML1, 20-25% de las LLA comunes, excelente pronóstico. t(9;22) cromosoma Filadelfia → ~3%, pronóstico desfavorable. Reordenamientos de MLL (11q23) → ~8%, mala respuesta; t(4;11) ~2%, lactantes con leucocitosis alta, mayor riesgo de SNC. t(1;19) → E2A-PBX1, 5-6%, requiere tratamiento más intenso
Respuesta al tratamiento (días 8/15/33) Reducción rápida de blastos entre los días 14 y 33 → pronóstico más favorable. Remisión = <5% de blastos al día 33 por microscopía convencional o citometría
Enfermedad residual mínima (ERM) Células leucémicas detectables sólo por PCR o citometría de flujo. ERM >0,1% al día 33 = peor pronóstico, y es un factor pronóstico independiente de las demás características clínicas

Grupos de riesgo (Meneghello, Cap. 297, p.315-316):

Grupo % de pacientes Definición Supervivencia
Riesgo bajo o estándar 35% LLA preB temprana, 2-6 años, sin compromiso del SNC, sin hiperleucocitosis (<25.000 GB/mm³), buena respuesta a prednisona. La mayoría CALLA positivos, alto porcentaje hiperdiploides y con t(12;21) >90% de curación
Riesgo medio 45% LLA B o T, <2 años o >6 años, con o sin hiperleucocitosis, con o sin compromiso del SNC, buena respuesta a la quimioterapia inicial 70-80% de supervivencia a largo plazo
Riesgo alto 10% Eliminación lenta de blastos en la médula ósea al día 7 o 15 del inicio del tratamiento —
Riesgo muy alto 10% t(9;22) o t(4;11); LLA-T con persistencia de enfermedad medular al día 15; todos los pacientes con >5% de blastos por microscopía al día 33 <30% a largo plazo con quimioterapia convencional

5.7. Tratamiento

El éxito requiere el control de la enfermedad sistémica, así como la prevención o el tratamiento de la enfermedad extramedular, sobre todo en el sistema nervioso central. (Meneghello, Cap. 297, p.315-316)

Duración total: 2 a 3 años (Meneghello, Cap. 297, p.315-316).

Fase Contenido
1. Inducción a la remisión Régimen de cuatro fármacos: vincristina + daunorrubicina + prednisona/dexametasona + L-asparaginasa, junto con terapia intratecal. Tasas de remisión completa >95%. Los pacientes que requieren más de 4 semanas para lograr remisión tienen mal pronóstico y son candidatos a trasplante alogénico una vez alcanzada la remisión total
2. Consolidación / intensificación Tratamiento sistémico + profilaxis del SNC. Puede incluir metotrexato en dosis intermedias o altas, fármacos similares a los de inducción, o combinaciones diferentes. El tratamiento de alto riesgo suele incluir bloques repetidos de terapia intensificada. En todos los pacientes se realiza fase de intensificación después de la inducción
3. Mantenimiento Mercaptopurina + metotrexato orales como eje central. Se continúa hasta los 2 o 3 años de remisión. Es necesaria para los mejores resultados, aunque no se ha precisado la razón

(Meneghello, Cap. 297, p.315-316)

Profilaxis del SNC — el punto que hay que entender. Aunque sólo el 3% de los pacientes tiene compromiso del SNC al diagnóstico, a menos que se administre una terapia dirigida específicamente al SNC, del 50 al 70% de los niños tendrá tarde o temprano leucemia en ese territorio. Por eso todos los niños con LLA deben recibir profilaxis del SNC, con quimioterapia intratecal en cada etapa. Los pacientes con leucemia establecida en el SNC o con fenotipo T al diagnóstico reciben terapia intratecal y radiación craneal subsiguiente (Meneghello, Cap. 297, p.315-316).

Pacientes de riesgo alto y muy alto: esquemas de intensificación temprana con bloques de quimioterapia de dosis alta. Son candidatos a trasplante alogénico de progenitores hematopoyéticos de donante HLA-compatible sobre todo aquellos que no alcanzan remisión después del primer mes y los portadores del cromosoma Filadelfia (Meneghello, Cap. 297, p.315-316).

5.8. Pronóstico actual y recaída

  • Cerca del 95% de los niños alcanzan una remisión de la enfermedad, y un 75 a 85% tienen una curación definitiva (Meneghello, Cap. 297, p.314-315).
  • Mortalidad relacionada al tratamiento: alrededor del 1% fallece durante la inducción y otro 1-3% durante la primera remisión por complicaciones del tratamiento (Meneghello, Cap. 297, p.315-316).
  • Recaída: es el evento más desfavorable; ocurre en menos del 5% hasta más del 60% de los niños según el grupo de riesgo. Puede ser medular, del SNC y/o testicular, o combinada. Recaída medular aislada durante el tratamiento o antes de los 6 meses de completado, o recaída combinada antes de 18 meses del diagnóstico → mal pronóstico. Recaída tardía (>6 meses después de completar la terapia) → mejor pronóstico (Meneghello, Cap. 297, p.316-317).
  • Con el éxito del tratamiento actual, la recaída aislada del SNC es <10% y la testicular <5% (Meneghello, Cap. 297, p.316-317).

6. Linfomas

Los linfomas son el tercer grupo tumoral más frecuente del cáncer infantil argentino: 12,7% de los casos, con tasa cruda de 16 por millón de menores de 15 años (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.3-4).

6.1. Linfoma de Hodgkin (LH)

Epidemiología. Comprende el 6% de los cánceres infantiles. La incidencia se relaciona con la edad y es mayor entre los 15 y los 19 años (29 casos por millón por año) (Meneghello, Cap. 298, p.319-320).

Patología. Se caracteriza por un número variable de células gigantes multinucleadas de Reed-Sternberg (R-S), o variantes mononucleares grandes (células L-H), en un medio inflamatorio de linfocitos pequeños, histiocitos, histiocitos epitelioides, neutrófilos, eosinófilos, células plasmáticas y fibroblastos en proporciones variables según el subtipo. Las células R-S y L-H representan una población clonal y casi todos los casos se originan en linfocitos B que no pueden sintetizar inmunoglobulina (Meneghello, Cap. 298, p.319-320).

Cuatro variedades histológicas clásicas: esclerosis nodular, predominio linfocitario, celularidad mixta y depleción linfocitaria, cuyo valor pronóstico ha ido perdiendo relevancia (Meneghello, Cap. 298, p.319-320).

Clínica (Meneghello, Cap. 298, p.319-320):

  • ~80% se presenta con adenopatía indolora, por lo general supraclavicular o cervical. Los ganglios agrandados suelen ser firmes y con textura gomosa.
  • Enfermedad mediastínica: presente en ~75% de adolescentes y adultos jóvenes (puede ser asintomática), pero sólo en ~35% de los niños pequeños. Esta es la diferencia etaria más relevante.
  • ~20% tendrá masa mediastínica de gran volumen (diámetro máximo mayor a un tercio del diámetro del tórax, o nódulo/agregado nodal mayor de 10 cm).
  • ~25% presenta síntomas sistémicos, secundarios a la liberación de linfocinas y citocinas por las células R-S.
  • 80-85% de niños y adolescentes tienen afectados sólo ganglios linfáticos o bazo (estadios I-III); el 15-20% restante tiene compromiso extraganglionar no contiguo (estadio IV), con sitios más comunes en pulmón, hígado, huesos y médula ósea.

Síntomas B. El LH se subclasifica en categorías A (asintomático) y B, definida por cualquiera de (Meneghello, Cap. 298, p.320-321):

  • Pérdida no explicada de más del 10% del peso corporal en los 6 meses previos al diagnóstico.
  • Fiebre no explicada, >38 °C, durante más de 3 días.
  • Sudoración nocturna copiosa.

Cada estadio puede presentarse en cualquiera de las dos categorías, aunque los tumores más avanzados suelen ser B (Meneghello, Cap. 298, p.320-321).

Estadificación de Ann Arbor (Meneghello, Cap. 298, p.320-321):

Estadio Descripción
I Compromiso de una sola región de ganglios linfáticos; I(E) si hay extensión directa desde ese ganglio a una región extralinfática adyacente
II Compromiso de dos o más regiones ganglionares del mismo lado del diafragma (debe indicarse el número), o extensión a un órgano extralinfático adyacente = II(E)
III Compromiso de regiones ganglionares a ambos lados del diafragma; puede acompañarse de extensión a órgano extralinfático adyacente III(E), compromiso del bazo III(S+) o ambos III(E+S)
IV Compromiso no contiguo de uno o más órganos o tejidos extralinfáticos, con o sin compromiso del ganglio relacionado

Se añade el sufijo A o B según ausencia o presencia de síntomas B.

Evaluación inicial y estadificación (Meneghello, Cap. 298, p.319-320): anamnesis, examen físico, imágenes (Rx de tórax; TC de tórax, abdomen y pelvis; gammagrafía de galio o PET-FDG) y laboratorio. Enfermedad voluminosa del tórax = ancho del mediastino supera el 33% del ancho torácico. En estadios III o IV, o con síntomas, se debe realizar biopsia de médula ósea. La PET-FDG es actualmente el procedimiento recomendado para la estadificación inicial; es especialmente útil para mostrar áreas insospechadas de bazo o hueso. La diferenciación entre timo normal (o hiperplásico) y ganglios puede ser problemática en niños.

Los pacientes con masas mediastínicas grandes están en riesgo de paro cardíaco o respiratorio durante la anestesia general o la sedación profunda, por lo que es esencial planificar adecuadamente el enfoque quirúrgico. (Meneghello, Cap. 298, p.319-320)

Diagnóstico anatomopatológico. Debe utilizarse el procedimiento menos invasivo posible, en lo posible biopsia de ganglio linfático. No se recomienda la citología por aspiración sola, por falta de tejido estromal, pequeño número de células y dificultad para clasificar el subtipo de LH. Si la anestesia general supone riesgo: biopsia por punción guiada por TC o ecografía con sedación leve y anestesia local. Mediastinoscopia, mediastinotomía anterior o toracoscopia si fracasan las anteriores; la toracotomía formal rara vez está indicada (Meneghello, Cap. 298, p.320-321).

Tratamiento y pronóstico (Meneghello, Cap. 298, p.320-321):

  • El LH es una de las pocas neoplasias malignas pediátricas que comparten aspectos de su biología y evolución natural con la misma enfermedad en adultos. Por eso inicialmente se trató a los niños con el modelo del adulto —altas dosis de radioterapia—, lo que causó efectos secundarios inaceptables, sobre todo en el desarrollo osteomuscular. De ahí las estrategias nuevas con quimioterapia y radioterapia de dosis más bajas.
  • Alrededor del 90 al 95% de los niños con LH pueden curarse.
  • Factores pronósticos para determinar la intensidad: estadio, presencia o ausencia de síntomas B, y enfermedad con gran masa tumoral.
  • Preferencia actual: quimioterapia + radioterapia de dosis baja dirigida a las áreas involucradas; en ocasiones se ha prescindido de la radioterapia en pacientes con respuesta completa a la quimioterapia.
  • Fármacos de primera línea: ciclofosfamida, dacarbazina, vincristina, vinblastina, prednisona, doxorrubicina, bleomicina, metotrexato, citarabina y etopósido.
  • La laparotomía de estadificación ya no se realiza, por los efectos a largo plazo (Meneghello, Cap. 306, p.348-349).

6.2. Linfoma no Hodgkin (LNH)

Epidemiología (Meneghello, Cap. 298, p.320-321):

  • Representa el 7% de los casos de cáncer en niños y jóvenes menores de 20 años, con incidencia de ~10 casos por millón por año.
  • No hay una edad específica de mayor ocurrencia, pero ocurre con mayor frecuencia en la segunda década de vida y no es muy común en niños menores de 3 años.
  • Más común en varones. La incidencia ha aumentado entre los 15 y 19 años.
  • Las inmunodeficiencias congénitas o adquiridas (VIH, inmunosupresión postrasplante) aumentan el riesgo; el EBV se relaciona con la mayoría de los casos de LNH en población inmunodeficiente.

Los LNH en niños son muy diferentes a los que se observan en adultos. En estos suelen ser de grado bajo o intermedio, mientras que la mayoría de los LNH que aparecen en niños son de grado alto. (Meneghello, Cap. 298, p.320-321)

Los tres tipos principales en pediatría (Meneghello, Cap. 298, p.320-321):

  • Linfoma/leucemia de Burkitt y tipo Burkitt: constituyen alrededor del 50% de los linfomas pediátricos.
  • Linfoma difuso de células grandes B: 10-20% de los LNH pediátricos, más frecuente en la segunda década, por lo general localizado.
  • Linfoma linfoblástico (equivalente tisular de la LLA).

Linfoma de Burkitt

  • Conducta clínica derivada de su rapidísima multiplicación celular.
  • Fenotipo de células B maduras: no expresan TdT, expresan inmunoglobulina de superficie (M, kappa o lambda), CD20, CD22 y habitualmente CD10 (CALLA).
  • ~25% contienen una o más copias del genoma del EBV en forma latente.
  • Todos los linfomas y leucemias de Burkitt son portadores de translocaciones cromosómicas definidas: t(8;14), t(8;22) o t(2;8), que yuxtaponen el oncogén c-myc a elementos regulatorios del locus de la inmunoglobulina, con expresión constitutiva de c-myc.
  • Los dos sitios primarios más comunes son el abdomen y la región de cabeza y cuello; otros: testículos, huesos, ganglios periféricos, piel, médula ósea y SNC.

(Meneghello, Cap. 298, p.320-321)

Perla semiológica: la asociación de masa abdominal y masa mandibular es característica del linfoma de Burkitt (Meneghello, Cap. 295, p.307-308). Otra forma de presentación abdominal de los linfomas es la invaginación intestinal, y las masas centroabdominales de rápido crecimiento orientan a linfoma como diagnóstico presuntivo (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.22).

Estadificación y compromiso del SNC en LNH. Existen distintos esquemas (SFOP, FAB, BFM) y ninguno es perfecto; en general estadios I-II = enfermedad localizada y estadios III-IV = diseminada (Meneghello, Cap. 298, p.322-323). El SNC está comprometido en el 6% de los pacientes pediátricos con LNH y tiene valor pronóstico negativo, salvo en los linfomas linfoblásticos (Meneghello, Cap. 298, p.322-323). En linfoma linfoblástico la definición de enfermedad del SNC es igual que en LLA (≥5 GB/µL con células malignas en LCR); en cualquier otro LNH, basta la presencia de cualquier célula maligna en el LCR (Meneghello, Cap. 298, p.322-323).

Tratamiento y pronóstico (Meneghello, Cap. 298, p.320-323):

  • Se considera que el LNH infantil se disemina desde el principio, aun cuando parece localizado; por eso se recomienda quimioterapia combinada en la mayoría de los pacientes.
  • Con los tratamientos actuales, alrededor del 80% de los niños y adolescentes con LNH sobrevivirán al menos 5 años. Enfermedad localizada: ~90% de supervivencia a 5 años, independientemente de la histología.
  • LNH localizado (I-II) macroscópicamente resecado: ≥90% de supervivencia libre de enfermedad. Los linfoblásticos reciben tratamiento tipo LLA de riesgo bajo (inducción, consolidación, intensificación y mantenimiento en dosis baja durante 18 meses). Los no linfoblásticos reciben tratamiento corto (9-12 semanas) con quimioterapia en pulsos de mayor intensidad.
  • LNH diseminado de células B (Burkitt y difuso de células grandes B): 80-90% de supervivencia a largo plazo, con 5-7 ciclos de quimioterapia intensa en pulsos cada 3-4 semanas. Se complica habitualmente con neutropenia febril y mucositis.
  • Linfoma linfoblástico diseminado: >80% de supervivencia, y responde mucho mejor a terapia tipo leucemia durante 2 años que a un régimen de pulsos corto e intensivo.
  • El factor pronóstico más fuerte de recaída en el LNH pediátrico es la enfermedad del SNC al diagnóstico, a excepción del linfoma linfoblástico.
  • El rituximab (anti-CD20) tiene actividad en el linfoma difuso de células grandes B y en Burkitt, que expresan altas concentraciones de CD20.

Dos urgencias propias del LNH pediátrico, que deben anticiparse (Meneghello, Cap. 298, p.322-323):

  1. Síndrome de vena cava superior (o tumor mediastínico con obstrucción de la vía aérea) → más frecuente en linfoma linfoblástico.
  2. Síndrome de lisis tumoral → más frecuente en LNH linfoblástico y de Burkitt o tipo Burkitt.

6.3. Hodgkin vs. no Hodgkin en pediatría — síntesis

Linfoma de Hodgkin Linfoma no Hodgkin
% del cáncer infantil 6% 7% (en <20 años)
Edad pico 15-19 años (29/millón/año) Segunda década; raro en <3 años
Célula Reed-Sternberg clonal (origen B), en medio inflamatorio Grado alto; Burkitt (50%), difuso B de células grandes, linfoblástico
Presentación Adenopatía indolora supraclavicular o cervical (80%), firme y gomosa Masa abdominal, cabeza y cuello, mediastino; a menudo extraganglionar
Mediastino 75% en adolescentes; sólo 35% en niños pequeños Frecuente (linfoblástico)
Síntomas B ~25% de los pacientes Menos característicos
Diseminación Por contigüidad; 80-85% en estadios I-III Se considera diseminado desde el inicio
Estadificación Ann Arbor I-IV con A/B Esquemas variables (I-II localizado; III-IV diseminado)
Curación 90-95% ~80% a 5 años (90% si localizado)
Urgencias típicas Riesgo anestésico por masa mediastínica voluminosa SVCS y síndrome de lisis tumoral

7. Tumor de Wilms (nefroblastoma)

7.1. Concepto y epidemiología

Es un tumor renal de origen embrionario. Es el tumor sólido abdominal más frecuente en niños y la quinta lesión maligna de la infancia (1 de cada 200.000 niños). Más del 80% aparecen antes de los 5 años y son muy raros por encima de los 15 años (Farreras, Cap. 113, p.1017-1018 — texto de nefrología general). En el registro argentino, los tumores renales representan el 4,8% del cáncer infantil (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.4).

Franja etaria de presentación de masa abdominal maligna: los tumores malignos abdominales se encuentran más frecuentemente en niños entre 1 y 6 años, y tal es el caso del tumor de Wilms (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.22). El Meneghello lo ubica en la franja 1-5 años en su cuadro de masas abdominales por edad (Meneghello, Cap. 295, p.307-308).

Nota de cobertura: el material recuperado no incluye el texto introductorio del capítulo 301 del Meneghello (epidemiología y presentación clínica del Wilms); sólo llegaron el cuadro de etapas clínicas y el apartado de tratamiento. Los datos de incidencia y de cuadro clínico se completaron con el capítulo 295 del propio Meneghello (masa abdominal) y con Farreras/Robbins, que se señalan como fuentes de adulto o de patología general.

7.2. Clínica

La masa abdominal. El Wilms suele presentarse como masa asintomática, descubierta generalmente por los padres, asociada a hematuria e hipertensión arterial (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.22).

La característica semiológica que hay que memorizar:

Una masa en el flanco, firme, lisa, que NO CRUZA LA LÍNEA MEDIA y que pelotea, corresponde a un tumor de Wilms. (Meneghello, Cap. 295, p.307-308)

(Robbins matiza que, cuando es muy grande, la masa puede atravesar la línea media y extenderse hacia la pelvis (Robbins y Cotran, Cap. 9-10, p.496-497 — patología general); pero la regla clínica clásica del diferencial con neuroblastoma sigue siendo la del Meneghello.)

Otros elementos clínicos (Farreras, Cap. 113, p.1018 — fuente de adulto):

Manifestación Frecuencia
Masa abdominal palpable, firme, indolora, lisa, unilateral 75%
Dolor abdominal (difuso) 30-40%. Si es brusco con anemia e hipertensión → sospechar hemorragia intratumoral
Hematuria macro o microscópica 25%
Fiebre o febrícula 18%
Hipertensión arterial 25% de los tumores cursan con HTA (Meneghello, Cap. 295, p.307-308). Por compresión del parénquima con isquemia renal o por producción aumentada de renina (Farreras, p.1018)

Metástasis más frecuentes: pulmón, hígado y ganglios linfáticos (Farreras, Cap. 113, p.1018); en un número notable de casos ya hay metástasis pulmonares al diagnóstico (Robbins y Cotran, Cap. 9-10, p.496-497).

7.3. Asociaciones sindrómicas

Síndrome / hallazgo Comentario
Beckwith-Wiedemann Crecimiento acelerado, onfalocele, hernia umbilical, macroglosia, pliegues auriculares. Se asocia a Wilms y hepatoblastoma (Meneghello, Cap. 295, p.307-308)
Hemihipertrofia Se asocia en un 3% al tumor de Wilms; detectarla obliga a buscarlo de manera dirigida y a controlar al paciente (Meneghello, Cap. 295, p.307-308)
WAGR Wilms, Aniridia, anomalías Genitourinarias, Retardo mental (PRONAP 2014, p.9)
Denys-Drash Disgenesia gonadal + nefropatía de inicio precoz. Riesgo de Wilms ~90% (Robbins y Cotran, Cap. 9, p.495)
Malformaciones genitourinarias Hipospadias, criptorquidia (Meneghello, Cap. 295, p.307-308)

Genética: dos genes en el cromosoma 11 — WT1 (11p13) y WT2 (11p15.5). Puede haber mutaciones esporádicas del cromosoma 16 (10-25%) y del gen supresor p53 (17p13, 5% de los casos) (Balcells, Laboratorio, p.719-720).

Vigilancia en pacientes de riesgo: ecografía abdominal cada 3 meses hasta los 8 años y alfafetoproteína cada 3 meses hasta los 4 años en el síndrome de Beckwith-Wiedemann (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6 y p.10).

7.4. Diagnóstico por imágenes

  • Estudio inicial: radiografía simple de abdomen y ecografía (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.25). La ecografía permite establecer si la masa es sólida (requiere más estudio) o quística (probablemente benigna), así como su probable órgano de origen (Meneghello, Cap. 295, p.307-308).
  • TC: indica tamaño tumoral, presencia de adenopatías y metástasis hepáticas; la TC de tórax descarta metástasis pulmonares o mediastínicas. Pueden ser necesarias gammagrafía ósea o RM (Farreras, Cap. 113, p.1018).
  • Si se sospecha neuroblastoma, se solicitan catecolaminas y ácido vanilmandélico, aunque en ese caso la lesión suele ser más medial (Farreras, Cap. 113, p.1018).

7.5. Etapas clínicas

Cuadro 301-1 del Meneghello — Etapas clínicas del tumor de Wilms (Meneghello, Cap. 301, p.334-335):

Etapa Frecuencia Descripción
I 43% Tumor completamente resecado con cápsula intacta, sin invasión vascular
II 20% Tumor completamente resecado con extensión extracapsular y/o invasión vascular
III 21% Extensión macroscópica del tumor fuera del riñón, resección incompleta, ROTURA TUMORAL
IV 11% Metástasis por vía hematógena (pulmón, hígado, hueso, cerebro)
V 5% Tumor bilateral al momento del diagnóstico

7.6. Tratamiento

Cirugía seguida de quimioterapia y, para algunos pacientes, radioterapia (Meneghello, Cap. 301, p.334-335):

  • El cirujano debe asegurar la extracción completa del tumor SIN ROMPERLO y evaluar el alcance de la enfermedad mediante biopsia de ganglios hiliares, periaórticos, ilíacos y celíacos. Márgenes, tumor residual y ganglios sospechosos se marcan con abrazaderas de titanio. La resección en cuña del hígado es aceptable para asegurar extracción completa.
  • Quimioterapia preoperatoria en: tumores masivos unilaterales no resecables, tumores bilaterales, o trombos tumorales de la vena cava por encima de las venas hepáticas (una vez confirmado el diagnóstico por biopsia). Facilita la extracción del tumor y puede reducir la frecuencia de complicaciones quirúrgicas.
  • Etapa III (con o sin metástasis): radioterapia en todo el abdomen.
  • Todos los pacientes reciben quimioterapia, entre 18 y 33 semanas. Fármacos más activos: vincristina, actinomicina D, doxorrubicina y ciclofosfamida.
  • Recién nacidos y todos los lactantes menores de 12 meses necesitan reducción del 50% de las dosis para disminuir la toxicidad sin comprometer los excelentes resultados.
  • Vigilar cuidadosamente la función renal al principio del tratamiento, por los efectos tóxicos renales.

Pronóstico. Depende del estadio al diagnóstico, las características histopatológicas, la edad del paciente y el tamaño del tumor, además de la pericia y estrategia del equipo (cirujano pediatra, radiooncólogo y oncólogo pediatra) (Meneghello, Cap. 301, p.334-335). Con tratamiento multimodal la supervivencia es del 80-90% (Farreras, Cap. 113, p.1018). La histología anaplásica es quizás el determinante más importante de mal pronóstico; también son adversas la pérdida de heterocigosidad de 1p y 16q y la ganancia de 1q (Robbins y Cotran, Cap. 9-10, p.496-497).

7.7. Advertencia semiológica: no palpar repetidamente el abdomen

No palpar repetida ni vigorosamente el abdomen de un niño con sospecha de tumor de Wilms, por riesgo de ruptura tumoral y diseminación (conocimiento general).

El material de esta UP no enuncia esta recomendación de forma explícita, pero la sostiene en dos afirmaciones convergentes:

  1. La rotura tumoral define la etapa III del tumor de Wilms (Meneghello, Cap. 301, p.334-335) — es decir, romper el tumor cambia el estadio, agrega radioterapia abdominal completa al tratamiento y empeora el pronóstico.
  2. Los tumores pediátricos, por su crecimiento rápido, tienen áreas de necrosis central y son de características friables que fácilmente pueden romperse, con los peligros de diseminación que esto conlleva (Meneghello, Cap. 296, p.309-310).

El único cuidado semiológico que el material sí explicita es de otro orden: para un examen físico adecuado el niño debe estar relajado (distraerlo, usar chupete), y conviene evacuar los contenidos fecal y urinario para evitar malinterpretar los hallazgos (Meneghello, Cap. 295, p.307-308).


8. Neuroblastoma

8.1. Concepto y origen

El neuroblastoma es un cáncer embrionario que surge durante el desarrollo fetal o la infancia temprana a partir de células primordiales parcialmente comprometidas. (Meneghello, Cap. 303, p.336-337)

Se origina en la médula suprarrenal o en el tejido nervioso simpático paraespinal (Meneghello, Cap. 303, p.336-337). Deriva de las células primordiales de la cresta neural que residen en los ganglios simpáticos y la médula suprarrenal (Robbins y Cotran, Cap. 9, p.491).

8.2. Epidemiología

  • Es un tumor de la infancia temprana: dos tercios de los casos se presentan en niños menores de 5 años (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).
  • Es el tumor sólido extracraneal más frecuente en niños y la neoplasia maligna más diagnosticada en la lactancia; mediana de edad al diagnóstico 18 meses, con 40% de los casos diagnosticados en lactantes (Robbins y Cotran, Cap. 9, p.491 — patología general).
  • En Argentina, el grupo "neuroblastoma y otros tumores del sistema nervioso periférico" representa el 5,7% del cáncer infantil (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.4).
  • Distribución anatómica: ~40% en la médula suprarrenal; el resto en cualquier punto de la cadena simpática, con la región paravertebral del abdomen (25%) y el mediastino posterior (15%) como localizaciones más habituales (Robbins y Cotran, Cap. 9-10, p.491-492).

8.3. Clínica

La presentación más común es una masa abdominal, y los síntomas más comunes se deben a ella o al dolor óseo causado por la metástasis (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).

La característica semiológica que hay que memorizar:

Una masa en el flanco, DURA, FIJA, LOBULAR O IRREGULAR, que CRUZA LA LÍNEA MEDIA, puede corresponder a un neuroblastoma. (Meneghello, Cap. 295, p.307-308)

Manifestaciones específicas (Meneghello, Cap. 303, p.336-337):

Manifestación Mecanismo
Proptosis y equimosis periorbitaria ("ojos en mapache") Metástasis retrobulbares / compromiso óseo de la órbita. Comunes en pacientes de riesgo alto. Bilaterales, deben hacer descartar neuroblastoma (PRONAP 2014, p.11)
Nódulos subcutáneos indoloros, de tinte azulado Infiltración de la piel (Meneghello, Cap. 295, p.307-308). En lactantes <6 meses, nódulos subcutáneos rojo-violáceos con o sin hepatomegalia → forma especial de neuroblastoma o leucemia (PRONAP 2014, p.22)
Pancitopenia Compromiso extenso de la médula ósea
Distensión abdominal con compromiso respiratorio Metástasis hepáticas masivas, en niños muy pequeños
Compresión medular y parálisis Al originarse en ganglios paraespinales, invade los forámenes neurales
Síndrome de Horner Neuroblastoma del ganglio estrellado. Ptosis, miosis y enoftalmos (Meneghello, Cap. 295, p.306-307)
Diarrea acuosa abundante Secreción tumoral de péptido intestinal vasoactivo (VIP)
Ataxia cerebelosa y síndrome de opsoclonía/mioclonía Síndrome paraneoplásico, de mecanismo inmunológico no completamente definido. En raras ocasiones

El PRONAP describe el opsoclonus-mioclonus como "movimientos incoordinados, erráticos, incontrolables, movimientos oculares y pérdidas de pautas madurativas", y lo relaciona especialmente con neuroblastomas localizados en el tórax (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.19).

El PRONAP suma un diferencial práctico: el neuroblastoma tiene una amplia variedad de presentaciones, desde masas suprarrenales asintomáticas —cuyo diagnóstico diferencial son los hematomas consecuencia de partos distócicos— hasta masas asociadas a compromiso del estado general, dolores óseos, hematomas cutáneos y adenopatías (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.22).

8.4. Diagnóstico

Es uno de los "tumores de células azules redondas y pequeñas" de la infancia, y algunos neuroblastomas no pueden diferenciarse por microscopía de luz convencional de otros de este grupo (linfomas, tumores neuroectodérmicos primitivos, rabdomiosarcomas) (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).

La diferenciación neuronal simpática debe demostrarse por (Meneghello, Cap. 303, p.336-337): - Inmunohistoquímica. - Microscopía electrónica. - Concentraciones elevadas de catecolaminas séricas o sus metabolitos en la orina: ácido vanililmandélico (VMA) u homovanílico (HVA). - Biología molecular con expresión de genes asociados a la cadena adrenérgica.

Criterio mínimo internacional de diagnóstico: o bien (1) un diagnóstico anatomopatológico inequívoco por microscopía óptica (con o sin inmunohistología, microscopía electrónica o catecolaminas/metabolitos elevados); o bien (2) la combinación de aspirado o biopsia de médula ósea con células tumorales inequívocas (sincitios o racimos positivos en inmunohistología) más catecolaminas séricas o urinarias elevadas (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).

La clasificación de Shimada diferencia patrones más indiferenciados (desfavorables) de otros con diferenciación neural, y tiene mucho valor anatomopronóstico; debe aplicarla un patólogo experimentado (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).

Imágenes: una radiografía simple de abdomen puede mostrar calcificaciones, como se aprecia en neuroblastomas y teratomas (Meneghello, Cap. 295, p.307-308). Las neoplasias contienen a menudo áreas focales de necrosis y calcificación (Robbins, Atlas de Anatomía Patológica, Cap. 15, p.367-368).

8.5. Biología y factores pronósticos

Variables biológicas relacionadas con el pronóstico: grado de diferenciación, número de cromosomas en la célula tumoral, amplificación del oncogén MYCN en el tejido tumoral y pérdida de heterocigosidad de los cromosomas 11q y 1p (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).

Tres grupos biológicos con claro correlato pronóstico (Meneghello, Cap. 303, p.336-337):

Grupo Perfil Comportamiento
1 Expresa TrkA, hiperdiploide (sobre todo si no expresa telomerasa y mantiene el cromosoma 1p) Tiende a REGRESAR ESPONTÁNEAMENTE. Aparece fundamentalmente en lactantes menores de 1 año y es localizado
2 Expresa TrkB, gana un 17q adicional, pierde heterocigosidad de 14q y/o 11q Genómicamente inestable
3 Gana 17q, pierde 1p y amplifica MYCN Peor pronóstico

(Robbins agrega que las mutaciones germinales de ALK son causa fundamental de la predisposición familiar —1-2% de los casos— y que hay mutaciones somáticas de ganancia de función de ALK en ~10% de los esporádicos (Robbins y Cotran, Cap. 9, p.491-492).)

8.6. Estadios clínicos

Cuadro 303-1 del Meneghello — Sistema Internacional de Estadificación de Neuroblastoma (INSS) (Meneghello, Cap. 303, p.337-338):

Estadio Descripción
I Tumor unilateral completamente resecado
II Resección incompleta macroscópica con ganglios homolaterales negativos, o resección completa con ganglios homolaterales
III Tumores que ATRAVIESAN LA LÍNEA MEDIA o con ganglios contralaterales positivos
IV Extensión metastásica
IV-S Tumores I y II con metástasis restringida a médula ósea (<10% de células tumorales), hígado y piel

Advertencia sobre el material: la columna de estadios de este cuadro llegó parcialmente ilegible en la extracción del PDF (sólo se leen "1", "IV" y "IVS"). Las cinco descripciones están completas y su orden es inequívoco (I, II, III, IV, IV-S), pero conviene contrastar la tabla con el libro en papel.

8.7. Grupos de riesgo, tratamiento y pronóstico

Los grupos de riesgo se basan en la edad, el estadio clínico y las características biológicas (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).

Pronóstico (Meneghello, Cap. 303, p.336-337):

  • Alta probabilidad de supervivencia a largo plazo sin enfermedad: niños de cualquier edad con neuroblastoma localizado, y lactantes menores de 1 año con cualquier extensión y características biológicas favorables.
  • Niños de más edad con enfermedad en estadio avanzado — que son el 70% del total de pacientes: las posibilidades de curación, aun con cuidados intensivos, son mucho menores. La supervivencia a largo plazo con el tratamiento más intensivo actual es de alrededor del 30%.

Tratamiento por grupo de riesgo (Meneghello, Cap. 303, p.336-338):

Grupo Tratamiento
Riesgo bajo Sólo cirugía. La quimioterapia se reserva para pacientes sintomáticos (compresión medular o compromiso respiratorio por infiltración hepática, estadio IV-S)
Riesgo intermedio Cirugía + 12 a 24 semanas de quimioterapia (cisplatino, ciclofosfamida, doxorrubicina, etopósido), manteniendo las dosis acumulativas lo más bajas posible para minimizar la toxicidad a largo plazo
Riesgo alto Quimioterapia intensa en dosis altas → evaluación de respuesta → resección del tumor primario → quimioterapia mieloablativa con o sin radioterapia corporal total y trasplante autólogo de precursores hematopoyéticos → tras la recuperación, ácido 13-cis-retinoico oral

En pacientes sin enfermedad metastásica se hace cirugía inicial para biopsia, resección de tanto tumor primario como sea posible y biopsia de ganglios regionales no adheridos, obteniendo cantidad adecuada de tejido para estudios biológicos (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).

Radioterapia: reservada para tumor sintomático que amenaza la vida o los órganos afectados, que no responde suficientemente rápido a la quimioterapia, o para pacientes de riesgo intermedio con respuesta incompleta a quimioterapia y resección y características biológicas desfavorables (Meneghello, Cap. 303, p.337-338).


9. Wilms vs. neuroblastoma — tabla comparativa

Es el diferencial clásico de examen. La tabla se construye a partir de (Meneghello, Cap. 295, p.307-308; Cap. 301, p.334-335; Cap. 303, p.336-338; PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.21-22; Farreras, Cap. 113, p.1017-1018; Robbins y Cotran, Cap. 9, p.491-497):

TUMOR DE WILMS (nefroblastoma) NEUROBLASTOMA
Origen Riñón (blastema metanéfrico; tumor embrionario renal) Cresta neural: médula suprarrenal (~40%) o tejido simpático paraespinal (abdomen paravertebral 25%, mediastino posterior 15%)
Edad típica 1 a 6 años; >80% antes de los 5 años <5 años (dos tercios); mediana 18 meses; 40% en lactantes
Localización de la masa Flanco Flanco / centroabdominal / retroperitoneal; también mediastino posterior y cuello
LÍNEA MEDIA NO la cruza SÍ la cruza (definición del estadio III)
Consistencia y superficie Firme, LISA, y PELOTEA (contacto lumbar) DURA, FIJA, LOBULAR o IRREGULAR
Calcificaciones en Rx No características SÍ — la Rx simple de abdomen puede mostrarlas
Marcadores No hay marcador humoral específico. Alfafetoproteína se usa en el tamizaje de Beckwith-Wiedemann (para hepatoblastoma) Catecolaminas séricas y sus metabolitos urinarios: VMA (ácido vanililmandélico) y HVA (ácido homovanílico)
Genética / biología WT1 (11p13), WT2 (11p15.5); p53 (5%); LOH 1p y 16q y ganancia de 1q = adversos Amplificación de MYCN; LOH 11q y 1p; TrkA (favorable) vs. TrkB; ALK en formas familiares
Síndromes asociados Beckwith-Wiedemann, WAGR, Denys-Drash, hemihipertrofia (3%), aniridia, malformaciones GU Sin asociación sindrómica destacada en el material; 1-2% familiares por ALK
Clínica acompañante Hematuria (25%), HTA (25%), dolor abdominal (30-40%), fiebre (18%) Proptosis y equimosis periorbitaria, síndrome de Horner, opsoclonía-mioclonía, diarrea por VIP, nódulos subcutáneos azulados, dolor óseo, pancitopenia
Metástasis Pulmón, hígado, ganglios; también hueso y cerebro (etapa IV) Médula ósea, hueso (órbita), hígado, piel; estadio IV-S con metástasis restringida a MO (<10%), hígado y piel
Estadificación Etapas I-V (V = bilateral) INSS I-IV + IV-S
Tratamiento Cirugía + quimioterapia (vincristina, actinomicina D, doxorrubicina, ciclofosfamida) ± radioterapia (etapa III) Según grupo de riesgo: bajo = cirugía sola; intermedio = cirugía + QT 12-24 sem; alto = QT intensiva + cirugía + QT mieloablativa + trasplante autólogo + ácido 13-cis-retinoico
Pronóstico Bueno: 80-90% de supervivencia con tratamiento multimodal Muy dependiente de edad y estadio. Localizado o lactante <1 año con biología favorable: excelente (algunos regresan espontáneamente). Niño mayor con estadio avanzado (70% del total): ~30% de supervivencia a largo plazo
Riesgo particular Rotura tumoral → sube a etapa III → radioterapia abdominal completa Compresión medular por invasión de forámenes neurales

Regla mnemotécnica. Wilms: riñón, liso, no cruza. Neuroblastoma: nervio (cresta neural), nodular, sí cruza, calcifica, catecolaminas.


10. Urgencias oncológicas en pediatría

Ante la sospecha de cáncer, el segundo paso obligatorio de la primera consulta es determinar si se trata de una urgencia oncológica. El PRONAP enumera cuatro: compresión medular, masa en mediastino, síndrome de lisis tumoral y tumor de rápido crecimiento. En ese caso hay que derivar en forma urgente a un centro de alta complejidad que cuente con hemato-oncólogo pediatra (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.43).

10.1. Síndrome de lisis tumoral

Qué es. Resulta de la proliferación rápida de las células tumorales, que causa una serie de anomalías metabólicas: hiperuricemia, hiperpotasemia e hiperfosfatemia (Meneghello, Cap. 298, p.322-323). Puede producirse de manera espontánea o secundaria a la lisis de blastos inducida por la quimioterapia: hiperuricemia, hiperpotasemia, hiperfosfatemia asociada a hipocalcemia y fosfaturia (Meneghello, Cap. 297, p.315-316).

Mecanismo. La lisis celular libera DNA, con aumento del catabolismo de las purinas en el hígado. La hiperuricemia aumenta la excreción renal de ácido úrico, que puede precipitar en los túbulos colectores y uréteres y producir insuficiencia renal aguda, exacerbada si la orina es concentrada y ácida (Meneghello, Cap. 297, p.315-317).

Tumores de mayor riesgo: LNH linfoblástico y de Burkitt o tipo Burkitt (Meneghello, Cap. 298, p.322-323); leucemias con recuentos iniciales altos.

Profilaxis y tratamiento (Meneghello, Cap. 297, p.316-317):

  • Hidratación abundante: 3.000-4.000 cm³/m²/día, alcalinizada con bicarbonato.
  • Objetivo: diuresis >100 mL/m²/hora con pH urinario entre 7 y 7,5.
  • Alopurinol 10 mg/kg/día.
  • Estas medidas deben iniciarse al momento del diagnóstico, sobre todo en pacientes con recuentos iniciales mayores de 100.000/mm³.
  • Alternativa a alopurinol: rasburicasa (urato oxidasa) (Meneghello, Cap. 298, p.322-323).
  • La hiperuricemia y el síndrome de lisis tumoral, especialmente si se asocian a obstrucción ureteral, pueden derivar en insuficiencia renal que requiera hemodiálisis (Meneghello, Cap. 298, p.322-323).

Recordar el dato epidemiológico argentino: el síndrome de lisis tumoral está entre las tres primeras causas de muerte temprana en niños con cáncer en el país, junto con infecciones y sangrado (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.5).

10.2. Neutropenia febril

Definiciones (Meneghello, Cap. 296, p.311-312):

  • Neutropenia: recuento de neutrófilos <500/mm³, o <1.000/mm³ que se prevea que vaya a bajar de 500.
  • Fiebre: una toma aislada de temperatura >38,3 °C, o ≥38 °C al menos durante 1 hora.

Magnitud del riesgo (Meneghello, Cap. 296, p.311-312):

  • Entre el 48 y el 60% de los pacientes neutropénicos que inician un síndrome febril sufren una infección.
  • Hasta el 20% de aquellos con neutrófilos <500/mm³ presentan bacteriemia.
  • El riesgo depende del recuento de neutrófilos y de su duración.

Microbiología. La fuente de infección es frecuentemente la flora endógena (orofaringe, tracto gastrointestinal, piel) (Meneghello, Cap. 296, p.311-312):

Grupo % de bacteriemias Gérmenes
Cocos grampositivos ~60% Típicamente Staphylococcus epidermidis y también S. aureus — fenómeno relacionado con el uso masivo de catéteres venosos centrales
Bacilos gramnegativos ~30% E. coli, Klebsiella pneumoniae, Pseudomonas aeruginosa — importantes por su elevada mortalidad
Hongos — Candida (C. albicans, C. tropicalis) tras antibióticos de amplio espectro y/o corticoides, o en neutropenia prolongada. Aspergilosis invasiva: sospechar ante dolor pleurítico, hemoptisis y derrame o infiltrado pulmonar localizado
Virus — Respiratorios (adenovirus, VSR, parainfluenza, influenza A y B, rinovirus) y herpesvirus (HSV, varicela-zóster, CMV, EBV)

Conducta (Meneghello, Cap. 297, p.316-317):

Todo paciente leucémico con menos de 500 neutrófilos/mm³ y fiebre debe considerarse potencialmente séptico, aunque no tenga otros síntomas y signos, y debe tratarse de inmediato en forma agresiva. Esto es válido al diagnóstico y durante el tratamiento.

  • Recordar que la mayoría de estos pacientes son portadores de catéteres venosos centrales, lo que aumenta el riesgo de bacteriemia asociada al catéter.
  • Tomar hemocultivos centrales y comenzar de inmediato antibiótico de amplio espectro IV con cobertura para grampositivos y gramnegativos, según las normas de cada institución y los patrones de resistencia locales.
  • Si hay mucositis grave, asociar aciclovir y antifúngicos.
  • Todos los pacientes deben recibir profilaxis para Pneumocystis jirovecii con cotrimoxazol.
  • Es esencial el inicio temprano del tratamiento antibiótico empírico, por la alta probabilidad de infección oculta sin otros signos y por el potencial de progresión rápida a sepsis grave (Meneghello, Cap. 296, p.311-312).

10.3. Síndrome de vena cava superior / síndrome de mediastino superior

Definición. Conjunto de signos y síntomas derivados de la compresión de la vena cava superior. Se conoce como síndrome de mediastino superior cuando se agrega compresión traqueal; en los niños, ambos términos son sinónimos (Meneghello, Cap. 295, p.306-307).

Clínica (Meneghello, Cap. 295, p.306-307):

  • Síntomas: tos, disnea, disfonía, ortopnea y dolor torácico, que se agravan en posición supina o en flexión.
  • Cefalea, confusión y alteraciones visuales, producto de la hipoxia.
  • Examen físico: edema, plétora y cianosis de cara, cuello y extremidades superiores, con circulación colateral en el tórax. Además diaforesis, sibilancias y estridor.

Conducta (Meneghello, Cap. 295, p.306-307):

Una masa mediastínica, y muy especialmente cuando cursa con síndrome de vena cava superior, debe ser considerada una URGENCIA ONCOLÓGICA.

  • Evaluar la función respiratoria y hacer TC para establecer ubicación, extensión y relación de la masa con la vía aérea y los grandes vasos.
  • Derivar a centro especializado.
  • El paciente NO debe ser sedado para exámenes o procedimientos sin una evaluación anestésica adecuada, ya que puede sufrir un COLAPSO IRREVERSIBLE DE LA VÍA AÉREA.

Desde el lado del PRONAP: toda masa mediastinal constituye una urgencia médica; no realizar exámenes complementarios exhaustivos que demoren el traslado, ni indicar corticoides, ya que pueden interferir en el diagnóstico etiológico. Derivar a centro de alta complejidad con terapia intensiva, hemato-oncólogo y equipo entrenado (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.21).

Cómo obtener el diagnóstico sin anestesia general (Meneghello, Cap. 298, p.322-323): realizar siempre mielograma y biopsia de médula ósea en la preparación inicial; si hay derrame, citología del derrame con confirmación por citometría de flujo; si hay adenopatía periférica, biopsia ganglionar bajo anestesia local y en posición vertical; si fracasa todo, biopsia con aguja guiada por TC con sedación leve. Si aun así no es posible, puede hacerse tratamiento preoperatorio con corticosteroides o radioterapia localizada —pero como esto puede comprometer el diagnóstico preciso, debe obtenerse biopsia diagnóstica apenas pase el riesgo anestésico.

En la LLA/LMA, la infiltración de estructuras mediastínicas produciendo compresión traqueobronquial o SVCS es descrita como la complicación infiltrativa más grave y potencialmente letal; el tratamiento es iniciar de inmediato la quimioterapia o usar radioterapia local (Meneghello, Cap. 297, p.316-317).

10.4. Compresión medular

Mecanismo. Los tumores del retroperitoneo pueden producir compresión medular al invadir los agujeros de conjunción; los del mediastino posterior también (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.19 y p.23). El neuroblastoma, por originarse en ganglios paraespinales, puede invadir los forámenes neurales, comprimir la médula espinal y causar parálisis (Meneghello, Cap. 303, p.336-337).

Clínica y cronología. La presentación clínica inicial es el DOLOR dorso-lumbar; las manifestaciones neurológicas —paresias, pérdida del control de esfínteres o de su tonicidad— son síntomas TARDÍOS (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.23).

La compresión medular es una urgencia oncológica. Requiere para su diagnóstico un alto índice de sospecha: el dolor dorso-lumbar en pediatría debe ser SIEMPRE estudiado, ya que es patológico la mayoría de las veces. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.23)

Diagnóstico: RM, que permite óptima visualización de partes blandas y de la compresión medular. La Rx de columna es normal en más de la mitad de los casos; la gammagrafía ósea sólo localiza la lesión; el LCR no es específico (el tumor es extradural); la TC es útil para evaluar el compromiso óseo (Meneghello, Cap. 295, p.308-309).

Caso ilustrativo del PRONAP: "Niño de 5 años que comienza con dolor en la 'cintura' que no lo deja dormir ni jugar. Es evaluado por pediatra, quien indica analgésicos comunes; no cede el dolor; diagnóstico presuntivo inicial de infección urinaria. Continúa con dolor y los padres notan que mueve menos las piernas. RMN constata masa paravertebral con compresión medular. Diagnóstico probable: Sarcoma de Ewing" (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.25).

10.5. Hiperleucocitosis

Definición y mecanismo. En niños con más de 100.000 leucocitos/mm³, los blastos se pueden agrupar y taponar los vasos de la microcirculación, lo que impide el flujo sanguíneo; esto produce hipoxemia local, daño endotelial, infarto y hemorragia (Meneghello, Cap. 297, p.316-317).

Órganos afectados. Se puede afectar cualquier órgano, pero por lo general los que dan sintomatología son el sistema nervioso central y el pulmón (Meneghello, Cap. 297, p.316-317).

Tratamiento (Meneghello, Cap. 297, p.316-317):

  • Iniciar rápidamente la terapia citorreductiva.
  • Si esto no es posible o no hay respuesta rápida: leucoféresis.
  • PRECAUCIÓN CLAVE: cuidado con los concentrados de glóbulos rojos, porque pueden aumentar la viscosidad sanguínea y agravar los síntomas.

10.6. Otras complicaciones agudas del paciente oncológico pediátrico

(Meneghello, Cap. 296, p.311-312; Cap. 297, p.316-317):

Complicación Manejo
Anemia y trombopenia Es habitual transfundir al paciente oncológico con Hb <8 g/dL y plaquetas <20.000/mm³. Los productos sanguíneos deben pasarse por filtros de alta eficiencia e irradiarse con 15 Gy para prevenir infecciones y reacciones inmunológicas adversas
Trastornos trombohemorrágicos Hemorragia por trombocitopenia → transfundir plaquetas (1 unidad cada 5-7 kg de peso). Con asparaginasa puede aparecer coagulopatía por inhibición de la síntesis de fibrinógeno, antitrombina III, proteína C y proteína S → cuadros trombohemorrágicos en SNC o vasos periféricos; se trata con crioprecipitado o plasma fresco
Infiltración renal Puede llevar a insuficiencia renal y requerir hemodiálisis
Infiltración del SNC Cefalea, vómitos, signos meníngeos o compromiso de nervios craneales → quimioterapia intratecal de inmediato
Mucositis Por antraciclinas, metotrexato en dosis altas y radioterapia corporal total. Altera las barreras mucosas durante la neutropenia
Anorexia Puede prolongarse durante todo el tratamiento y determinar desnutrición moderada a grave; requiere intervención nutricional enteral y parenteral. Muy intenso en lactantes y preescolares
Náuseas y vómitos Especialmente con alquilantes y cisplatino; se contrarrestan con antagonistas de receptores 5-HT₃, imprescindibles para poder efectuar el tratamiento

11. Psicooncología y abordaje integral

11.1. Por qué hace falta

La psicooncología pediátrica permite explicar por qué el cáncer, además de ser una enfermedad crónica que amenaza la vida, es una enfermedad que SIMBOLIZA EL SUFRIMIENTO de la persona enferma y su familia. (Cely-Aranda, Duque Aristizábal y Capafons, Psicooncología pediátrica, p.3)

Un dato que ordena todo el abordaje: la edad promedio de diagnóstico de los niños con enfermedad oncológica es de cuatro años, lo que hace aún más difícil para el equipo médico la explicación del diagnóstico y el tratamiento (Cely-Aranda et al., Psicooncología pediátrica, p.3).

El tratamiento del cáncer infantil implica un régimen médico exigente en el que los niños y sus familias enfrentan múltiples factores estresantes: además de los cambios físicos y comportamentales, deben adaptarse al entorno hospitalario y a los procedimientos médicos; el pronóstico en general incierto provoca desasosiego por la amenaza de muerte; todo ello altera los roles familiares y sociales, las actividades diarias y la adhesión al tratamiento (Cely-Aranda et al., Psicooncología pediátrica, p.3).

11.2. Reacciones del niño

  • El malestar (distress) emocional —ansiedad, dependencia, llanto, problemas del sueño— asociado a la enfermedad y al impacto de la hospitalización, la quimioterapia y otros procedimientos invasivos, continúa siendo una experiencia de difícil asimilación (Cely-Aranda et al., p.3).
  • Dicho malestar depende en gran medida del adecuado manejo y de la calidad de la información. Proporcionar información apropiada para la edad del niño favorece una mejor comprensión de la enfermedad, adaptación a la experiencia y, en consecuencia, mayor adhesión a los tratamientos médicos (Cely-Aranda et al., p.3).
  • Los niños adecuadamente informados están más dispuestos a hacer frente a los procedimientos médicos, sienten que pueden expresar sus preocupaciones con sus padres y confían más en la familia y el personal médico. A la inversa, la negación y la inconformidad con los tratamientos se han vinculado con la ausencia de comprensión y una pobre comunicación sobre el diagnóstico y el tratamiento (Cely-Aranda et al., p.4).

Cuando el niño no está informado o no se le resuelven oportunamente sus preguntas, no necesariamente se lo está protegiendo del miedo y de las preocupaciones. De hecho, puede percibir que la enfermedad es un secreto o una situación de la cual no se debería hablar. Puede descubrir información durante las visitas al hospital, sentir el malestar en sus padres y en el equipo médico, escuchar casualmente conversaciones y enterarse del diagnóstico desde la forma en que lo miran las personas que lo rodean, obteniendo sus propias conclusiones. (Cely-Aranda et al., Psicooncología pediátrica, p.4)

  • El tratamiento expone al niño a procedimientos dolorosos —cirugías, hospitalizaciones, radioterapia, quimioterapia, extracciones de sangre— que se han llegado a considerar más dolorosos que la propia enfermedad. De ahí: dolor, fatiga, sueño, ansiedad anticipatoria, náuseas, vómitos y miedo a lo desconocido (Cely-Aranda et al., p.4).
  • Los cambios físicos (pérdida de cabello, aumento de peso) exponen al niño a bromas de sus compañeros o a discriminación, con baja imagen corporal, sentimientos de inferioridad e incompetencia y ánimo depresivo (Cely-Aranda et al., p.4).
  • La adaptación no es lineal: se ha observado que niños provenientes de ambientes aversivos alcanzan satisfactoriamente un ajuste positivo, lo que demuestra la presencia de resiliencia (Cely-Aranda et al., p.4).

11.3. Comunicación del diagnóstico según la edad

El material aporta los siguientes elementos concretos (Cely-Aranda et al., Psicooncología pediátrica, p.7-8):

  • Los padres controlan la comunicación en la mayoría de los casos y manejan el intercambio de información entre los profesionales de la salud y el niño: ellos deciden qué, cuándo y cómo su hijo debe ser informado.
  • Sus decisiones se basan sobre todo en la EDAD del niño: a los niños más pequeños se les proporciona menos información acerca del diagnóstico y tratamiento, en comparación con los niños mayores de nueve años.
  • Los padres que entienden el cáncer como una amenaza para la vida de su hijo tienden a no expresarle el diagnóstico y le proporcionan poca información. En cambio, los padres que se sintieron más impactados y angustiados presentaron mayor probabilidad de ser abiertos con los niños, proporcionándoles información sencilla para su comprensión.
  • Cuidado con la sobrecarga informativa en el momento del diagnóstico: las investigaciones sobre comunicación de malas noticias señalan que la mayoría de los padres comprenden menos de la mitad de la información que los médicos les proporcionan en la consulta inicial, probablemente debido al estrés. No es pertinente que los padres den al niño gran cantidad de información en el momento del diagnóstico.
  • El reto para los profesionales de la salud es establecer una atmósfera de confianza, en especial con los más pequeños, que por su corta edad no comprenden los detalles de la enfermedad (p.4).
  • Hay consenso en que la comunicación abierta es la mejor forma de interacción para el niño y su familia, aunque en la práctica los padres siguen enfrentándose al difícil dilema de decidir cómo explicarle a su hijo qué es el cáncer, y se muestran poco dispuestos a llevarlo a cabo (p.8).

Nota de cobertura: el material no incluye una guía de comunicación estratificada por etapa del desarrollo (preescolar / escolar / adolescente) con contenidos específicos para cada franja etaria. Sólo aporta el hallazgo empírico del corte en los nueve años y la referencia bibliográfica a Lancaster (2011) sobre etapas del desarrollo y respuesta del niño ante la muerte, que no está desarrollada en el texto disponible. No se completa de memoria.

11.4. Impacto familiar

Padres. El diagnóstico está asociado con considerables grados de malestar en la familia: ira, miedo, soledad, depresión o ansiedad. Los padres deben asumir nuevas responsabilidades: enfrentarse al diagnóstico, a la administración del tratamiento y a la explicación de la enfermedad al niño (Cely-Aranda et al., p.5).

  • Las respuestas están determinadas por rasgos de personalidad, actitudes, valores, creencias, redes de apoyo social, estructura familiar, estilos de afrontamiento, experiencias previas, historia previa de pérdidas, recursos socioeconómicos, nivel educativo y condición de minoría étnica (p.5).
  • La carga emocional se hace más fuerte durante la fase de tratamiento agudo, especialmente cuando el niño está hospitalizado (p.6).
  • Las madres son las principales responsables de los cuidados del niño en el hogar, con puntuaciones más elevadas en rol de cuidado, comunicación y estrés parental en comparación con los padres. Los factores más estresantes se relacionan con la ausencia de control de la experiencia, no sentirse capacitadas para hacer sentir mejor al niño y la permanente amenaza de la vida (p.6-7).
  • Diferencia de género observada: las madres tendían a permanecer en casa para cuidar al hijo enfermo, mientras los padres continuaban trabajando para disponer de ingresos económicos; no todas las familias cuentan con la opción de renunciar a la fuente de ingresos, y en consecuencia los padres experimentan angustia por los múltiples roles. Tras el diagnóstico, la familia debe iniciar un proceso de reorganización para su sostenimiento económico (p.7).
  • Buena noticia con base empírica: en el estudio longitudinal de Sawyer et al., los niños con diagnóstico de cáncer y sus padres experimentaron mayores grados de ansiedad inmediatamente después del diagnóstico, pero esta disminuyó un año después hasta niveles similares a los de la comunidad general (p.6).

Cómo se comporta un padre acompañando un procedimiento doloroso (Cely-Aranda et al., p.7) — esto es directamente aplicable en la sala:

Conducta parental Efecto en el niño
Distracción, reforzamiento positivo, instrucciones Los síntomas de malestar y ansiedad DISMINUYERON significativamente
Crítica, disculpas al personal sanitario, concesión de total control de la situación al niño Aumentaron drásticamente los síntomas de malestar
Esforzarse por tranquilizar al hijo durante el procedimiento Mayor malestar, aumento del llanto y otras conductas estresantes
Actitudes permisivas Dificultad para lograr la colaboración del niño, lo que dificulta la adhesión al tratamiento
Disciplina más severa Genera en el niño sentimientos de temor y miedo a los procedimientos

Hermanos. También sufren por el diagnóstico y experimentan preocupación por la enfermedad y por los síntomas de dolor físico y emocional del hermano. Exteriorizan comprensión, madurez y mayor apego hacia la familia, pero en algunos casos pueden experimentar emociones intrusivas y contradictorias: miedo, aislamiento, celos o culpa. Se ha señalado que son potencialmente vulnerables a desarrollar problemas emocionales, conductuales y sociales, y por tanto precisan intervenciones psicológicas (Cely-Aranda et al., p.5).

Clima familiar. Los niños que viven en un ambiente familiar positivo con alta expresividad de emociones, cohesión y bajo conflicto tienen mayor probabilidad de adaptarse adecuadamente. La cohesión y las expresiones de afectividad pueden asegurar el ajuste de cada miembro y neutralizar el estrés. En cambio, en niños que viven en condiciones hostiles, con baja cohesión y altos niveles de conflicto, el malestar puede exacerbar los problemas familiares y dificultar el ajuste del niño (Cely-Aranda et al., p.6).

11.5. El equipo de salud

  • Es importante brindar apoyo a los niños y sus familias durante el PRIMER AÑO del diagnóstico, para reducir la angustia del primer período de tratamiento (Cely-Aranda et al., p.8).
  • Los padres pueden recordar la revelación del diagnóstico como uno de los peores momentos; se encuentran en estado de shock, confusión y reticencia, lo que hace aún más difícil el suministro de información (p.8).
  • En padres de niños con LLA se observó una acusada curva de aprendizaje; recurrían habitualmente al personal de enfermería como fuente de información por su disponibilidad inmediata, y ante información escasa, a internet. Es imprescindible informar exhaustiva y frecuentemente a los padres sobre el tratamiento y sus efectos (quimioterapia, radioterapia, mielosupresión) y advertir los cambios físicos y emocionales del hijo (p.8).
  • El equipo médico asume un rol significativo en asistir a los padres para superar la ansiedad y reticencia: debe proporcionar apoyo y animarlos a informar al niño sobre la enfermedad; este proceso de acompañamiento puede ayudar a aliviar la carga emocional (p.9).
  • La relación médico-familia puede tensarse ante la presión de decisiones críticas. Estas tensiones podrían ser evitables si el personal sanitario estableciera una comunicación asertiva y comprendiera el dolor emocional de la familia, percibiendo que los padres sólo buscan el bienestar de su hijo. El apoyo del personal médico es un factor determinante en la adaptación del niño y su familia (p.9).

11.6. Intervenciones psicológicas

Momento de la intervención respecto del procedimiento (Cely-Aranda et al., p.9-10):

Momento Intervenciones
ANTES Información educativa, modelado y ensayo conductual. La información debe ser individualizada, teniendo en cuenta: etapa de desarrollo del niño, niveles de ansiedad, estilo de afrontamiento, control percibido sobre el procedimiento previsto y sistemas de apoyo
DURANTE Hipnosis, visualización, distracción, control de la respiración y técnicas de relajación muscular progresiva
DESPUÉS Refuerzo positivo y procederes asociados

Otras herramientas descritas (Cely-Aranda et al., p.10): educación de actividades agradables (contribuye a superar la apatía y la desolación), instrucción en habilidades sociales (vence el aislamiento y promueve el bienestar físico), reestructuración cognitiva (identificar, cuestionar y sustituir pensamientos negativos por otros más realistas y saludables), distracción (lectura, juego, música) y planificación del tiempo para actividades placenteras.

Control del dolor. La OMS y la IASP han concluido que uno de los componentes esenciales de la asistencia en oncología pediátrica es el alivio del dolor (Cely-Aranda et al., p.11). Las intervenciones psicológicas con mejor efecto para el control del dolor son las cognitivo-conductuales y la hipnosis; distracción, visualización, entrenamiento en relajación, ejercicios de respiración, desensibilización, modelado y refuerzo positivo ayudan a disminuir el dolor y la angustia durante los procedimientos médicos, procedimientos en los que se pueden implicar también los padres y el personal de enfermería (p.11).

Ambiente hospitalario. Se pueden emplear técnicas operantes para reducir la ansiedad: controlar el ambiente, ubicando estímulos agradables como música y juguetes, y crear un ambiente más familiar con fotos, dibujos u objetos de casa, para proporcionar sensación de seguridad y afecto (Cely-Aranda et al., p.10).

Escolaridad. Se recomienda la continuidad de la educación, involucrando profesionales para el reforzamiento de los aspectos académicos y para mantener y fortalecer la relación entre pares. El objetivo es que los niños y jóvenes sientan que el diagnóstico no es un obstáculo que impida la continuidad de los compromisos académicos (Cely-Aranda et al., p.10). La atención educativa —hospitalaria o domiciliaria— garantiza el derecho a la educación (p.14).

11.7. Cuidados paliativos

Cuándo. Cuando la enfermedad oncológica del niño no responde a los tratamientos curativos y la continuación de ellos implica un deterioro innecesario de la salud, se procede a tratamientos paliativos que alivien los síntomas y aseguren un cuidado apropiado y cierto grado de bienestar (Cely-Aranda et al., p.11).

Qué incluyen. Los cuidados al final de la vida se refieren a la atención integral al paciente y la familia cuando se ha decidido suspender los tratamientos curativos e iniciar el proceso natural de la muerte. Incluyen el control del dolor y otros síntomas, y se ocupan también de los problemas sociales, emocionales y espirituales del niño y su familia (Cely-Aranda et al., p.11).

Objetivo. Mejorar la calidad de vida del paciente y su familia en conformidad con sus valores. La Academia Americana de Pediatría sugiere integrar estrategias que disminuyan los efectos propios de la enfermedad terminal: dolor, disnea, agitación, náuseas, emesis, depresión, ansiedad, convulsiones. Además, el personal sanitario debe facilitar el acceso a terapias que mejoren la calidad de vida: psicoeducación, duelo, asesoría familiar (counseling), musicoterapia, intervención infantil, apoyo espiritual y servicios de cuidados (Cely-Aranda et al., p.11).

Toma de decisiones. La AAP recomienda que los niños participen en la decisión de renunciar al tratamiento curativo; cuando el niño no tiene esta capacidad, son los padres quienes toman las decisiones. El médico es el responsable de proporcionar información sobre las opciones, riesgos y beneficios del tratamiento, para que los padres puedan decidir con base en esa información y donde prevalezca el bienestar del niño (Cely-Aranda et al., p.12).

Fases familiares ante el pronóstico terminal (Astudillo y Mendinueta) (Cely-Aranda et al., p.12):

  1. Desorganización: los padres y demás familiares asimilan el impacto de la enfermedad terminal del niño.
  2. Recuperación: la familia encuentra un punto de equilibrio y reorienta sus esfuerzos hacia los problemas que aquejan al niño.
  3. Reorganización: consolidación de nuevos roles y objetivos por parte del enfermo y sus familiares. En esta última fase, la cohesión, la independencia y la autoafirmación de la familia y el enfermo permiten que el proceso sea más adaptativo.

Acompañamiento y duelo (Cely-Aranda et al., p.12-13):

  • El acompañamiento del personal sanitario desde el diagnóstico hasta los cuidados al final de la vida debe consistir no sólo en aliviar los síntomas, sino en proporcionar un apoyo emocional que mitigue el sufrimiento del niño, los padres y demás familiares.
  • El objetivo principal en cuidados paliativos es la "disminución de la experiencia de sufrimiento, facilitando el proceso de adaptación de los pacientes y las familias". Para ello hay que: disminuir la morbilidad psicológica subyacente a la incertidumbre; incrementar los recursos internos y externos; disminuir la vulnerabilidad; cuidar al cuidador principal y cuidar al profesional.
  • El counseling es un proceso interactivo que, respetando el principio de autonomía, ayuda a tomar decisiones en función de los valores e intereses de la persona. Mostrar empatía y capacidad de comunicación favorece la satisfacción de los pacientes, mejora la adhesión al tratamiento e incrementa la habilidad para tratar la enfermedad.
  • Es imprescindible la presencia de profesionales de la salud mental para la supervisión del proceso de duelo en el niño y la orientación a la familia, porque las necesidades psicológicas y emocionales del niño pueden ser desatendidas por padres y personal médico debido a la desinformación sobre el proceso de duelo infantil.
  • En el momento de la muerte, el respeto hacia los rituales familiares y religiosos permite que la familia sienta cubiertas sus necesidades; hay que facilitar los rituales y proporcionar el tiempo necesario a los familiares para permanecer con el cuerpo.

Aunque la pérdida de un hijo es considerada la más dolorosa, los padres han demostrado tener los mejores recuerdos de los cuidados al final de la vida cuando el personal médico se mostraba abierto, honesto y compasivo. Los padres destacaron que los pequeños actos de bondad y la demostración de respeto hacia su hijo por parte del personal médico contribuyeron al establecimiento de una relación terapéutica y a recuerdos positivos. (Cely-Aranda et al., Psicooncología pediátrica, p.13)

11.8. Sobrevivientes y secuelas a largo plazo

Se han logrado grandes avances con mejores tasas de curación, pero esto implica muchas veces secuelas físicas, psicológicas y sociales, que requieren un tratamiento y seguimiento a largo plazo. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.39)

Ejemplos concretos de efectos tardíos según el tumor (Meneghello, Cap. 306, p.348-349):

Tumor Secuelas a largo plazo
Linfoma de Hodgkin Hipotiroidismo hasta en el 50% de los tratados con radioterapia cervical; nódulos y cáncer de tiroides; estenosis esofágica por irradiación en manto; daño pulmonar (sobre todo con bleomicina) y cardiotoxicidad si se combina con doxorrubicina; alteraciones de la fertilidad (oligo/azoospermia, disfunción ovárica); sepsis por gérmenes encapsulados en esplenectomizados; retraso y disarmonía del crecimiento. Segundo cáncer: leucemia no linfoblástica aguda y síndrome mielodisplásico, incluso 10 años o más después; cáncer de mama, con riesgo mayor en niñas irradiadas en manto entre los 10 y 16 años (período de desarrollo mamario)
Tumor de Wilms Disfunción del riñón remanente en el 32% de los sobrevivientes a más de 13 años: caída del filtrado glomerular, HTA y aumento de la filtración de albúmina. Mayor riesgo si eran <2 años al diagnóstico o recibieron >12 Gy en el riñón remanente. Seguimiento nefrológico de por vida y evitar nefrotóxicos; control cardiológico cada 1-2 años si recibió antraciclinas o radioterapia pulmonar. Irradiación del hemiabdomen → desarrollo asimétrico de tejidos; inclusión de vértebras en el campo → pérdida de hasta 10 cm de talla final
Tumores del SNC Son los que mayor número y gravedad de secuelas dejan. Daño neurocognitivo (deterioro del CI, trastornos de aprendizaje), neuropsicológico, neuroendocrino (panhipopituitarismo, déficit de GH y ACTH, hipotiroidismo central, alteraciones puberales), sensorial, motor y socioeducacional. En la experiencia chilena revisada: sólo un 8% sin secuelas, 30% con una o más secuelas graves invalidantes (ceguera, sordera, retraso grave de talla, retraso mental, daño motor) y 62% con secuelas leves a moderadas; casi el 60% de los mayores de 18 años presentó deterioro escolar grave con abandono o escuela especial, habiendo sido más del 90% normal al momento del diagnóstico

Como en todos los cánceres infantiles, existe un mayor riesgo que en la población general de desarrollar un segundo tumor; la mayoría de estas neoplasias ocurren en áreas previamente irradiadas (Meneghello, Cap. 306, p.348-349). Esta realidad ha impulsado el desarrollo de tratamientos que generan menos secuelas: reducción de dosis y extensión de la radioterapia, mejoras en la técnica quirúrgica (Meneghello, Cap. 306, p.348-349).

Los retos de la psicología en oncología pediátrica (Cely-Aranda et al., p.13): (1) mejorar las intervenciones que reduzcan o prevengan la toxicidad psicológica de las enfermedades y sus tratamientos; (2) prevenir el cáncer asociado con conductas específicas en niños ya intervenidos por la enfermedad; (3) identificar intervenciones que promuevan la participación en controles médicos para evitar los efectos tardíos, como los segundos tumores malignos y la cardiotoxicidad.


12. Prevención y promoción de la salud

12.1. Prevención primaria: qué se puede prevenir realmente

La prevención primaria es la que procura disminuir o eliminar la exposición de la población a factores de riesgo conocidos como tabaco o alcohol. ESTE TIPO DE FACTORES AMBIENTALES NO TIENEN TRASCENDENCIA EN EL CÁNCER INFANTIL: necesitan una exposición larga y poseen un intervalo prolongado de latencia entre exposición y enfermedad. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6)

El ejemplo clásico de prevención primaria eficaz en edad pediátrica es la VACUNA DE HEPATITIS B, eficaz en relación al hepatocarcinoma (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6). La lógica está sostenida por el propio Meneghello: el carcinoma hepatocelular se relaciona con las infecciones por hepatitis B y hepatitis C, sobre todo en los niños con el virus de la hepatitis B adquirido durante el período perinatal (Meneghello, Cap. 302, p.335-336).

Vacuna contra el HPV. El PRONAP incluye al virus del papiloma humano entre los factores de riesgo asociados a cáncer (desarrollo de cáncer de cuello uterino) (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.10 y p.2), pero el material no desarrolla la vacunación anti-HPV como estrategia preventiva en pediatría. La afirmación disponible viene de una fuente de adulto: "la vacunación a niñas —y más recientemente a niños— mayores de 12 años es la estrategia de prevención primaria más eficaz" frente al cáncer de cuello uterino asociado a HPV 16 y 18 (Farreras, Cap. 143, p.1196 — fuente de adulto). En Argentina, la vacuna contra el HPV está incorporada al Calendario Nacional de Vacunación (conocimiento general — Ley argentina vigente).

Dos precisiones honestas sobre esta sección:

  1. La vacunación anti-HPV y anti-hepatitis B previene cánceres del ADULTO cuyo agente se adquiere en la infancia o adolescencia. No previene los tumores embrionarios ni las leucemias infantiles. El rol del pediatra es fundamental para prevenir, DESDE LA NIÑEZ, EL CÁNCER DEL ADULTO, y esto tendría un impacto sanitario trascendente (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.5).
  2. El material NO menciona el tabaquismo pasivo como factor prevenible en cáncer infantil. Sí menciona el consumo de tabaco como hábito a evitar desde la infancia/adolescencia (PRONAP 2014, p.6) y el cáncer de pulmón asociado con el consumo de tabaco en la adolescencia como blanco de prevención (Cely-Aranda et al., p.13). No se completa de memoria.

12.2. Hábitos y comportamientos a promover desde la infancia

Los factores a tener en cuenta en cuanto a prevención del cáncer del adulto son también benéficos contra otras enfermedades frecuentes y graves de la vida adulta (afecciones cardiovasculares, diabetes, etc., conocidas como enfermedades crónicas no transmisibles) y atañen a la calidad de vida cotidiana. Varios deben ser tenidos muy en cuenta desde la infancia y/o la adolescencia (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6):

  • Hábitos alimentarios (esencialmente en relación a frutas y legumbres).
  • Sobrepeso y obesidad.
  • Falta de actividad física, sedentarismo.
  • Exposición solar sin adecuada protección.
  • Consumo de tabaco y alcohol.

La protección solar encuentra respaldo adicional: uno de los retos de la psicooncología es prevenir el cáncer asociado con conductas específicas, por ejemplo el cáncer de piel asociado con la exposición al sol en la infancia (Cely-Aranda et al., Psicooncología pediátrica, p.13). Y el propio PRONAP señala que las lesiones cutáneas melanocíticas de crecimiento rápido, bordes irregulares y cambios de color deben alertar sobre melanomas, cada día más frecuentes en la edad pediátrica (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.30).

12.3. Prevención secundaria: el diagnóstico precoz es la herramienta

La prevención secundaria procura detectar cáncer en estadios iniciales. El clásico tamizaje (screening) en adultos respecto a cáncer de colon, útero o mama NO TIENE CORRELATO EN PEDIATRÍA, y varios intentos realizados en las últimas décadas no fueron efectivos. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6)

El tamizaje queda restringido a grupos muy pequeños de pacientes con determinadas malformaciones o síndromes genéticos que conllevan riesgo aumentado, como el clásico ejemplo del síndrome de Beckwith-Wiedemann (mayor incidencia de tumores renales o hepáticos), en los que la ecografía abdominal cada 3 meses hasta los 8 años y el dosaje de alfafetoproteína cada 3 meses hasta los 4 años permiten el diagnóstico precoz (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6 y p.10). El Meneghello coincide: todos los niños con síndrome de Beckwith-Wiedemann o hemihipertrofia aislada deben hacerse controles regulares con ecografías abdominales, y también se ha utilizado el estudio seriado de AFP sérica para la detección temprana del hepatoblastoma (Meneghello, Cap. 302, p.335-336).

EL DIAGNÓSTICO PRECOZ ES LA GRAN ESTRATEGIA DE PREVENCIÓN SECUNDARIA, DE DECISIVA IMPORTANCIA EN PEDIATRÍA. (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.6)

12.4. Los controles de salud como oportunidad

Los controles pediátricos periódicos son el ámbito natural para la detección temprana:

  • El retinoblastoma: la mediana de edad al diagnóstico es de 11 meses en los bilaterales y 23 meses en los unilaterales, lo que implica que la mayoría de estos tumores deberían ser pesquisados en controles de salud rutinarios de los lactantes. Los detectados de manera temprana tienen excelente pronóstico y posibilidad de conservar la visión (Meneghello, Cap. 295, p.308-309). En contraste, el diagnóstico tardío con extensión extraocular o metástasis explica el 50% de mortalidad en los países no desarrollados (Meneghello, Cap. 304, p.337-338).
  • Los tumores sólidos: la presentación clínica más frecuente de un tumor sólido maligno pediátrico es la palpación de una masa por los padres o en un control sano con su pediatra (Meneghello, Cap. 296, p.309-310).
  • Los síndromes de predisposición: la presencia de alguno de los síndromes congénitos asociados al cáncer pediátrico debe alertar al médico sobre esta predisposición; debe realizar un seguimiento adecuado e informar a los padres (PRONAP 2014, Mód. 1 Cap. 2, p.9).

12.5. Síntesis de la sección

Nivel de prevención ¿Funciona en cáncer infantil? Qué hacer
Primaria (evitar factores de riesgo) No, para el cáncer del niño. Los factores ambientales necesitan exposición larga y latencia prolongada Vacuna hepatitis B (hepatocarcinoma); vacuna HPV (cáncer de cuello uterino, fuente de adulto); promover desde la infancia: alimentación con frutas y legumbres, evitar sobrepeso, actividad física, protección solar, no tabaco ni alcohol → previene el cáncer del adulto y las ECNT
Secundaria (detección precoz) SÍ — es la gran estrategia Alto índice de sospecha del pediatra; conocer los signos y síntomas de alerta; derivación sin demora; screening dirigido sólo en síndromes de predisposición (Beckwith-Wiedemann)
Terciaria (limitar el daño) SÍ Tratamiento en centros con equipo interdisciplinario y protocolos; acortar el tiempo entre primera consulta y derivación reduce las secuelas; seguimiento a largo plazo de sobrevivientes

Cierre — las cinco ideas que hay que sacar de este bloque

  1. El cáncer infantil es raro, embrionario, y potencialmente curable (65% en Argentina). No se previene evitando factores de riesgo: se detecta temprano (PRONAP 2014, p.3 y p.6).
  2. La demora diagnóstica está en el sistema de salud, no en las familias. El período entre primer síntoma y primera consulta es breve; el período entre primera consulta y centro de referencia es "siempre, y por mucho, el responsable de la demora diagnóstica" (PRONAP 2014, p.5).
  3. La sola sospecha basta para derivar. No pedir estudios que demoren la consulta (PRONAP 2014, p.43).
  4. La LLA es el cáncer más frecuente del niño (pico 2-6 años) y se cura en el 75-85% de los casos, con inducción + consolidación/intensificación + mantenimiento durante 2-3 años, y profilaxis del SNC obligatoria en todos (Meneghello, Cap. 297, p.314-316).
  5. Wilms no cruza la línea media; neuroblastoma sí. Es el diferencial de masa abdominal más preguntado, y detrás de él está la regla operativa: toda masa abdominal en un niño se estudia con ecografía y se deriva (Meneghello, Cap. 295, p.307-308; PRONAP 2014, p.25).

Vacíos de cobertura declarados

Para que quede asentado y no se complete de memoria en una relectura:

  • Tumor de Wilms: no llegó el texto introductorio del capítulo 301 del Meneghello (epidemiología y cuadro clínico); sólo el cuadro de etapas y el tratamiento. Epidemiología y clínica se completaron con Meneghello cap. 295, Farreras y Robbins, señalados como fuentes de adulto o de patología general.
  • Neuroblastoma: la columna de estadios del Cuadro 303-1 llegó parcialmente ilegible en la extracción del PDF; las descripciones están completas y el orden es inequívoco, pero conviene contrastar con el libro en papel.
  • Comunicación del diagnóstico por edad: el material aporta el corte empírico de los nueve años y el rol de los padres como filtro, pero no una guía estratificada por etapa del desarrollo (preescolar / escolar / adolescente) con contenidos específicos.
  • Tabaquismo pasivo: no figura en el material como factor prevenible de cáncer infantil. Sólo aparecen el consumo de tabaco como hábito a evitar desde la infancia y el cáncer de pulmón asociado al tabaquismo en la adolescencia.
  • Vacuna anti-HPV: el PRONAP la nombra sólo como factor de riesgo viral, no desarrolla la vacunación. La afirmación sobre eficacia preventiva proviene de Farreras (fuente de adulto).
  • Bloque en general: la búsqueda devolvió mucha bibliografía de adulto (Harrison cap. 25/65/66, DeVita, Farreras, Robbins, Balcells, CIE-10). Se descartó lo que no aportaba y se marcó lo que sí se usó.